Héctor Demarchi, el trabajador de prensa que habita en la memoria

03.08.2026
tiempoar.com.ar/
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"El Negro" fue un periodista y militante del PRT que luchó para recuperar el gremio de prensa. A 50 años de su secuestro sigue desaparecido.

Las caídas de compañeros de militancia se sucedían en medio del clima represivo que asolaba a esa Argentina inerme. Pese todo, había decidido que antes de salir del país tenía que pasar por la redacción de El Cronista Comercial y saludar a sus compañeros. Algunos hasta se sorprendieron de verlo por ahí, en ese contexto de terror que inundaba las calles y arrasaba la vida cotidiana.

Tenía todo arreglado para salir del país y no le convenía correr el riesgo de pasar por el diario en esos días, pero lo hizo igual.

Estuvo con sus compañeros, habló desde la redacción por teléfono, abrazó por última vez a un gran amor y salió por la calle Alsina al 500, donde una patota lo interceptó, lo subió a una camioneta y se lo llevó, el 5 de agosto de 1976. Desde entonces, Héctor «El Negro De Marchi» se encuentra desaparecido.

Trabajador de prensa, delegado gremial y militante revolucionario, «El Negro» entendió y vivió el periodismo como un lugar de lucha desde el cual soñó y vivió para cambiar el mundo, en tiempos en los cuales se creía que el cielo podía tomarse por asalto.

A 50 años de su secuestro, la figura de Demarchi sigue siendo evocada por sus antiguos compañeros y todos los que se niegan a olvidar su trayectoria. En tiempos de precarización del oficio periodístico, bien vale repasar la historia de Demarchi, que aún habita en la memoria, junto con los 223 trabajadores de prensa detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico militar.

El Negro nació en Morón, en noviembre 1948, en el seno de un hogar trabajador. Hijo de Héctor Felipe, empleado de una agencia marítima, y de Antonia, una tucumana que había emigrado a Buenos Aires. María Inés, la hermana menor, completaba la familia.

En 1970, «El Negro» entró a trabajar en el sector de publicidad de El Cronista Comercial, que dirigía Rafael "Cacho" Perrotta, un empresario que traicionó su mandato de clase social dominante para adherir a los ideales revolucionarios de la época.

Bajo la tutela de Carlos "Quito" Burgos", Demarchi pasó, en 1974, a trabajar de periodista en El Cronista y comenzó a escribir en la sección gremiales, bajo el seudónimo de Gaspar Gayoso. Huelgas, conflictos y las roscas que se tejían en los plenarios de la CGT eran el material informativo que proveían sus textos.

Mientras tanto, militaba en el Peronismo de Base, colaboraba en la revista Con Todo de esa agrupación y se había convertido en delegado gremial de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA).

Un viaje a Cuba y los vínculos que mantenía con algunos de sus compañeros del diario lo llevaron a radicalizarse. Así, se vinculó con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

"Quedó conmovido por el esfuerzo y la dignidad de Cuba y su revolución. Dejó el peronismo y buscó profundizar su lucha", recordó a Tiempo Argentino Alberto Dearriba, periodista que trabajó junto a «El Negro» en El Cronista Comercial.

Demarchi participó de la fundación de la lista Naranja, que luchó por recupera el gremio de APBA, intervenido por el gobierno de Isabel Perón. Se sumó a colaborar con Nuevo Hombre, una publicación del PRT que integraban Manuel Gaggero, Susana Viau, Enrique Raab y otros reconocidos periodistas.

La represión recrudeció hasta desembocar en el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. En julio de ese año, Mario Roberto Santucho, líder del PRT y comandante de su brazo militar, el ERP, cayó en Villa Martelli junto con buena parte de la conducción de la organización.

Los militantes se replegaron. Perrota, entonces informante del PRT-ERP, vendió El Cronista y comenzó a pagar indemnizaciones a quienes comenzaron a partir al exilio. Un año más tarde, Cacho también sería secuestrado y permanece desaparecido.

Lo que quedaba del PRT-ERP consideró que había que denunciar la situación que se vivía en Argentina. Demarchi podía hacerlo desde el exterior. Había conseguido trabajo en México, donde iba a radicarse. Antes viajaría a Finlandia para participar del Congreso de la Organización Internacional de Periodistas.

En eso estaba cuando pasó por El Cronista. Lo secuestraron cuando salía de la redacción, ubicada en Alsina 547. Lo subieron a un camión de caudales y lo llevaron al centro clandestino de detención ilegal de Brigada Güemes, ubicado en Puente 12, donde permaneció hasta noviembre de 1976, según los testimonios aportados por sobrevivientes ante la Conadep y la justicia.

Sus padres presentaron nueve pedidos de habeas corpus y le escribieron una carta a Albano Harguindeguy, ministro de Interior de la dictadura. Antonia, que había trabajado para la familia de Alicia Hartrigde, la esposa del genocida Jorge Rafeel Videla, les pidió ayuda a sus antiguos patrones. No hubo respuesta alguna en todas las puertas que golpearon.

El caso de Demarchi fue analizado en la causa 3393 que llegó a juicio oral y público en 2017. Al año siguiente, el TOF 6 sentenció a Miguel Ángel Etchecolatz y otros represores por delitos de lesa humanidad.

Poco después del golpe de Estado, «El Negro» fue a su Morón natal a conocer a su sobrina, pero no encontró a sus padres en la casa. Dejó un mensaje y se marchó.

Muchos años después, Natalia Demarchi, la niña que no llegó a conocer se convirtió en profesora de Literatura y escribió junto con Gabriela Pascual, "El Lugar que Habita", una biografía de Héctor Demarchi.

"Quise recuperar su memoria y la de una generación que luchó por cambiar la vida", señaló Natalia a Tiempo Argentino.

Una baldosa, ubicada en el lugar donde lo secuestraron, evoca a Demarchi. En ese lugar, 50 años después, compañeros, sobrevivientes y familiares se congregarán este 5 de agosto para recordar a un trabajador de prensa cuya historia sigue viva en la lucha de los que siguen.

Fuente:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/hector-demarchi-el-trabajador-de-prensa-que-habita-en-la-memoria/

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