Recordaron a las víctimas de la Masacre del Gallinato con advertencias sobre la violencia institucional

25.09.2026
Mariana Gamboa, de HIJOS Gentileza Karne de Máquina
Mariana Gamboa, de HIJOS Gentileza Karne de Máquina

Con la convicción de que la memoria no puede ser neutral y que recordar los crímenes de la dictadura implica también un posicionamiento sobre la situación de los derechos en la actualidad, organismos de derechos humanos de Salta alertaron sobre el incremento de la violencia institucional, la criminalización de la protesta y los discursos de odio.

Por Elena Corvalan

Reunidos en el Abra El Gallinato, en el departamento La Caldera, a unos 18 kilómetros de la ciudad de Salta, organismos de derechos humanos recordaron ayer "a los compañeros y las compañeras que fueron dinamitados" en este lugar la noche del 24 de septiembre y la madrugada del 25 de septiembre de 1976, en el marco del plan de exterminio que desplegó la dictadura cívico militar.

El recordatorio se hizo extensivo a todas las personas que fueron víctimas del terrorismo de Estado en Salta en aquel mes de septiembre. Y fue también el punto de partida para poner el eje en las violaciones a los derechos humanos que están en práctica ahora mismo, alentadas desde el propio Gobierno nacional.

"Cuando hablamos de derechos humanos no hablamos solamente de una página dolorosa de nuestra historia. Hablamos de una concepción de sociedad. Hablamos de la defensa de la vida. De la libertad. De la dignidad. Del derecho a pensar. Del derecho a organizarse. Del derecho a trabajar. Del derecho a estudiar. Del derecho a tener una vivienda digna, con salud, sin prosternaciones y sin miedo", sostuvieron los organismos en un pronunciamiento que fue leído en el acto, realizado en el cruce de la ruta nacional 9 y la ruta provincial 11.

"La memoria no puede ser neutral. Está del lado de las víctimas, de las y los que sobrevivieron y de los que perdimos. Del lado de las familias que durante décadas buscaron respuestas, de quienes nunca bajaron los brazos y de quienes todavía reclamamos ¿Dónde están los restos de sus seres queridos? Y siguen sosteniendo las banderas de Memoria, Verdad y Justicia", agregaron.

En esa misma línea los organismos de DDHH señalaron: "Recordar los crímenes de la dictadura implica preguntarnos qué hacemos hoy con los derechos que fueron conquistados después de tanta tragedia". Y precisaron: "No podemos hablar de memoria mientras naturalizamos el sufrimiento de quienes hoy quedan afuera. No podemos homenajear a quienes lucharon por una sociedad más justa y permanecer indiferentes frente a una familia que no llega a fin de mes y trabajadores despedidos".

"Reivindicar la democracia implica comprometerse con los reclamos sociales de hoy y denunciar la violencia como único método de resolución de los conflictos", afirmaron.

Con esa convicción recordaron que durante los dos últimos años, el gobierno de Javier Milei centró su política económica en el ajuste del gasto público. Ese ajuste no es abstracto. "Tiene consecuencias concretas cuando un trabajador pierde su empleo, un organismo público deja de funcionar. Cuando se desfinancia un programa social y una familia deja de recibir asistencia o un hospital tiene dificultades para conseguir insumos". Repercute en la universidad pública, que como en los 70, hoy es nuevamente "escenario de otra violencia: de la desfinanciación, la indiferencia y la de los y las trabajadores mal remunerados".

Hoy es una obligación defender la democracia, declararon los organismos. "Sabemos qué ocurre cuando el Estado deja de reconocer al otro como ciudadano y comienza a verlo como enemigo", alertaron. En este sentido, recordaron que el genocidio "arrasó con pueblos originarios, los primeros en habitar estas tierras y (que) hoy sufren brutales desalojos ".

"Por eso la memoria de El Gallinato también nos obliga a estar atentos a cualquier forma de violencia institucional, a la persecución, a la criminalización de la protesta y a los discursos de odio", afirmaron.

En este entendimiento, los organismos también recordaron la "desaparición de Jesica Gutiérrez en otro septiembre trágico, el de 2024″, cuando regresaba de su trabajo, en La Caldera.

Terror en septiembre

En el pronunciamiento los organismos reseñaron a las personas que fueron víctimas del terrorismo de Estado en la provincia en septiembre de 1976. "Han pasado cincuenta años desde aquellos días de septiembre de 1976 en los que nuestra provincia fue atravesada otra vez por una maquinaria de persecución, secuestro, desaparición y asesinato. Un verdadero plan de exterminio", afirmaron.

Recordaron que la zona rural de El Gallinato fue utilizado como un lugar de exterminio. "Allí los represores trasladaban cuerpos y los dinamitaban para intentar hacer desaparecer, también, las pruebas de sus crímenes".

"No alcanzaba con matar. Había que borrar los cuerpos, las huellas y los nombres. Quisieron con ello borrar las historias y la memoria de nuestro pueblo", señalaron antes de afirmar que los terroristas de Estado fracasaron. "Porque los nombres volvieron. Las familias hablaron. Los sobrevivientes testificaron. Los vecinos contaron lo que habían visto y escuchado. Los organismos de derechos humanos sostuvieron durante décadas una lucha que nunca abandonaron. Y los juicios permitieron demostrar, una parte de aquello que los genocidas quisieron ocultar".

El documento que se socializó en el acto rememora que en El Gallinato fueron dinamitados y posteriormente desaparecidos los cuerpos del matrimonio formado por Gemma Fernández Arcieri y Héctor Domingo Gamboa. También existen elementos que permiten inferir que "este lugar pudo haber sido el destino final" de Silvia Aramayo, Daniel Loto Zurita, Carlos Estanislao Figueroa Rojas, Felipe Burgos, Víctor Mario Brizzi, Carlos César "Topo Gigio" Martínez, Ramón Gerardo "Chicho" Gallardo y Juan José Figueroa Elías.

Hubo un momento para recordar a cada víctima, repasando sus historias personales. Gemma era antropóloga, docente de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y participaba de un programa de alfabetización de trabajadores del Ingenio San Martín del Tabacal.

Héctor había militado en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Montoneros y se había dedicado al comercio.

Silvia tenía apenas 23 años. Estudiaba historia en la UNSa, militaba en la Juventud Universitaria Peronista y había participado en experiencias educativas destinadas a adultos.

Daniel era militante peronista, montonero, carpintero, camionero y empleado de comercio.

Carlos Figueroa Rojas estudiaba ciencias económicas, militaba en el movimiento estudiantil y nunca más se supo de él después de su secuestro.

Víctor era conscripto del Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 141, desde donde fue secuestrado y desaparecido, era estudiante y trabajador universitario.

Carlos César era policía provincial.

Felipe era funcionario del gobierno de Miguel Ragone y fundador de la Federación Única de Sindicatos Campesinos y Afines (FUTSCA).

Ramón era arquitecto, había sido funcionario de la Municipalidad de Salta, militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Juan José era estudiante de arquitectura en Tucumán, tras ser perseguido por los represores, regresó a su provincia donde finalmente fue secuestrado y desaparecido.

Asimismo, en septiembre también, en la ciudad de Salta fueron secuestrados y desaparecidos Barbara Minor, Rolando Gómez, Lidia Gómez y Alfredo Colqui. Y fueron asesinados los estudiantes Esteban Rodríguez Concha y Martín Miguel Cobos.

Además, en ese septiembre los grupos de tareas atacaron en otros puntos de la provincia. En Orán, fueron secuestrados y desaparecidos David Reina León, Santos Abraham Garnica, Néstor Salomón, Gregorio Tufiño y Bernardino Luna.

En Rivadavia Banda Norte, Sergio Wenceslao Copa. En Embarcación secuestraron a Silvia Saénz de Vuistaz, que sigue desaparecida.

En Metán fue asesinado Carlos Lucas Toledo.

"Todos ellos compartían un sueño, un ideal de sociedad. Y fueron asesinados y desaparecidos porque un Estado terrorista decidió que sus vidas, sus ideas y sus militancias eran peligrosas. Para ellos, eran vidas que no merecían ser vividas", afirmaron los organismos de derechos humanos.

El pronunciamiento concluyó reivindicando el Nunca Más como una práctica cotidiana: "Nunca Más terrorismo de Estado. Nunca Más desapariciones. Nunca Más torturas. Nunca Más persecución política. Nunca Más asesinatos por razones políticas. Nunca Más impunidad Nunca Más violencia machista Y Nunca más indiferencia frente al hambre".

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/09/25/recordaron-a-las-victimas-de-la-masacre-del-gallinato-con-advertencias-sobre-la-violencia-institucional/

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