ABUSO

14.02.2026

Una guía para saber qué hacer, cómo prevenir y dónde encontrar ayuda













           .

Por María Ayuso

La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es una de las formas de maltrato más graves e invisibilizadas que existen. Y, al contrario de lo que se suele pensar, es muy frecuente: 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 varones la sufren, según la Organización Mundial de la Salud. Esto equivale, de acuerdo a una proyección de Red por la Infancia, a 2 millones de chicas y chicos en la Argentina. Por otro lado, esa última organización hizo una investigación que arrojó que de cada 1000 casos de abuso sexual en la infancia y adolescencia, solo 100 se denuncian y apenas uno se condena.

Si bien en los últimos años la problemática ganó lugar en la agenda pública, todavía queda un largo camino por recorrer. La inmensa mayoría de los casos son intrafamiliares y permanecen en la sombra. Los chicos suelen sufrir la violencia en silencio durante muchos años y las consecuencias a corto, mediano y largo plazo, son enormes. "Por eso siempre decimos que las intervenciones adecuadas pueden cambiar destinos", subraya Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil del Hospital de Clínicas y presidenta del Centro de Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes? ¿Cómo podemos detectarla? ¿De qué forma debemos actuar frente a una develación? ¿Dónde podemos hacer la denuncia? Esas son solo algunas de las preguntas que busca responder esta guía, que se basa en una premisa fundamental: hacerle frente al abuso sexual requiere, necesariamente, del compromiso de todos.

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¿Qué es el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes?

Es cuando se los involucra en actividades sexuales que no llegan a comprender totalmente y para las que no están evolutivamente maduros y en condiciones de dar consentimiento. Así lo explica Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil del departamento de pediatría del Hospital de Clínicas y coautora del libro "Romper el silencio. Por infancias y adolescencias libres de violencia sexual".

En otras palabras, es la intromisión de la sexualidad adulta en el cuerpo y el psiquismo de las chicas y los chicos. "No debemos olvidar que no son comportamientos consensuados aún cuando el niño no se resista, ya que este tipo de violencia incluye tanto el coaccionar o forzar como la persuasión", detalla la especialista.

En la inmensa mayoría de los casos, los agresores son parte del entorno familiar y social de las chicas y los chicos, como padres, abuelos, tíos y hermanos, entre otros vínculos cercanos.

Las psicólogas Victoria Gándara y Dolores Steverlynck, cofundadoras junto a Ongini del Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia, subrayan que siempre existe o se genera:

  • Una asimetría de poder, conocimiento y gratificación entre el agresor y la niña, niño o adolescente, independiente del modo en que se ejerza la coerción.
  • Un doble daño, el que se produce en el vínculo sometedor-sometido y el que se relaciona con la exposición a la sexualidad adulta.
  • Un idioma que el niño, niña o adolescente no puede decodificar ni con su cuerpo ni con su subjetividad, por eso se inscribe como traumático.
  • Un vínculo abusivo, un enclave tramposo, porque las chicas y los chicos desde muy pequeños tienden a ver a esos adultos como "omnipotentes, omnipresentes y omniscientes", y hasta pasada la adolescencia hay cierta literalidad en el pensamiento que hace que lo que es considerado bueno, bello y verdadero esté dictado por esos cuidadores. De ahí la gran dificultad para salir de la trampa.

De hecho, desde ARALMA estiman que las víctimas tardan 20 años aproximadamente en poner en palabras la violencia sufrida. Sonia Almada, psicoanalista y fundadora de esa asociación civil, sostiene: "Hablan cuando y como pueden. La mayoría de las veces las niñas y los niños no comprenden lo que les está sucediendo y en muchos casos ni siquiera tienen las palabras para contarlo, porque no tienen la significación, sobre todo cuando son bebés o muy pequeños. Pero siempre, en todos los casos y por las características propias de este delito, necesitan mucho tiempo". Por eso es tan importante que los chicos cuenten con adultos responsivos a los que puedan develarles de la violencia y que actúen de forma correcta y oportuna.

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¿Qué tipos de abusos existen?

Desde Unicef, subrayan que hay distintas formas de violencia sexual, agrupadas en las que implican un contacto físico y las que no lo requieren.

Con contacto físico:

  • Los manoseos y frotamientos están entre los más frecuentes, como así también los besos sexuales en los genitales, zona anal o pechos de las chicas y los chicos.
  • Incitarlos a que les realicen esas conductas a los adultos, por encima o por debajo de la ropa.
  • El coito interfemoral (entre los muslos), la penetración sexual o su intento, por vía vaginal, anal y bucal con dedos, objetos o miembro masculino.

Sin contacto físico:

  • Comentarios sexualizados hacia las niñas, niños y adolescentes.
  • Indagaciones inapropiadas acerca de su intimidad sexual.
  • Exhibicionismo, como por ejemplo cuando el agresor muestra sus genitales.
  • Exponerlos a pornografía.
  • Instar a que los niños tengan sexo entre sí, filmarlos o fotografiarlos en poses sexuales o desnudos (para producir material de explotación de sexual).
  • Inducción a que la niña, niño o adolescente se desnude o masturbe frente al agresor.
  • Contactarlos por internet con propósitos sexuales (grooming).

Más allá de estos ejemplos, en todos los casos la violencia sexual se va a inscribir en las víctimas de forma traumática. En ese sentido, la psiquiatra Silvia Ongini reflexiona: "Existe la creencia de que algunas conductas implican 'un poquito' y otras 'un gran' abuso. Esto es falso. El abuso es siempre abuso y nunca debe ser minimizado".

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¿Puede un niño ser víctima de abuso sexual en internet?

Sí. Un niño, niña o adolescente puede ser víctima de abuso en internet. De hecho, el grooming es una forma frecuente de violencia sexual digital contra los chicos y las chicas. Se trata de un ciberdelito que se caracteriza por el acoso de parte de un adulto para obtener algún tipo de gratificación sexual o imágenes sexuales.

¿Cómo funciona? Los chicos o chicas comienzan a chatear con un nuevo amigo virtual supuestamente de su edad. Ellos no lo saben, pero ese "amigo" es un adulto que usa un lenguaje común al niño, niña o adolescente para comenzar algún tipo de vínculo de mucha confianza. El adulto recopila información importante como el colegio al que va el chico o cuál es su círculo íntimo. Mientras, convence a ese niño o niña de que, a modo de "juego", haga algo erótico, como tomarse una fotografía desnudo.

Cuando las demandas del adulto camuflado comienzabotonn a ponerse cada vez más explícitas y abusivas, el chico o la chica se niega a cumplirlas, desatándose un proceso de extorsión utilizando los datos que la misma víctima dio. Las amenazas son del estilo de "voy a mandarle las fotos que me compartiste a tus padres o compañeros de curso".

Hernán Navarro, abogado y fundador de Grooming Argentina, explica: "Los groomers están en todas las plataformas que usan los chicos: mientras mayor flujo de usuarios, más grande es el coto de caza de los abusadores. Instagram, WhatsApp o Roblox son ejemplos de esos entornos donde hoy los niños y adolescentes se mueven con naturalidad, y donde los agresores buscan mezclarse".

Para Navarro, las cifras exponen la enorme vulnerabilidad de los chicos en los entornos digitales: el 49% dijo que conversó con extraños en redes sociales y juegos online, siete de cada 10 recibieron propuestas de "noviazgo" por parte de un desconocido y al 25% les pidieron "imágenes de desnudez o semidesnudez" por internet, según reveló una encuesta que Grooming Latam, una red regional conformada por 30 organizaciones que luchan contra ese delito, hizo en 2024 entre 17.000 niños y adolescentes.

Por otro lado, el 33% de los niñas, niños y adolescentes de la Argentina se vieron con personas que conocieron en línea. De ellos, un 3% se encontró con un adulto, según la Encuesta Kids Online Argentina 2025 de Unicef. 

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¿Cuáles son las señales de alerta?

Para actuar a tiempo, reconocer las señales de alerta del abuso es fundamental. Paula Wachter, fundadora y directora ejecutiva de Red por la Infancia, explica que debemos estar atentos tanto a los indicadores específicos, que son los que pueden referir particularmente al abuso, como a los inespecíficos, que pueden ser o no producto de un abuso. Algunos de ellos son:

Manifestaciones físicas:

  • Pueden ser explícitas y observarse en los chicos y chicas expresiones de dolor al sentarse o cambios en la forma de caminar, así como manchas en la ropa interior. Si son preescolares y aún los asistís en el baño, podés notar sangrado, irritación o lesiones en las áreas genital o anal.
  • Infecciones genitales o de transmisión sexual, como sífilis, HIV no preexistente al momento del nacimiento, clamidia o gonococo. Son siempre diagnosticadas por un médico que suele sospechar por la presencia de síntomas propios de estas infecciones.
  • Manifestaciones psicosomáticas, como dolores recurrentes sin causa aparente. Por ejemplo: cefaleas, dolores articulares, en la zona abdominal, al tragar o en el pecho.
  • Cambios bruscos en el apetito, voracidad o restricción alimentaria pueden ser algunas alteraciones tempranas.
  • Conductas regresivas en general, como la pérdida durante el día o la noche del control de la vejiga (enuresis) o del esfínter anal (encopresis). También en cuanto al sueño, con más miedos nocturnos o déficit de atención, entre otras conductas.
  • Como consecuencias a largo plazo, pueden aparecer otras manifestaciones graves, como las autolesiones e incluso intentos de suicidio.

Cambios en su conducta social:

  • Conductas hostiles y agresivas exacerbadas en sus hogares y dentro de sus círculos sociales, como amigos y compañeros de estudios.
  • Chicos que siempre se dejaban bañar o jugaban en el baño, de repente se niegan y dicen: "No quiero desvestirme o bañarme". O no quieren que se les toque el cuerpo.
  • Temores o rechazos aparentemente inexplicables frente a ciertas personas.
  • Manifestaciones emocionales como llantos ante cuestiones aparentemente sin importancia, angustias, enojos desmedidos, miedos que no estaban antes, como de separarse de la figura que el niño o la niña siente como protectora.
  • Cambios en el rendimiento escolar: las chicas y los chicos pierden el interés o la capacidad en concentrarse, manifestando alteraciones cognitivas.

Conductas hipersexualizadas:

  • Erotización que excede la curiosidad por los genitales propia de la edad en la primera infancia.
  • Actitudes autoeróticas, como la masturbación compulsiva, incluso ante la presencia de una figura que podría censurarlo.
  • Modificar el trato con su entorno, como llevar adelante juegos sexuales con sus pares o incluso conductas inapropiadas para alguien de cualquier edad, como investigar los genitales y el recto de los animales.
  • Que utilicen palabras impropias del lenguaje de un niño de su edad.

Manifestaciones psicológicas y emocionales:

  • Ansiedad, depresión o angustia.
  • Conductas de aislamiento o ensimismamiento, por ejemplo, que se queden en un rincón sin jugar.
  • Cambios en el sueño, más pesadillas, problemas para dormir y terrores nocturnos.

Manifestación verbal:

  • Si bien se estima que solo el 20% de los chicos y las chicas que sufren violencia sexual logra manifestar verbalmente el abuso del que son víctimas, muchas veces lo hacen de una manera lúdica porque lo tienen naturalizado. "Que los chicos lo presenten como un juego o que no manifiesten rechazo por el mismo no quiere decir que no sea abuso", destaca Paula Wachter, directora de Red por la Infancia.

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¿Qué hacer si sospecho que un chico/a está siendo abusado?

Cuando se sospecha que una niña, niño o adolescente ha sido víctima de abuso sexual, se produce "una movilización emocional y una conmoción en el entorno familiar de la víctima, especialmente en aquellos adultos cuidadores receptores de esta sospecha o develamiento", subraya Victoria Gandara, psicóloga e integrante de Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (Cepasi), y agrega: 

"Es por eso que tener en claro qué hacer y qué no, puede ayudar a ser más asertivos en la respuesta y, al mismo tiempo, a canalizar la angustia haciendo algo al respecto".

Desde Cepasi, Red por la Infancia y Unicef brindan una serie de recomendaciones sobre cómo actuar frente a una sospecha: 

  • Escucha adecuada. En el caso de que tengas sospechas basadas en observaciones o en cambios conductuales del niño o la niña, se aconseja intentar habilitar el diálogo con un acercamiento tranquilo, en un ámbito de privacidad, sin exponerlos. Tenemos que preparar el ambiente para que, si el niño quiere abrirse, pueda hacerlo. Que nos cuente lo que le está pasando no equivale a que le hagamos todas las preguntas que queramos. Es muy improbable que nos digan todo de una sola vez y con lujo de detalles.
  • Habilitar el diálogo no es habilitar un interrogatorio. Muchas veces el relato de las chicas y los chicos es fragmentado, lo que se vincula con la memoria de la niña o el niño. Es importante que sean los profesionales capacitados quienes indaguen sobre cómo ocurrieron los hechos. Por eso, no debemos preguntar detalles sobre la forma en que se dio el abuso ni intentar completar las frases o adelantarnos a sus respuestas.
  • Intentar saber quién fue el agresor o la agresora a través de su relato para poder protegerlo de nuevos abusos, pero sin inducir respuestas con preguntas del tipo: "¿Fue tu abuelo?", "¿Fue tu tío?", "¿Te hizo tal cosa?". Gandara recomienda usar preguntas indirectas, como "te noto triste o raro, ¿te pasó algo que te esté preocupando?". También podemos hacer otras más concretas a partir de aquello que nos llama la atención, por ejemplo: "Te veo rara desde que volviste de vacaciones. ¿Pasó algo que quieras contarme?".
  • No tratar de calmar la propia curiosidad o angustia sino habilitar un canal de comunicación. Si el niño, niña o adolescente no puede contar nada o si se repliega más, no insistas con preguntas. Es importante que le trasmitas confianza, que si no quiere hablar y contar en ese momento está bien, que lo haga cuando quiera, que puede contar siempre con nosotros.
  • "¿Si sospecho que un pariente abusa de mi hija o hijo, qué hago?". Ante cualquier sospecha relacionada con un posible agresor, lo primero es evitar que esa niña, niño o adolescente esté expuesto a esa persona hasta que se esclarezca la situación. Ese acto, además, va a ayudar a habilitar el diálogo, porque hay un mensaje que fue dado a esa chica o chico de que buscamos protegerlo. "Es una intervención en sí misma", resume la psiquiatra Silvia Ongini.

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¿Cómo actuar ante una revelación de abuso?

Si una niña, niño o adolescente te revela de alguna forma que ha sido víctima de abuso, "tené en cuenta que suelen elegir a un adulto en quien confían para contarles y que generalmente se sienten avergonzados, culpables, con mucho miedo e impotentes", describe la psicóloga Victoria Gándara. "Si te lo está contando, ese adulto de confianza sos vos. Que la niña, niño o adolescente pueda contarlo implica un gran logro y es muy importante darle completo apoyo: 'Fuiste muy valiente en contármelo, vamos a hacer todo para protegerte'".

En ese sentido, es fundamental:

  • Recordá que el niño que revela un abuso está buscando contención y ayuda, por lo que lo más importante es creerle siempre, ser comprensivo y agradecerle que nos haya contado. Es muy importante que refuerces en él o ella la idea de la valentía que conlleva el haberse atrevido a revelar lo sucedido y que le garantices asistencia y protección. Siempre el relato de las chicas y los chicos es el indicador más específico con el que contamos, ya que muchos abusos no dejan marcas en el cuerpo y pueden no implicar contacto físico.
  • La respuesta y contención que muestres como padre o familiar o la angustia y bronca que manifiestes, puede determinar, según las especialistas, el significado y las emociones que el niño o la niña le otorguen a lo que les ocurrió. Por esto, además de tener una reacción de contención es importante que sean los profesionales capacitados quienes indaguen cómo ocurrieron los hechos.
  • No actúes de forma desmesurada. Cuando se reacciona con rabia, enojo o descreimiento, el chico o chica tiende a sentirse más avergonzando y con mayor culpa, puede cerrarse, no querer hablar o incluso retractarse. Por lo tanto, es fundamental escucharlo intentando conservar la calma. "Muchas veces callan para no generar dolor en las personas que aman", sostiene Paula Wachter, directora de Red por la Infancia. Y agrega: "El chico habla una vez. No escucharlo, dudar o desestimar su relato es otra forma de maltrato que equivale a confirmarle su terror de que no le van a creer si pide ayuda".
  • Transmitile que no es su culpa y enfatizá que le creés. Expresale afecto. "El chico está vulnerable y necesita más contención que nunca", explica Wachter.
  • Jamás asumas que podría haberse defendido de la situación de violencia o contado lo que pasó antes de que lo hiciera. Desde el Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia explican que nunca debemos cuestionar sus reacciones, interpelarlo o culpabilizarlo, ni hacerle preguntas como: "¿Por qué no lo dijiste antes?", "¿Por qué no te fuiste?" o "¿Por qué no le pegaste?".
  • Procurá una consulta y atención inmediata: Asegurale al niño o la niña que vas a conseguir la ayuda necesaria para atravesar la situación y cumplí con tu palabra.

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¿Dónde puedo hacer la denuncia?

Si creés que una niña, niño o adolescente pudo haber sido o está siendo víctima de cualquier tipo de violencia, incluida la sexual, es fundamental que hagas la denuncia. Algunos de los contactos para hacerlo son anónimos y confidenciales.

Estos son algunos teléfonos a los que podés llamar o lugares donde es posible acercarse para recibir información sobre los pasos a seguir en caso de tener una sospecha:

Línea 102: este servicio gratuito y confidencial brinda un espacio de escucha, contención y orientación para niños, niñas y adolescentes y adultos protectores. Allí pueden asesorarte acerca de dónde hacer la denuncia y los pasos a seguir. Los chicos y las chicas también pueden contactarse por WhatsApp: tienen que agendar el número +54 9 11-5050-0147 y buscar el contacto llamado "Boti" o "Línea 102" para iniciar la conversación.

Ministerio Público Tutelar. Integra el Poder Judicial de CABA. Tiene como misión principal el control de legalidad de los procedimientos, la promoción del acceso a la justicia y protección de los derechos y garantías de niñas, niños y adolescentes y personas que requieren apoyos en el ejercicio de su capacidad jurídica. Es posible contactarse por WhatsApp al:

+54 11.7037.7037 o llamando al 0800-122-7376 todos los días de 8 a 20.

Comisarías y fiscalías. Para realizar denuncias, también podés dirigirte a comisarías, a las fiscalías penales o unidades fiscales especializadas, juzgados penales y de familia, asesorías o a la defensoría de niñas y niños que corresponda a tu jurisdicción.

Oficina de Violencia Doméstica de la Suprema Corte de Justicia (OVD). Tiene el objetivo de facilitar el acceso a la justicia de las personas que, afectadas por hechos de violencia doméstica, se encuentran en situación de especial vulnerabilidad. Atiende de forma presencial todos los días del año, las 24 horas, en Lavalle 1250, PB, CABA. Reciben tanto las denuncias realizadas por adultos sobre hechos que afecten a niños, niñas y adolescentes como también de las mismas chicas o chicos que se acerquen por su cuenta. Es posible comunicarse por teléfono al (011) 4123.4510 al 4514.

Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Pueden contactarse para pedir asesoramiento tanto niños, como personas adultas y organizaciones. Para más información ingresar a ladefe.gob.ar o en redes sociales @defensoriaderechosnnya

Algunas organizaciones de la sociedad civil que brindan asesoramiento e información son:

Red por la Infancia, info@redporlainfancia.org, Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia, ARALMA y Adultxs por los derechos la infancia.

● Con respecto a los casos de grooming, en la ciudad de Buenos Aires, se puede denunciar en la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas, que depende del Ministerio Público Fiscal porteño al 0800-3334-7225 o por mail a denuncias@fiscalias.gob.ar. En el resto del país, la víctima puede acercarse a la fiscalía especializada en cibercrimen de su jurisdicción y hacer la denuncia. En caso de no contar con una unidad especializada, se puede denunciar en la fiscalía más cercana. Por otro lado, en la aplicación de Grooming Argentina disponible para Android y iOS.

Desde Cepasi recuerdan que según lo que establece el artículo 9 de la ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, todas las ciudadanas y los ciudadanos tenemos la obligación, en caso de tomar conocimiento de cualquier situación que atente contra la integridad psíquica, física, sexual o moral de una NNyA, de comunicárselo a un organismo de protección. También podemos realizar la denuncia judicial: como señalamos, desde que el delito de abuso sexual contra chicas y chicos es considerdo de acción pública, en todos los casos el Estado debe investigar.

Por otro lado y como recuerdan desde Unicef, los adultos que tienen a cargo responsabilidad parental o quienes se desempeñan en organismos asistenciales, educativos y de salud del ámbito público o privado, no solamente deben comunicar al organismo de niñez la situación para que puedan tomarse las medidas de protección necesarias, sino que además tienen la obligación legal de realizar la denuncia judicial. Este deber se encuentra prescripto en diversas leyes de nuestro país y rige para las situaciones de abuso, maltrato, negligencia y abandono. Para formular la denuncia no se requiere el pedido de autorización de un superior jerárquico ni la asistencia de un abogado.

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¿Cómo se investiga este delito?

Desde 2018, a partir de la sanción de la Ley 27.455, el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes pasó a ser considerado un delito de acción pública (y no de instancia privada, como ocurría antes), con lo cual el Estado tiene la obligación de investigar las denuncias realizadas y no necesita de la ratificacción de los padres o tutores de las chicas y chicos.

Con respecto a cuándo prescribe este delito, es importante saber que en octubre de 2015 se aprobó la Ley de Respeto a los Tiempos de las Víctimas (27.206). La misma estableció que, para los delitos contra la integridad sexual de niñas, niños y adolescentes, la prescripción comienza a computarse a partir de la denuncia o ratificación realizada por la víctima, sin importar la edad que tenga la víctima.

Qué dice la ley sobre el consentimiento en los actos sexuales en los que una de las partes tiene 17 años o menos:

    Cuando las chicas y los chicos tienen menos de 13 años, siempre es considerado delito 

    Los niños, niñas y adolescentes no son considerados aptos por la Justicia para consentir una relación sexual. Según el artículo 119 del Código Penal, todo acto sexual en el que una de las partes sea menor de 13 años es considerado abuso.

      De 14 a 16 años aparece la figura del "aprovechamiento" o estupro

      Cuando el o la adolescente tiene más de 13 años y hasta 16, el mismo Código Penal contempla la figura del estupro, que aplica cuando el acto sexual es realizado "aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente", según su artículo 120.

      Sin embargo actualmente casi no hay condenas por estupro porque está muy extendida en la Justicia la noción de que los niños, niñas y adolescentes de hasta 16 años no están en condiciones de prestar consentimiento por lo que cualquier acto sexual que los involucre es considerado como abuso, según explica el abogado Juan Pablo Gallego, consultor de Unicef. Y es categórico: "Hasta los 16 años, jamás puede haber consentimiento", expresa.

        A partir de los 16 y hasta los 17, el consentimiento es discutible

        Si una de las partes es mayor de edad y la otra, mayor de 16, pero menor de 18, Gallego sostiene que es crucial determinar si hay una paridad razonable entre las partes. "No es lo mismo que una persona tenga 17 y la otra 19, a que una tenga 17 y la otra más de 30, porque el consentimiento, en este caso, podría verse viciado por esta asimetría de poder", explica el abogado, que es profesor de la Facultad de Derecho de la UBA en la cátedra de Protección Integral de Derechos del Niño.

        Con respecto al grooming, la ley 26.904, sancionada en 2013, tipificó ese delito en nuestro Código Penal. Si un adulto advierte que un niño, niña o adolescente está siendo víctima de este delito, los especialistas recomiendan:

        • No borrar, bloquear al acosador ni destruir o modificar información que posea en su computadora o celular relacionada al hecho. Esa información es vital para poder seguir adelante con las causas penales que se inicien.
        • Siempre copiar la URL de los perfiles.
        • No reenviar nunca los mensajes o correos constitutivos del delito.
        • Denunciar. Es importante que para terminar con esta problemática, se denuncien los casos de Grooming que se conozcan.

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        ¿Cuáles son los mitos más frecuentes sobre los abusos?

        Desde Unicef, Red por la Infancia y el Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia enumeran algunos de los mitos que siguen prevaleciendo entorno al abuso sexual en la infancia y adolescencia:

        ►"Los abusos sexuales contra los niños, niñas y adolescentes son poco frecuentes". Paula Wachter, directora de Red por la Infancia, explica que en nuestro país por lo menos un 20% de los chicos son víctimas de abuso.

        ►"Los niños mienten, inventan o fantasean, por lo tanto, sus dichos no son creíbles". Estas afirmaciones solo indican prejuicios presentes en nuestra sociedad que descalifican e invalidan los dichos de los niños. La psiquiatra Silvia Ongini subraya que "a los tres años los niños diferencian fantasía de realidad claramente y no pueden fantasear con elementos de sexualidad adulta que no se les hayan presentado". Por otro lado, también explica que los chicos no mienten más que los adultos y que en general son los adultos "quienes tienen más motivos para mentir y negar un abuso que un niño para inventarlo" .

        ►"Los agresores son personas aisladas socialmente que tienen un perfil de personalidad específico y algún tipo de enfermedad mental o perversión". Cualquier persona puede ser abusador y los agresores no tienen un perfil psicológico común. Incluso, las especialistas destacan que en la mayoría de los casos el abusador suele ser referente afectivo importante para el niño o la niña.

        ►"Los agresores son casi siempre desconocidos". El 80% de los casos de abuso a niños, niñas y adolescentes son intrafamiliares y, según Wachter, en la mayoría los agresores son los padres o aquel adulto que cumple la función parental.

        ►"Los agresores siempre usan la fuerza física para someter a las víctimas". En vez de la fuerza física, suelen emplear tácticas de persuasión y manipulación, juegos, engaños y amenazas para involucrar a los niños y mantener su silencio.

        ►"Los abusos sexuales ocurren contra niños de familias en situación de vulnerabilidad económica y social". Se da en todos los estratos sociales. Sin embargo, es verdad que existe un subregistro estadístico de los casos que afectan a niños de los niveles socioculturales más acomodados, ya que suelen denunciarse aún menos que el resto.

        ►"No es necesario brindarles información sobre el abuso sexual a los chicos más pequeños para no asustarlos". En lugar de atemorizarlos, la educación sobre el tema los ayuda a desarrollar habilidades para protegerse. "Es fundamental hablar con ellos, decirles que su cuerpo es suyo y que hay partes que son privadas y que nadie puede tocar", destaca Wachter. Además, indica la importancia de advertirles que si esto ocurre o cualquier otra cosa que les incomode, lo más importante es pedir ayuda.

        ►"Los abusadores son siempre hombres": Si bien la inmensa mayoría de quienes cometen abusos sexuales son varones, también hay casos de mujeres que abusan. Uno de los más resonantes en el último tiempo fue el de Lucio Dupuy, cuya progenitora y la pareja de ella, Magdalena Espósito Valenti y Abigail Páez, fueron condenadas a prisión perpetua por los crímenes contra el pequeño, que incluyeron violencia sexual.

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        ¿Cuáles pueden ser las consecuencias del abuso sexual?

        "Por el impacto que tiene en la subjetividad y en la psiquis en desarrollo, consideramos que el abuso sexual en la infancia y adolescencia podría equipararse a la tortura", señala Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil. En ese sentido, subraya que esa situación traumática sostenida en el tiempo y sin un tratamiento adecuado "va a ocasionar daños neurobiológicos, subjetivos y vinculares que se van a expresar en todos los aspectos de la vida de las víctimas".

        Es decir, el impacto será no solo en su salud mental, sino que irá desde su sistema nervioso y cardiovascular, hasta el gastrointestinal, pasando por la sexualidad y el sistema inmune. "Además de lo que provocará en lo social, como los vínculos y las formas en que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos", enumera Ongini. Sin embargo, la psiquiatra subraya que una detección temprana y un tratamiento adecuado y oportuno, puede cambiar destinos.

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        ¿Por qué es clave la detección temprana?

        La psicóloga y especialista en abuso sexual en la infancia y adolescencia, Dolores Steverlynck, explica que el diagnóstico temprano no solo mejora considerablemente el pronóstico de los chicos y las chicas, sino que puede terminar con el abuso, que en ocasiones se perpetúa durante mucho tiempo, "salvando años de vida de ese niño, niña o adolescente".

        "La reacción del entorno y el sostén familiar cumple un rol clave. A veces hay complicidad por parte de la familia y otras no hay mala intención pero igual hay dificultad para apoyar", resume Steverlynck.

        Para la profesional, además del diagnóstico, otros de factores que van a cambiar completamente el pronóstico de un niño o niña víctima de abuso son:

        • Que se habilite el revelamiento. es decir que puedan contar con adultos responsivos en quienes confiar.
        • Que exista una reacción favorable y contenedora frente a ese revelamiento.
        • Que la familia cuente con una fuerte red de contención, apoyo y asesoramiento.
        • Que se disponga de una respuesta institucional adecuada.
        • Que se garantice el acceso a la Justicia, que siempre es reparador.

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        ¿Cómo hablar de abuso sexual con chicas y chicos?

        Por miedo, culpa, impotencia o por vergüenza, la mayoría de las niñas, niños y adolescentes que son víctimas de abuso sexual callan por mucho tiempo. Se suelen sentir cómplices de la situación de abuso, sobre todo porque cuando son muy pequeños no entienden del todo lo que les pasa. Por eso, es fundamental acompañarlos en el desarrollo de su autonomía progresiva y darles herramientas que colaboren en la prevención desde los primeros años.

        Desde Red por la Infancia, elCentro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia y Unicef brindan una serie de consejos para padres y madres que buscan alentar a los niños y las niñas a ser abiertamente comunicativos acerca de cuestiones vinculadas a la sexualidad:

        • Enseñales desde que aprenden a hablar a nombrar las partes de su cuerpo. No uses con ellos nombres de fantasía sino los correctos: pene y vulva. Hablales con naturalidad de las zonas sexuales, sin cargarlas de erotismo o énfasis innecesarios.
        • Haceles saber que tienen derecho a decidir acerca de su propio cuerpo. De forma práctica, debemos empezar nosotros respetándolo.
        • Promové su autonomía para ir al baño, vestirse y bañarse. Enseñales que desde los tres años ya no necesitan ayuda para ocuparse de sus partes íntimas.
        • Es recomendable que los padres y madres no se bañen desnudos con sus hijos, ni desde que son bebés. Es una forma de no normalizar que haya un cuerpo desnudo al lado del cuerpo del niño. Por el mismo motivo, no les des "besitos" en la boca y tampoco se aconseja que duermas con ellos en la misma cama como hábito.
        • Explicales que pueden decir ¡NO! cuando no deseen ser tocados, incluso en formas que no sean sexuales, como un abrazo. Aprovechá las oportunidades que tengas para preguntarles: "¿Querés darme un abrazo?" o "¿Me das un beso?", aceptando su "sí" o su "no". No les cambies las manifestaciones de afecto por premios.
        • Enseñales la diferencia entre los buenos secretos (un cumpleaños sorpresa, por ejemplo) y los malos. ¿Qué es un mal secreto? Aquel que se supone que los niños deben guardar por siempre y esconde acciones que no están bien. La banda infantil Canticuenticos creó el tema "Hay secretos" donde aborda de una manera muy simple para los chicos que "no se tienen que guardar los secretos que hacen mal".
        • La literatura también puede ser útil para abrir el diálogo con los más pequeños. Algunos libros sugeridos son "¿De qué color son tus secretos?", de Margarita García Marqués; "Sola en el Bosque", de Magela Demarco y Caru Grossi; y "La niña deshilachada" de Sonia Almada.
        • La educación sexual integral (ESI) cumple un rol fundamental para prevenir y dar herramientas a los chicos para que puedan contar lo que les pasa. Silvia Ongini, sostiene: "Una de las cosas más básicas en educación sexual es que respetemos las etapas de los niños, que no los obliguemos por ejemplo a darles un beso a un familiar cuando no quieren, que su 'no' sea escuchado y ayudarlos a ellos, a su vez, a escuchar sus propios 'no'".
        • En niños de a partir de 10 años ya podés hablar de lo que es el abuso, sin asustarlos, sino brindándoles herramientas y consejos, por ejemplo, explicándoles que tienen que tener cuidado donde se visten y se desvisten, y otorgándoles confianza para que puedan contar si algo les pasa.
        • Por otro lado, desde Grooming Argentina alertan sobre la necesidad del compromiso de los adultos para que fortalezcan su conocimiento en materia digital y prevenir que los chicos y las chicas sean víctimas de violencias en internet como el grooming. "De esa forma podemos construir normas de convivencia, a partir de acciones de prevención y adoptando un uso responsable y seguro de la tecnología", dice Hernán Navarro, fundador de Grooming Argentina.

        En esa línea, María Zysman, psicopedagoga y fundadora de Libres de Bullying, considera que el primer tip para trabajar con los chicos es construir un vínculo de confianza, "transmitirles que si alguna vez sienten miedo, asco, rechazo a algún contenido que están consumiendo o frente a un intercambio con una persona, tienen que pedirle ayuda a mamá, papá, un hermano mayor, la abuela o cualquier adulto de referencia para poder detectar situaciones de riesgo". 

        Enseñarles a configurar sus opciones de seguridad, a ser críticos con lo que ven en Internet, a que hay cosas que no se comparten y espacios que son íntimos, son algunas de las claves. Pero, sobre todo, generar canales de diálogo. En ese sentido, Zysman señala que instalar aplicaciones de control parental en los dispositivos tecnológicos de los chicos es una opción válida, "pero mucho más importante es ofrecernos como referente para que no solo hablen, sino que griten cada vez que alguien les pida mantener en secreto su relación".

        Fuente:

        https://www.lanacion.com.ar/comunidad/hablemos-de-abuso-nid18042023/