Un exgerente de Molinos Río de la Plata llega a juicio acusado por crímenes de lesa humanidad

03.09.2026

El acusado es Emilio Parodi, quien tuvo varios cargos gerenciales en la firma que fue de Bunge & Born. Su responsabilidad en el secuestro de 3 trabajadores durante la última dictadura comenzará a juzgarse este 10 de septiembre en La Plata.

En un nuevo hito del proceso de justicia por los crímenes de la última dictadura, en unos días comenzará a ser juzgado en La Plata el ex gerente de Molinos Río de la Plata Emilio Parodi (85 años), quien llega acusado como cómplice de la desaparición de 3 trabajadores de la empresa.

Como todas las causas por responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad, el camino para el juicio fue lento y largo: hijos e hijas de las víctimas presentaron la denuncia en 2013 y recién 10 años después fue indagado y detenido Parodi, quien ocupó varios cargos en la empresa fundada por Bunge & Born, entre ellos, el de jefe de personal de la planta de Avellaneda.

Tras la suspensión de la primera fecha del debate, originalmente pautado para abril de este año, este 10 de septiembre a las 11 el Tribunal Oral Federal 2 de La Plata dará comienzo al juicio oral. Queda por definirse si el acusado concurrirá a las audiencias o los jueces harán lugar a su pedido de participar por videoconferencia.

El debate tendrá un único imputado ya que en el lento transcurrir de la causa murieron otros ex gerentes, como Carlos Alberto Jacobi, quien era presidente de la empresa, Ricardo Canullo y Gonzalo Madero. Mientras que otros responsables que continúan con vida ni siquiera fueron indagados durante la instrucción de la causa, a pesar de los reclamos de las querellas.

Parodi está acusado como partícipe necesario del secuestro de Francisco Fernández, Roberto José Rivolta Bonino y Santos Ojeda. Fernández había ingresado a la empresa en 1973 y era mecánico; Ojeda, de 24 años, era operario en la sección Expedición y delegado de base; y Rivolta Bonino se desempeñaba en Administración. Los tres tenían militancia gremial en la Agrupación 17 de octubre en la planta de Avellaneda.

El 7 de julio de 1976 por la mañana, los trabajadores fueron secuestrados y todavía permanecen desaparecidos. Ojeda fue el primero, cuando salía de su turno de trabajo, a las 5 de la mañana. A las 6, Fernández fue detenido ilegalmente por dos personas de civil que lo esperaban en el ingreso de la planta. Dos horas después, un grupo de personas se llevó a Rivolta en la entrada de la fábrica.

"Teniendo en consideración el rol que cumplía Parodi, resulta imposible que los secuestros de los trabajadores efectuados en la planta hayan pasado desapercibidos para el encartado; tales sucesos fueron conocidos por él a través de sus propios sentidos o por intermedio de los agentes que ejercían labores de seguridad en la zona de ingreso y egreso de los trabajadores a la planta. Asimismo, los eventos investigados no se podrían haber ejecutado sin la colaboración del imputado, quien facilitó la consumación de las detenciones de las víctimas poniendo a disposición de los captores las instalaciones de la fábrica", señaló el juez federal Ernesto Kreplak al elevar la causa a juicio en diciembre de 2024

Para el magistrado, "el imputado intervino en esos sucesos no sólo por el mero conocimiento de ellos sino por su contribución a producirlos", y consideró que el acusado "ha prestado una cooperación –como cómplice primario- indispensable al autor o autores".

Si bien el juicio abarcará sólo esos tres hechos, la represión en la empresa fue mucho mayor. El 1 de julio de 1976 fue secuestrado Avelino Freitas y hasta julio de 1978 se contabilizó la desaparición o asesinato de 26 obreros, obreras y delegados que habían tenido algún compromiso con las luchas sindicales que se habían dado en Molinos en los años previos.

Un punto de inflexión en la empresa fue el secuestro extorsivo por parte de Montoneros de los hermanos Juan y Jorge Born en septiembre de 1974. Para su liberación, Montoneros exigió un rescate millonario, el reparto de mercadería y el cumplimiento de una serie de reivindicaciones a favor de los obreros de Molinos y otras empresas del grupo. La participación de algunos trabajadores en el reparto de mercadería y su vínculo con Montoneros los marcó ante la empresa y las fuerzas represivas.

Tras la liberación de los Born, se produjo el ingreso de Parodi a la empresa, que coincidió con el incremento de la persecución a los trabajadores y la presión a delegados para que renunciaran.

Molinos se benefició notablemente con esos despidos, retiros y desapariciones. Sin representación gremial, para 1977 la firma logró reducir de un 14% a un 8% el dinero que destinaba para salarios y redujo un 15% la cantidad de trabajadores y trabajadoras, según el informe de la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC) de la Procuraduría General.

Fuente y foto:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/un-exgerente-de-molinos-rio-de-la-plata-llega-a-juicio-acusado-por-crimenes-de-lesa-humanidad/

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