El cuento del pastor mentiroso

16.01.2026

Los incendios en la Patagonia desataron una ola de indignación sin precedentes. La inacción del gobierno acompañada de las intenciones explicitas de hacer negocios, el RIGI, y otras declaraciones también lo disparan. Las burdas acusaciones infundadas contra el pueblo mapuche o brigadistas ya tiene larga data. Esto se suma al rol de visitantes israelíes incumpliendo normas y las vinculaciones con el gobierno de Milei (quien permanentemente se pronuncia en su apoyo) avivan el otro fuego: el de la bronca. 

Por Ramiro Giganti (ANRed)

Mientras sistemáticamente el sionismo difunde noticias falsas para hacer propaganda del genocidio en Gaza, ahora se encuentra arrinconado ante la ola de información (en parte cierta, en parte no chequeada, además de cierta teoría conspirativa que poco aporta a la verdad) a tener que desmentir para victimizarse después de innumerable cantidad de mentiras. El «cuento del pastor mentiroso» relata la historia una persona que, en sucesivas ocasiones, miente alertando sobre un incendio inexistente para llamar la atención pero, de tanto repetir la mentira, cuando el incendio es real nadie lo va a asistir. Después de que la DAIA y un grupo de operadores mediáticos afines acuse faltamente a artistas y distintas personalidades por «antisemitismo» hoy, ante la indignación y acusaciones frente a un incendio, su voz fue legítimamente devaluada. ¿Era «antisemita» vestir una remera que decía «Save Gaza»?¿era «antisemita» defender a pueblos que hablan una lengua semita como el palestino y el libanés?¿Se podía acusar impunemente a pueblos originarios sin prueba alguna y hasta realizar detenciones y a la vez encubrir a visitantes israelíes? ¿Se puede salir a desmentir una información no chequeada sobre quien ocasionó un incendio pero a la vez negar un genocidio que se comete en su nombre?¿quienes se benefician con la difusión de teorías conspirativas? mientras suceden estas preguntas una ola de islamofobia recorre nuestro país y los medios hegemónicos parecen convivir en paz con esta discriminación cada vez mas violenta.

Mientras el derecho a la discriminación parece ser el único que el actual gobierno no quiere quitar, el mismo solo parece generar revuelo cuando la discriminación va contra un sector privilegiado: como sucedió en las persecuciones contra la hinchada de All Boys el año pasado, mientras todos los fines de semana las hinchadas de fútbol disemina cantos discriminatorios contra bolivianos, paraguayos, disidencias sexuales y mas. Mientras militantes oficialistas postean libremente comentarios islamófobos y hasta se indignan por la simple inauguración de una mezquita, la DAIA inventa denuncias por discriminación a todo aquel o aquella que critique al estado de Israel o directamente se pronuncia en apoyo a un pueblo oprimido, tal como sucedió hace pocos meses cuando se presentó una denuncia contra una persona que asistió a un partido de hockey con una remera que decía «Save Gaza«. Mientras se desarrollan detenciones arbitrarias hacia integrantes del pueblo mapuche y hasta brigadistas con acusaciones infundadas, hay quienes solo alzan el grito en el cielo ante las acusaciones contra un sector.

Sobre teorías conspirativas y episodios reales en la Patagonia

Es enero del 2011. Una mujer alquila cuartos de su casa en Bariloche y a su vez trabaja como camarera para sostener su vida en la Patagonia donde había decidido mudarse tiempo atrás. Un día llega indignada a su casa y comparte su bronca con los visitantes: «me tienen harta los israelíes, siempre nos maltratan ¿Quiénes se creen que son? quisiera que no vengan nunca mas», su indignación tenía como hecho reciente un episodio en el restaurante de comida mexicana donde trabajaba: unos israelíes pusieron un pelo en la comida y la acusaron a ella para no pagar la comida. Según comentaba esta mujer, el episodio era recurrente. El prejuicio ante este relato puede tener muchas direcciones, en el caso de quien escribe estas palabras y fue testigo de aquella conversación, el prejuicio apuntó a la historia de «nazis en Bariloche» ¿estaré frente a alguien vinculada a ellos? fue una pregunta interna, poco tiempo después descartada.

En diciembre de ese mismo año, en Torres del Paine, Patagonia Chilena, un israelí generó un incendio de miles de hectáreas tras incumplir una norma ambiental: ante un territorio protegido, lo que se pedía era no dejar residuos y llevarse todo para tirarlo en la ciudad. El israelí, llamado Rotem Singer, utilizó papel higiénico y queriendo evitar llevarlo intentó quemarlo generando un tremendo incendio. Fue sancionado con una multa de 10.000 dólares pero hoy en día se discute lo poco severa que había sido aquella sanción que incluso se revisó recientemente. La noticia circuló también por la Patagonia Argentina como un relato, a veces con información poco clara, pero el episodio en concreto sucedió entre diciembre de 2011 y enero de 2012.

Muchas historias de este tipo circulan en toda la Patagonia y otros territorios de nuestro país. Algunas reales, otras distorsionadas otras incomprobables. El comportamiento de las y los turistas israelíes al manejarse en grupos y el prepotente y hostil trato que suelen tener incluso con las poblaciones locales no ayuda. La bronca ante la ocupación y el genocidio contra el pueblo palestino, menos. «Son soldados, vienen a inspeccionar para instalarse acá porque en cualquier momento los árabes les dan una patada en el culo», es un comentario recurrente en hostels y refugios de montaña en Bariloche y otras localidades desde hace años. Lo cierto es que Israel es una población militarizada: mas del 90% de su población civil esta o estuvo en el ejercito y en su mayoría son reservistas. Pero eso no significa que efectivamente estén en funciones.

El año pasado, un Dj israelí hizo un video pasando música electrónica en un área protegida en Tierra del Fuego, lo que fue un indignante atropello ambiental. No se conocieron sanciones contra ese sujeto, que luego ante los comentarios en redes sociales esbozó una disculpa.

Los medios hegemónicos que suelen alzar el grito en el cielo por episodios de judeofobia utilizando el concepto «antisemita» pero poco y nada dicen sobre hechos de islamofobia y otros episodios de discriminación no difundieron esta noticia, tampoco algo mas grave: la presencia de criminales de guerra en nuestro país.

Criminales de guerra israelíes en Argentina: una historia real

El verano pasado, al menos 3 soldados israelíes con denuncias internacionales por crímenes de guerra visitaron Argentina. Saar Hirshoren, Lieutenant Amit Nechmya, comandante de pelotón de la Brigada Guivati, una de las brigadas de infantería de las Fuerzas de Defensa de Israel (batallón 435) y Yuval Vagdani, quien pasó por nuestro país tras fugarse de una orden de detención en Brasil y era integrante del Batallón de Ingeniería de Combate 749 de Israel, ingresaron al país entre la última semana de diciembre de 2024 y la primera de enero del 2025.

Los soldados Yuval Vagdani y Saar Hirshoren denunciados por la Fundación Hind Rajab
Los soldados Yuval Vagdani y Saar Hirshoren denunciados por la Fundación Hind Rajab

La denuncia pertinente fue realizada en el país por el abogado consultor de la Fundación Hind Rajab en Argentina. Primero la denuncia dio con el Juzgado Federal Número 3 a cargo de Daniel Rafecas (si, el mismo que procesó a Vanina Biasi) pero no tomó la denuncia al estar en feria judicial. La denuncia, originalmente presentada contra Hirshoren, fue reforzada ante el conocimiento de la llegada de los otros dos soldados, siendo la última presentación el 2 de enero del 2025. Para ese entonces, la causa descansaba en el Juzgado Número 4 a cargo de Ariel Lijo (el mismo que ordenó la detención de Daniel Vera a mediados del año pasado, por comentarios en Facebook).

Estos casos son reales, probablemente no sean los únicos pero si los que, además, tienen denuncias realizadas que fueron desestimadas por el Poder Judicial Argentino.

Los incendios «acá y allá»

El año pasado comenzó, al igual que este, con incendios en la Patagonia. Para finales de abril y principios de mayo, el clima caluroso migró al hemisferio norte y un incendio se expandió entre Tel Aviv y Jerusalén. Los paralelismos y conexiones entre ambos incendios son muchos. Ambos incendios tienen un elemento promotor: la destrucción de vegetación nativa y la plantación de pinos. Lo que podemos entender como «colonización de la flora». Mientras en Palestina los colonos israelíes destruyen y queman olivos y en los territorios ocupados plantan vegetación extranjera, como pinos, en Argentina sucede algo similar: los pinos son el principal difusor del fuego tanto en la Patagonia Argentina como en territorio ocupado por Israel.

Pero también hay paralelismos en las reacciones políticas y las estrategias de criminalización. En ambos casos la comunicación gubernamental apunta a criminalizar a la población nativa: mientras en Argentina se acusa al pueblo Mapuche, las autoridades israelíes acusan a la resistencia palestina.

Un elemento que aumenta la indignación es como frente al destrato de los incendios en Argentina, el gobierno sí se solidariza con Israel. Así lo comunicó también el portal de propaganda sionista «Vis a vis«, el pasado 1 de mayo.

El asesinato de Hind Rajab y la vinculación argentina

Uno de los tantos e incalculables crímenes cometidos por el sionismo fue el de la niña Hind Rajab. Fue solo una de los y las 20.000 niñas y niños que murieron victimas del genocidio en Gaza en los últimos dos años. Pero este asesinato mostró una crueldad incompatible con la condición humana: se dispararon mas de 350 balas contra un auto donde había una niña indefensa. La historia, a pesar del cerco de los medios hegemónicos caló tan hondo en la sensibilidad que se difundió y logró numerosos homenajes en gran parte del mundo. Incluso se acaba de estrenar una película llamada La voz de Hind Rajab, cuya producción contó con el apoyo de Brad Pitt, y Joaquín Phoenix entre otros. Cada vez que una película importante sobre Palestina se estrena en el mundo surge la misma pregunta ¿Se dará en cines argentinos? considerando la censura a la ganadora del Oscar No Other Land, del año pasado, el panorama parece desalentador.

La niña Hind Rajab fue asesinada por un escuadrón del que formaba parte un ciudadano argentino.
La niña Hind Rajab fue asesinada por un escuadrón del que formaba parte un ciudadano argentino.

Hace algo mas de dos meses se conoció algo de información sobre la investigación de semejante crimen. Entre los nombres de quienes integraron ese escuadrón se encontraba un soldado con ciudadanía argentina: Itaí Cukierkopf. Su hermana se encontraba en Argentina cuando sucedió dicho asesinato y hasta declaró en una entrevista que su hermano «estaba luchando».

¿Y si en lugar de buscar el click fácil difundiendo teorías conspirativas los periodistas argentinos nos unimos para investigar estas cosas? ¿no sería mejor desarticular los profundos entramados que vinculan a Argentina con estas prácticas genocidas y que ya nos están poniendo en vergüenza ante el mundo?

Argentina fue, junto con Israel y Estados Unidos, uno de los únicos 3 estados miembros de la ONU que votaron en contra de combatir la tortura. También fue, junto a Israel, uno de los pocos en votar en contra de reconocer el acceso al agua potable como derecho humano, mientras de la mano del gobierno anterior y profundizado por el actual, la empresa israelí Mekorot incide cada vez mas en el manejo del agua en nuestro país.

Una pregunta tenemos que hacernos una y otra vez: ¿Quién se beneficia con la viralización de fake news o teorías conspirativas?

El foco en la discriminación

Hubo algo que generó revuelo, en estos tiempos de locura fake news y fascismo. Al gobierno, que sistemáticamente ventiló acusaciones discriminatorias e infundadas contra el pueblo mapuche, ahora se encuentra en problemas para defender de acusaciones similares a sus amigos israelíes. Allí aparece el cuento del pastor mentiroso, el de quien termina condenado por sus propias mentiras. Pero allí también aparece el riesgo de utilizar una mentira como estrategia de militancia. Hasta ahí parecería haber un avance para hacer visible lo que la prensa hegemónica oculta. El problema que empieza a presentarse son las preguntas sin respuesta: ¿a donde nos lleva combatir información falsa con otra no chequeada o distorsionada? ¿nos sirve realmente difundir un pasquín de propaganda nazi escrito hace 50 años solo porque algunas conjeturas parecen encajar levemente con lo que sucede hoy?¿es la salida combatir al fascismo de la mano de otros fascistas? ¿Qué pasa cuando el sector a denunciar se agarra de una mentira en su contra, se victimiza y la utiliza para ocultar la verdad?

Norman Finkelstein escribió hace 25 años La industria del Holocausto. Allí analiza el uso del sufrimiento de las y los judíos como elemento de silenciamiento a quienes critican las actuales atrocidades cometidas por el sionismo en la Palestina ocupada. No siempre leer elimina al fascismo, menos leer cualquier cosa, pero en estos casos resulta pertinente recomendar algunas lecturas urgentes.

Fuente:

https://www.anred.org/el-cuento-del-pastor-mentiroso/