El antifascismo vuelve a marchar contra el ajuste y la reforma laboral

Movimientos LGTBIQ+, feministas, jubilades, personas con discapacidad, sindicatos y organizaciones sociales comenzaron a organizar la Segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista prevista para el 7 de febrero. A un año del discurso de Milei en Davos, la convocatoria busca articular el antifascismo como una variable opositora al gobierno. Durante estos días se están realizando asambleas en todo el país.
"Hay que llamar a todes les que faltan", se escucha amplificado en un parlante en la glorieta de Parque Lezama ya avanzada la tarde del sábado pasado. Allí, personas del colectivo LGTBIQ+ y feministas, pero también personas discas, jubilades, sindicalistas, partidos políticos, estudiantes, docentes y autoconvocados se reúnen para organizar la Segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista el próximo 7 de febrero. La misma que hace un año —cuando Milei en Davos decía que los homosexuales eran pedófilos y la ideología de género un cáncer que extirpar— salía a la calle a poner en juego el antirracismo y el antifascismo como una variable opositora al gobierno.
"Vamos a tener un febrero caliente", dice Benjamín, de la agrupación LGTB 1969, cuando toma la palabra. Hay una lista de oradorxs extensa que sigue creciendo a medida que transcurre la tarde; su propuesta es que, después de salir a la calle el 7F, hay que seguir en contra de una reforma laboral que considera esclavista e imperialista. La atención de centenares de personas se mantiene ante quienes despliegan la multiplicidad de razones por las que hay que marchar: no se trata solo de plantarse frente a un gobierno que elige como enemigos a la población LGTB y propaga discursos de odio; el fascismo que denuncian va desde los golpes a les jubilades todos los miércoles en manos de la policía hasta el incumplimiento de la Ley de Emergencia en Discapacidad, pasando por los casos de gatillo fácil y el ajuste que recae sobre los sectores más vulnerados.
A un año de Davos
"Desde estos foros se promueve la agenda LGBT, queriendo imponernos que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres sólo si así se autoperciben. Nada dicen de cuando un hombre se disfraza de mujer y mata a su rival en un ring de boxeo o cuando un preso alega ser mujer y termina violando a cuanta mujer se le cruce por delante en la prisión", decía Milei hace un año en Davos en un discurso escrito por Agustín Laje, ejecutivo de la Fundación Faro y uno de los principales ideólogos del gobierno. La respuesta fue inmediata y se realizó una manifestación masiva el 1° de febrero.
Un año más tarde, Milei elige exponer un discurso más moderado; sin embargo, las razones para seguir caracterizando a este gobierno de fascista no escasean, más bien todo lo contrario: "El año pasado había mucho miedo de salir a la calle porque decían que el fascismo estaba fuerte. Pero el 1F éramos miles y quedó demostrado que no somos una 'agenda de minorías', como le gusta señalarnos al neoliberalismo, sino que nuestro movimiento aglutina muchas luchas y que contamos con el amor de todo el pueblo", expresaba Quimey Ramos, docente y activista trans.
Construir una marcha
La alianza entre los movimientos LGTBIQ+, jubilades, personas discas, trabajadoras sexuales, docentes y estudiantes es clave en la cocina del próximo 7 de febrero, donde juega un rol fundamental cómo se recompone el lazo social tan vapuleado por el gobierno de Milei: "No es un aniversario, sino la necesidad de seguir resistiendo al fascismo instalado en el poder público y también, mal que nos pese, en las relaciones sociales. Por eso es urgente afianzar y construir solidaridades contra la crueldad, contra la producción de vidas descartables", decía en su intervención la periodista y activista Marta Dillon, quien además es parte de la Columna Mostri, una de las organizaciones convocantes.
Mientras sucedía la asamblea, en la calle Brasil se realizó un mural que reproducía en gigantografías de papel —pegadas con engrudo en la pared— imágenes antifascistas. Entre ellas, la foto de Pablo Grillo en una de sus primeras apariciones en público luego de haber sido herido por el gendarme Héctor Guerrero con un disparo de granada de gas lacrimógeno durante una marcha de jubilades, o la de las manifestaciones de las personas con discapacidad reclamando en el Congreso.
Próxima asamblea: Plaza Garay
"Esta plaza se ha vuelto refugio de muchas personas de la tercera edad en situación de mucha vulnerabilidad", explica Yokaris, integrante de la Casa Roja en el barrio de Constitución. Se refiere a la Plaza Garay donde se realizará mañana la segunda asamblea organizativa, con la intención de señalar al barrio porteño como uno de los más hostigados por las fuerzas policiales de la Ciudad de Buenos Aires. "En el barrio de Constitución se recrudecieron las detenciones arbitrarias; recientemente hubo un caso de gatillo fácil contra Víctor Vargas y estamos a merced de la policía que no respeta la Ley de Identidad de Género y trata a las mujeres trans de varones", explica Yokaris en diálogo con Las12.
La asamblea organizativa del año pasado había sido en Parque Lezama; este año se propuso multiplicar asambleas y reuniones en todo el país y también en el conurbano "para que no tengan que venir hasta acá", se dijo con la intención de descentralizar la Ciudad de Buenos Aires y lograr un carácter federal. En Chaco, Misiones, Rosario, Córdoba, Neuquén y Mar del Plata hubo asambleas en el transcurso de la semana. Aún quedan 15 días, pero el llamado a movilizar urge en los territorios, sobre todo frente al proyecto de modernización laboral que viene empujando el gobierno nacional para tratar en la apertura de sesiones extraordinarias el 11 de febrero.
Primera movilización del año
La propuesta de movilización es transversal para convocar desde el antifascismo como modo de ejercer el derecho a la protesta —amenazado por el protocolo de Bullrich— pero también como forma de cuidar un ánimo difícil de sostener frente al ajuste, la precarización y la travesía que implica llegar a fin de mes. Se plantea una marcha que logre movilizar a múltiples sectores, que entrelace las luchas y que conforme una oposición al gobierno; que reacomode a la política en el lugar de transformar la vida, desde abajo y frente a la crisis de representación la apuesta es encender una chispa que entusiasme.
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