Lesa Humanidad: casi 50 años después, se empieza a terminar la impunidad por la masacre de la familia Lanuscou

La Justicia Federal de San Martín procesó al teniente retirado Alberto Raúl Cazoux, señalado como quien estuvo a cargo del megaoperativo en el que fueron asesanidos Roberto y Amelia junto a sus dos hijos y un beba de seis meses que aún permanece apropiada.
Por Ailín Bullentini
Entre la noche del 3 y la madrugada del 4 de septiembre de 1976, el Ejército destrozó a puro tiroteo y bombazo la casa en la que vivía la familia Lanuscou, en el barrio conurbano de Martínez, y asesinó a la pareja, Roberto y Amelia, y a sus dos hijes mayores de 3 y 5 años, mientras que a su beba, Matilda, de 6 meses, se la llevaron y jamás la devolvieron. Casi 50 años después, la Justicia Federal de San Martín procesó al teniente retirado Alberto Raúl Cazoux, señalado por testigos como quien estuvo a cargo del megaoperativo que provocó una de las masacres más resonantes de la última dictadura sucedidas en Buenos Aires.
Cazoux era teniente del Ejército Argentino y es la primera vez que la Justicia lo procesa por su accionar en los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Para septiembre de 1976, cuando la maquinaria de secuestros, tortura y exterminio llenaba los centros clandestinos que funcionaron en Campo de Mayo de cautivos y cautivas, el militar fungía de jefe de la Sección 3ª de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo. Transitó las cinco décadas que pasaron del último genocidio argentino impune, a salvo de tener que dar explicaciones por su desempeño en aquella guarnición del horror. De hecho, a mediados de los 90, fue ascendido por orden del entonces presidente Carlos Menem.
Desde fines de la semana pasada está procesado con prisión preventiva que podrá cumplir en su casa del barrio privado La Peregrina, en Pilar. La jueza Alicia Vence, del Juzgado Federal n2 de San Martín, consideró suficiente la información presente en testimonios de vecinos de Martínez y de exconscriptos que en aquellos tiempos cumplían el Servicio Militar Obligatorio en Campo de Mayo, además de legajos militares y otras documentaciones, para considerar que el imputado "brindó un aporte fundamental para que, como consecuencia del procedimiento llevado a cabo por diferentes fuerzas de seguridad, se produjera la muerte de cuatro miembros de la familia Lanuscou y la desaparición de Matilde Lanuscou.
Así, lo procesó como "partícipe necesario" de homicidio agravado en cuatro hecho y de la privación ilegítima de Matilde, la beba a la que el Ejército hizo pasar por muerta, pero que hasta ahora permanece apropiada.
"Más vale tarde que nunca, es algo por lo que luchamos y seguimos luchando", remarcó en diálogo con este diario David Lanuscou, familiar y querellante en la causa. Destacó que el caso es "emblemático" por ser una masacre en la que hubo asesinatos y la apropiación de una bebé.
La masacre de la familia Lanuscou
El operativo contra la familia Lanuscou fue un despliegue militar de gran escala en una casa ubicada en Catamarca 1975, esquina Asunción, en Martínez, en el norte del Conurbano bonaerense. Allí vivían, entonces, Roberto Lanouscou y Amelia Miranda junto a Roberto, su hijo de 5 años; Bárbara, su hija de 3 años y Matilde, su beba de 6 meses. Amelia y Roberto se conocieron en Córdoba y allí comenzaron a militar en la Juventud Peronista y luego en Montoneros. Vinieron a Buenos Aires luego de que atentaran contra su casa con una bomba. Allí siguieron militando.
En la noche del 3 de septiembre, el Ejército con colaboración de la Policía rodeó la casa de la familia entre la noche del 3 y la madrugada del 4 de septiembre de 1976. Vecines que testimoniaron en la causa indicaron que el cerco fue de por lo menos seis manzanas con un despliegue inusual para un barrio residencial: camiones militares, vehículos sin identificación, soldados apostados en las esquinas y armas pesadas montadas frente a la casa. Mencionaron reflectores iluminando la vivienda y órdenes militares transmitidas a los gritos.
Dentro de la casa estaban Roberto, Amelia y sus hijes pequeñes. El expediente reconstruye un ataque sostenido durante horas. Exconscriptos relataron que se utilizaron fusiles FAL y otras armas, como una ametralladora antiaérea montada sobre trípode, que disparó directamente contra la vivienda, y una bazuca para destruir parte de la estructura.
Gran cúmulo de testimonios describieron ráfagas constantes, explosiones y columnas de humo visibles desde varias cuadras. Bomberos que llegaron después encontraron paredes derrumbadas, techos destruidos y sectores incendiados.
La resolución judicial sostiene que el operativo estuvo comandado en el terreno por el entonces teniente Cazoux, quien habría dirigido a soldados conscriptos pertenecientes a la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo. Varios testigos señalaron que las órdenes se impartían desde el exterior de la vivienda y que los soldados disparaban bajo supervisión de oficiales. En su testimonio, uno de los exconscriptos admitió que operó la ametralladora antiaérea por orden de Cazoux. Su declaración es central porque admite el uso de ese armamento pesado contra una vivienda familiar en plena zona urbana.
La búsqueda de Matilda
Cuando terminó el operativo, la casa estaba devastada. El Ejército distribuyó por los principales medios de comunicación –Clarín, La razón entre otros– un comunicado "de batalla" en el que informaba que "cinco terroristas" –les niñez incluidos, claro– habían sido "abatidos". Sin embargo, desde aquel momento y hasta 1984, los cuerpos de la familia permanecieron desaparecidos. En enero de aquel año, y por solicitud de Abuelas de Plaza de Mayo que ya buscaba a Matilde, la Justicia exhumó restos depositados en una tumba NN en el cementerio de Boulogne.
Los restos pertenecían a Roberto, Amelia, Roberto y Bárbara. "Se descubrió que el cuerpo de Matilde no estaba. En el ataúd que correspondía a la niña sólo se encontró una prenda de vestir y un chupete. Y así se comprobó que los represores habían simulado su muerte para apoderarse de la pequeña", describen la sABuelas el caso en su sitio web.
Su destino continúa siendo materia de investigación judicial. La familia Lanuscou fue una de las que impulsó a la Justicia para analizar los perfiles genéticos de Marcela Noble, hija de quien fue dueña de grupo Clarín Ernestina Herrera de Noble. La muestra de la joven fue cruzada en dos oportunidades, sin datos positivos.
La responsabilidad de Cazoux
El caso de la familia espera fecha para su primer juicio oral y público con un acusado: quien fue jefe de Inteligencia de Comando Institutos Militares Pascual Guerrieri. El represor, que ya cuenta con varias condenas, tiene más de 90 años.
El expediente que podría sumar otro represor al banquillo de los acusados en aquel debate interpreta el hecho no como un enfrentamiento aislado sino como parte del plan sistemático de exterminio desplegado durante la dictadura. La magnitud del operativo, el tipo de armamento utilizado y la presencia de niños entre las víctimas son elementos que el juzgado considera especialmente relevantes para analizar los hechos.
La noche de la masacre, Cazoux era la máxima autoridad de la Escuela de Comunicaciones presente. Según la investigación, el represor procesado llegó al lugar junto a soldados conscriptos bajo su mando y con armamento pesado, entre ellos una ametralladora antiaérea y una bazuca Instalaza. La acusación indica que asumió el mando operativo de sus subordinados y que ordenó abrir fuego contra la vivienda luego de exigir la entrega de los niños que estaban adentro. Vence consideró probado que su rol fue central. Varios ex conscriptos declararon que actuaban bajo sus órdenes y que el armamento pesado pertenecía a su sección.
El 27 de octubre pasado, Cazaux fue convocado a prestar declaración indagatoria. En lugar de hablar, presentó un escrito en el que negó las acusaciones en su contra y criticó los testimonios de exconscriptos. Su estrategia no sorprende: sostuvo que actuó bajo órdenes superiores, cuestionó la consistencia de los testimonios y citó casi de memoria el comunicado que distribuyó su fuerza post crímenes: "El señor Lanuscou se inmoló en la vereda de su casa, accionando una granada que, al explotar, le voló la cabeza y manos", mencionó.
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