¿La hora de los pueblos? Los límites del poder del dinero

08.11.2026

El efecto más importante del triunfo del Partido Demócrata en Estados Unidos, y de Lula en Brasil, fue que se impuso una nueva agenda política, que pone en discusión cuestiones que hasta hace muy poco estaban fuera del ámbito de lo debatible.


Por NICOLÁS LANTOS 

El poder económico empieza a toparse con algunos límites. La durísima derrota electoral del Partido Republicano en las elecciones de medio término, la caída de los Bolsonaro en Brasil tras el triunfo de Lula y la pueblada en Paraguay tras la quiebra de la banca Ueno, vinculada al presidente Santiago Peña, son tres casos donde la reacción de los pueblos ante el estado de malestar logró frustrar los planes de la internacional de ultraderecha y sus verdaderos jefes: los supermillonarios. Que estos avances tengan efectos de largo plazo y no sean solamente un alivio pasajero depende, principalmente, de la capacidad de organización y articulación popular, y de una dirigencia que sepa leer la época y estar a la altura de las demandas populares. 

El gran perdedor de la semana fue, literalmente, el hombre más rico del planeta. Elon Musk había invertido 1500 millones de dólares para ganar esta elección, entre los aportes de campaña y la compra de una participación en CNN y CBS, dos de las señales de noticias más importantes del país. Para que se hagan una idea: es más plata que toda la que tiene Lionel Messi. Para él, en cambio, un vuelto, apenas cero coma tanto por ciento de su fortuna personal. Esta vez no le alcanzó: Texas, el Estado históricamente republicano al que Musk había mudado la operación de sus empresas, le dijo que no y votó demócratas en todos los casilleros. La próxima vez puede gastar 15 mil millones, si quiere, sin que le tiemble el pulso.El contraste entre ese nivel de riqueza (y la ambición de seguir acumulando) en la punta de la pirámide y la malaria económica generalizada entre los trabajadores, a quienes en nombre del progreso ajeno les quitan cada vez más cosas, sólo puede resolverse mediante niveles crecientes de represión y control interno, algo que las sociedades también rechazan. El ingrediente que completa este cocktail explosivo es la corrupción, en una magnitud sin precedentes, que en el marco de la doctrina Donroe no es un efecto colateral sino la columna misma del sistema operativo continental, desde Asunción hasta Washington, desde Buenos Aires hasta Miami, y que alimenta con un flujo constante las acciones de esta internacional de ultraderecha.

El cierre del Ueno Bank, en Paraguay, como el caso Cerimedo, ilustra este esquema. Ueno no era un banco, sino que era el banco del gobierno de Peña, en más de un sentido. En primer lugar porque era la empresa ejemplar que representaba el modelo tecno-neoliberal que prometía el ex mandatario: la promesa de modernización, de inclusión y democratización de las herramientas financieras funcionó, mientras funcionó, en una sociedad que vive bajo un régimen de altísima informalidad en el que los bancos tradicionales no aceptan como clientes a los laburantes de bajos ingresos o les piden requisitos imposibles para acceder al sistema. Ueno se presentó como la solución. Su slogan era: "dos de cada tres paraguayos usan Ueno".

Con esa excusa, se le cedió el manejo de las jubilaciones, de los salarios públicos, de la seguridad social… el dinero del Estado paraguayo pasaba por Ueno, dejando enormes dividendos. El pequeño detalle es que el propio Peña había sido accionista de la empresa hasta el año pasado, el presidente del Banco Central de Paraguay había sido CEO de la financiera Ueno, el hermano del mandatario es titular de una offshore en Luxemburgo que forma parte de ese entramado empresarial, y ahora se descubrió que con el dinero depositado para y por los jubilados, los empleados públicos y la seguridad social se habían otorgado préstamos injustificados y sin garantías a otras empresas del mismo holding, a través de triangulaciones fraudulentas.

Ese dinero también financia a la ultraderecha. Ueno fue sponsor de la Gala de la Herencia Latina que se celebró este año en Washington (Javier Milei fue, por supuesto) y en la que el año pasado habían premiado como "consultor político del año" a Javier Cerimedo. El banco también costeó la organización del encuentro de la CPAC que se llevó a cabo en Asunción (Javier Milei también fue, por supuesto). El dinero que falta en cajas de ahorro y cuentas corrientes de jubilados y laburantes paraguayos alimenta a la internacional del fascismo neoliberal mientras se prepara para redoblar su apuesta, más violenta y estúpida que nunca. El ascenso a jefe de Gabinete de Stephen Miller, el más nazi de los nazis que rodean a Trump, es una pésima señal en ese sentido.

El efecto más importante del triunfo del Partido Demócrata en Estados Unidos, y de Lula en Brasil, fue que se impuso una nueva agenda política, que pone en discusión cuestiones que hasta hace muy poco estaban fuera del ámbito de lo debatible: desde la promoción de las apuestas o la reducción de la jornada hasta la influencia israelí en la política norteamericana, y sus efectos. Nota para los estrategas de la oposición argentina: cada uno de estos ítems pasa muy cerca del bolsillo del laburante. De todos los temas que se incorporaron, ninguno es tan crucial y determinante hacia el futuro como el cuestionamiento a la acumulación infinita y el poder de los supermillonarios, que va camino a convertirse en el gran clivaje del debate público en los próximos años.

La Propuesta 40, que proponía un impuesto a 250 magnates californianos, fue rechazada, sin embargo, la semilla quedó. Para 2028 se descuenta que al menos una docena de estados norteamericanos incluirá en la oferta electoral propuestas similares, y en caso de que los demócratas vuelvan a la Casa Blanca es posible que intenten avanzar en el mismo sentido. En parte porque la coalición que tuvo tanto éxito electoral así lo demanda: jóvenes blancos, minorías raciales, inmigrantes, mujeres, una tajada histórica del voto rural. Pero también porque las internas intra-élites pesan: Peter Thiel, en una de sus charlas porteñas, caracterizó a la política de Estados Unidos como una guerra entre los nuevos supermillonarios y los viejos millonarios.

En la Argentina, en cambio, el círculo rojo se aferra a un modelo que hace agua y no parece concebir otra idea de nación más que la extracción de rentas. Es un déficit político a resolver antes que un lamento. Milei ya fracasó y sin embargo no lo sueltan, o no lo quieren soltar hasta no estar seguros de que su reemplazante no va a cuestionar ninguno de los privilegios que los benefician, como si no tuvieran nada que ver con lo que está pasando. Son timberos acostumbrados a no perder, porque no juegan con la de ellos. Las pérdidas son de nosotros, las ganancias son ajenas. Es hora de que empiecen a sentir, ellos también, el peso de sus decisiones, que hoy se descarga sobre los hombros de todos. De lo contrario, ningún cambio va a resultar duradero.

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/politica/triunfos-lula-partido-democrata-giro-global-impone-nueva-agenda-politica-2026117214525

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