Alfredo Cuellar y su hijo estuvieron casi dos días detenidos y fueron brutalmente golpeados por defender a un vendedor de paltas

24.08.2026

Alfredo Cuellar, padre de Florencia » La China» Cuellar pasó casi dos días detenido junto a su hijo por intervenir ante la violencia que ejercían miembros del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad de Buenos Aires hacia un joven que vendía paltas. Fue en el barrio Constitución, en la esquina de Brasil y Salta el pasado sábado. Alfredo y su hijo pasaban por el lugar y al advertir el maltrato solo atinaron a decirle al personal que dejaran ir al joven.


Por Estefania Gonzalez, ANRed

Siguieron unos metros pero volvieron muy pronto al escuchar gritos: al poco instante la esquina se colmó de policías de la ciudad. Alfredo y su hijo fueron golpeados en plena vía pública por la policía y luego detenidos. Fueron liberados al día siguiente gracias a familiares, amigos y organizaciones que se acercaron a la fiscalía para pedir por la libertad de ambos. Alfredo debido a las agresiones recibidas, hoy tiene su cuerpo lleno de hematomas y el cuarto y quinto metatarsianos fracturados, casi no puede caminar y no podrá buscarse el mango al menos durante dos meses, mientras deberán continuar respondiendo a una causa armada de manual por desobediencia y resistencia a la autoridad. El precio a pagar por elegir no mirar para otro lado en una ciudad cuyo gobierno de Jorge Macri hace politica y propaganda, entre otros cosas, con la persecución y represión a los trabajadores que andan la calle buscando al menos un exiguo ingreso. Hablamos con Alfredo y elegimos contar su relato que es de un derrotero de violencia estatal, uno más de tantos otros cotidianos hacia vendedores ambulantes y hacia quienes se animan a involucrarse pero es también otra historia de organización y solidaridad porque finalmente la violencia no siempre alcanza su objetivo. 

Alfredo Cuellar, es activista contra la violencia estatal y sobre todo contra la que se ejerce hacia las mujeres en prisión. Es el padre de la China, Florencia, la joven que a sus 23 años en 2012 fue encontrada sin vida en la celda del pabellón 23 de la unidad IV del penal de Ezeiza. Sus compañeras fueron testigos que contaron que Florencia fue golpeada brutalmente por miembros del Servicio Penitenciario montando luego una escena de suicidio. La causa nunca avanzó sobre esta línea de investigación. Hace unos días su hija hubiera cumplido 37 años, Alfredo le escribió unas palabras más conmovido esta vez debido a lo ocurrido el pasado 30 de mayo cuando sus hermanas al visitar la tumba de la China se encontraron con un nuevo ultraje: personal del cementerio de San José de Flores estaba profanando sus restos.

Pero el derrotero de violencias no termina ahí y parece la respuesta congruente hacia una familia que se niega a permanecer indiferente ante la represión institucional. Porque el pasado sábado 15 de agosto siendo alrededor de las 16 Alfredo y uno de sus hijos transitaban por el barrio Constitución, su barrio y al pasar por la esquina de Brasil y Salta observaron a personal del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad de Buenos Aires violentando a un joven por vender paltas y eligieron intervenir al menos con un llamado al cese de un hostigamiento que estaba siendo desmedido.

Alfredo contó los hechos a este medio: «Nosotros pasamos por el lugar con mi hijo y vimos que personal del Gobierno de la Ciudad de Espacio Público estaba teniendo un trato brutal contra un vendedor de paltas que incluso ya no estaba vendiendo sino que se estaba yendo. El personal insistía en quitarle todas las cosas, las paltas. El pibe se quería ir y ahi fue cuando les dijimos que pararan un poco, que ya estaba con tanta violencia. Era un pibe solo contra 14 personas entre hombres y mujeres que formaban parte de este personal .El pibe solo tenía paltas para vender! Nosotros les dijimos eso al pasar, que ya estaba y seguimos pero caminamos 50, 60 metros de ahi y se escucharon los gritos, tipo barrabravas, era la policía que había sido llamada por el personal de Espacio Público, entre ellos y la policía eran como 50 personas. Nos dimos la vuelta y empezaron a los empujones, que nos pongamos contra la pared, pregunté por qué motivos debía hacerlo y comenzaron a pegarnos. Me pegaron una patada y me caí, me levanté y me volvieron a golpear hasta que ya no pude más, eran muchas personas violentándome. Mi hijo que veía lo que me estaban haciendo empezó a gritar de desesperación y lo golpearon también. Yo exigía el por qué del maltrato y automáticamente un policía de la ciudad me dijo que yo había empezado a gritar que tenía una pistola dentro de la mochila, una locura, jamás podría haber dicho eso. Ese fue el fundamento para detenerme, que yo había resitido a la autoridad y que había amenazado con una pistola, eso informó la policía a la Fiscalía para intentar justificar mi detención y la de mi hijo. Al pibe no lo tocaron, la cosa fue en mi contra y contra mi hijo que me quería defender. Estuvimos una hora tirados en el piso hasta que la fiscalía ordenó la detención en la comisaría 18, ahi nos dejaron unas horas más hasta que ordenaron el traslado a la Fiscalía de Suipacha 150 quedando privados de libertad hasta el domingo.»

Alfredo relató que todos los golpes que recibieron con su hijo fueron en la vía pública, en una zona donde circula mucha gente porque es muy comercial y que en la Fiscalía les informaron que estaban detenidos por desobediencia o resistencia a la autoridad . «La versión policial sin tener posibilidad de defensa en el momento, ellos te violentan, te encierran y después tenés derecho a un defensor, a llamar a la familia y avisar», expresó.

Concentración por el pedido de libertad

La misma tarde del sábado cuando Alfredo tuvo acceso a avisar a su familia que se encontraba detenido junto a su hijo, familiares, organizaciones y amigos concentraron de inmediato frente a la Fiscalía de Suipacha 150. Alfredo afirma que gracias a eso la Fiscalía debió poner en marcha los trámites judiciales correspondientes pero además se logró el derecho de Alfredo a recibir atención médica por los fuertes golpes recibidos por el personal policial.

«Cuando dimos el aviso enseguida se empezaron a concentrar, la familia, los amigos, compañeros para exigir nuestra liberación y denunciar la violencia policial. Gracias a todas las personas que se acercaron y protestaron frente a la fiscalía ese mismo sábado se logró que la Fiscalía pusiera en movimiento los trámites burocráticos judiciales y me llevaran al Hospital para que me viera un médico por los golpes que yo tenía.»

Esposado, golpeado y con fracturas

Fue trasladado al Hospital Argerich, estuvo entre 6 o 7 horas esperando a ser atendido. Hasta allí también llegaron sus compañeros. «Estuve esposado en el hospital, esperando que me atiendan desde cerca de las 20 hasta las 2 o 3 de la madrugada, tenía además de los dolores por los golpes, las muñecas hinchadas. Hasta la puerta del hospital también fueron compañeros a exigir que no me pase nada y en esa circunstancia un compañero fue agredido de un bastonazo por un policía cuando le pidió que al menos me aflojaran las esposas. Estaban ensañados y molestos en que hubiera gente pidiendo por nuestra libertad.», relató Alfredo.

La placa radiográfica arrojó el resultado de los golpes policiales: Alfredo tiene el cuarto y el quinto metatarsianos fracturados, dos de los huesos que conectan el tobillo con los dedos de los pies siendo una lesión de gravedad al ser estos fundamentales para sostener el peso del cuerpo y el equilibrio al caminar y cuya recuperación puede tardar al menos dos meses, tiempo en cual Alfredo no podrá buscarse el mango. «Recibí la sorpresa desagradable que dió la placa radiográfica: producto de los golpes me fracturaron el cuarto y quinto metatarsianos, esa era la razón por la que no podía caminar y tenía inflamado el tobillo. Ahi cambian las cosas para la policía y la Fiscalía porque cómo explican que de la nada aparezco golpeado y lesionado de gravedad y ahora voy a estar frenado como dos meses, tengo inhabilitada la pierna izquierda y no voy a poder trabajar ni tener ingresos económicos.», dijo. 

Como si fuera poco Alfredo contó que una vez regresado del Hospital Argerich hacia la Fiscalía tomó conocimiento de que a su hijo en un acto más de hostigamiento lo traslaban al Hospital Borda para una evaluación sobre su salud mental. «Del hospital me llevaron de vuelta a la fiscalía y ahi a mi hijo lo sacan y se lo llevan al Hospital Borda para ver si era una persona peligrosa para terceros, de una total irregularidad, porque eso lo tiene que pedir un psiquiatra, no un médico policial.»

Imputación y libertad

El domingo Alfredo y su hijo continuaron detenidos en la Fiscalía de Suipacha 150 y la concentración por su libertad siguió en las puertas del edificio. Fueron liberados cerca de las 17.30, antes, imputados. En el expediente judicial iniciado interviniendo la Unidad de Flagrancia Este a cargo de la coordinación de Federico Tropea, se les imputa a ambos el art 239 del Código Penal de la Nación, resistencia o desobediencia a la autoridad por los hechos descriptos por la versión policial, que Alfredo y su hijo insultaron a oficiales de la policía y que incluso Alfredo había amenazado con que tenía un «fierro en la mochila». En la descripción de la prueba constan más de seis declaraciones solo de oficiales de la policía.

Alfredo se negó a firmar y logró en acuerdo con la Fiscalía y la Defensoría un plazo de 10 días para efectuar su descargo. » En la reunión con la defensora exigí una ampliación de nuestra declaración porque pedí a la Fiscalía que nos explicará por qué motivos yo debía firmar algo que no había hecho, ni resistencia, ni desacato, ni desobediencia. Fueron ellos los que vinieron directamente a pegarme, maltratarme y acusarme de que yo tenía una pistola. Dije que yo no iba a firmar algo que no hice, no puede ser que la policía te arme una causa y el fiscal acepté sin más, eso es ilegal. Yo en el momento de las agresiones pedía respeto para mi y mi hijo, practicamente faltaba que volara un helicóptero sobre nuestras cabezas por defender a un vendedor de paltas y lo unico que pudieron encontrar en mi mochila eran herramientas de trabajo, destornillador, llave, amoladora, ahujereadora.«, expresó.

Finalmente el miércoles pasado se presentó a ampliar su declaración pero desde la fiscalía le informaron que no podía hacerlo porque aún no habían llegado unos informes esperados.

El precio de no ser un indolente

La violencia estatal que debieron soportar Alfredo y su hijo se enmarca dentro de una persecusión, represión y criminalización sistemática por parte del Gobierno de la Ciudad de CABA a cargo de Jorge Macri que es la misma que sostiene el gobierno nacional y otros gobiernos en todo el país. El Gobierno de la Ciudad por ejemplo hace ya un tiempo que ha profundizado una politica casi de «limpieza» de personas en situación de calle, trabajadores informales de la ciudad, persiguiendo también a inmigrantes y saturando con operativo policial y represión a los barrios. No guarda pudor siquiera en hacer propaganda política admitiendo con evidencia que gobernar con la ley y el orden es gobernar para unos pocos y reprimir y despojar de derechos a la gran mayoría.

La violencia hacia Alfredo y su hijo hace foco en esto pero además intenta disciplinar, asustar a la solidaridad, al impulso de reaccionar ante la injusticia y el dolor ajeno. Cerramos, entonces esta crónica que narra un derrotero de violencia estatal pero también otra historia de organización y solidaridad, con las palabras del padre de La China, porque finalmente, la violencia no siempre alcanza su objetivo.

«Hay que buscar la manera de que esto no suceda más, están envalentonados porque tanto el gobierno nacional, como el de la ciudad, el Ministerio de Seguridad, el poder judicial amparan el accionar violento de la policía y del personal de Espacio Público y hasta lo condecoran. No puede suceder más, están abusando de la autoridad, como lo que sucedió con Pablo Grillo, como el caso de la fotoperiodista golpeada en la cabeza. Tenemos a dos compañeros Milton y Eneas detenidos aún desde la reforma laboral y tratados como terroristas. Hay que terminar con esto y a pocos días de una nueva Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil hay que visibilizar todos los casos que ocurren en todo el país. Acá en Capital lo estamos viendo todos los días, es brutal, van contra los manteros, los vendedores ambulantes, contra quien ponga algo en la vereda para sobrevivir. No aplican ningún protocolo, van a pegar directamente, te patean, te empujan, he visto hace poco que le pegaban a una mujer en silla de ruedas y nadie o pocos son los que levantan la voz. Yo voy a seguir esta denuncia de lo que nos han hecho, no quiero que pase como si nada porque va a seguir ocurriendo sino levantamos la voz. Sé también que cada vez que lo hago, las consecuencias, las represalias son graves porque ya me ha pasado durante todos estos años de enfrentar el aparato represivo, ya muchas veces quisieron llevar presos a mis hijos y a mis hijas, y lo han hecho y sé que esta es una pelea más pero no nos vamos a adaptar al aparato.»

Fuente y fotos:

https://www.anred.org/alfredo-cuellar-y-su-hijo-estuvieron-casi-dos-dias-detenidos-y-fueron-brutalmente-golpeados-por-defender-a-un-vendedor-de-paltas/

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