Economía con los pies de barro

02.03.2026

Adrián Rojze - Economista   

Las ramas de producción de bienes y servicios que la administración actual dice promover y cuyos resultados publicados así lo demuestran, esto es, la extracción de minerales y combustibles, por un lado y la intermediación financiera, por otro, tropiezan con una serie de dificultades que pueden detener su actual auge.

En el caso de la actividad extractiva, uno de los principales problemas para la continuidad de su crecimiento, consecuencia de políticas adoptadas por la actual administración, es la virtual paralización de la obra pública del Estado nacional, que genera costos enormes por la baja calidad de infraestructura en los lugares de explotación y el traslado de insumos y de productos.

La intermediación financiera, por su parte, tropieza con los obstáculos propios de la política macroeconómica de esta administración. En primer lugar, por la inestabilidad o violencia que producen los conflictos económicos de esta sociedad en particular, especialmente su componente bimonetario, que hace que el sistema bancario argentino sea uno de los más subdesarrollados del mundo.

La historia se repite

Con la asunción de la nueva administración, volvió con nuevos bríos, bajo el formato de batalla cultural, el pensamiento simplificado, dogmático y autoritario que caracterizó a las anteriores experiencias neoliberales, en especial a la última dictadura militar.

Esta visión de mundo surgió hace casi medio siglo como modo de represión de los conflictos distributivos inherentes al desarrollo industrial intensivo. El grado de fanatismo del actual grupo gobernante con lo que parece un neoliberalismo extremo es tan grande que el resultado parece un remake, grotesco, por suerte, de la tragedia del experimento delictivo que se autodenominó el proceso de reorganización nacional.

Al contrario de lo que sucedió con otras experiencias neoliberales, que apuntaban a la modernización conservadora (menemismo) o la financierización de la economía (macrismo), el experimento ejecutado por Javier Milei apunta, al igual que la ya citada experiencia autoritaria, a una radical vuelta a una sociedad primarizada y extractivista, con la destrucción de la moneda nacional y la supresión de la alta incidencia.

Además, apunta a debilitar la participación política de las instituciones derivadas de los lazos solidarios, sindicatos, movimientos sociales, cooperativas, mutuales, que junto al alto grado de urbanización y la importante calificación de su población, son las marcas en el orillo del particular proceso de industrialización y desarrollo social que tuvo y todavía tiene la Argentina.

Desde el crecimiento inédito en períodos democráticos de la actividad de intermediación financiera, hasta la reducción al mínimo de las funciones estatales de prestación de bienes y servicios públicos que sostienen el sistema, tales como la salud, la educación, la investigación científica, la producción cultural y cuyo punto culminante es la ya señalada virtual desaparición de la obra pública.

De la promoción de la desregulación del mercado laboral hasta la inexistencia de planes de estabilización que incluyan algún modo de control de precios. Todo ello en un marco político de involución de los valores democráticos, de intento de retroceso de derechos adquiridos, de criminalización de la protesta social que, por suerte, no se ejecuta en la clave de dimensión trágica y restrictiva de su predecesora de referencia.

En cambio, su versión de comedia se caracteriza por el uso indiscriminado e intensivo de violencia simbólica, en los rasgos populistas y exhibicionistas de la parte más marginal de su colectivo, así como el seguidismo acrítico y gravísimo a los Estados Unidos en materia de política exterior, incluyendo el abandono de reivindicaciones históricas y la salida de organismos internacionales.

Desconexión

La desconexión entre la estructura social argentina y el proyecto político de cambio radical y regresivo que ejecutó aquel gobierno autocrático fue la principal causa de su patético y triste final, guerra incluida. Terminó con sus principales responsables militares juzgados y encarcelados, abriendo un período democrático inédito en la Argentina con avance de los derechos civiles y políticos, con una continuidad e intensidad pocas veces vista o tal vez ninguna en la historia de nuestro país.

Al mismo tiempo, aquel proceso dejó invisibles e impunes a los responsables de la constitución de los instrumentos de violencia económica, como el endeudamiento externo, la economía bimonetaria o el subdesarrollo financiero que hicieron que en más de 40 años de ejercicio democrático la población padeciera episodios de inestabilidad económica, concentración del ingreso y crecimiento de la pobreza.

Se requiere un punto de acuerdo que redunde en una política de largo plazo. Este artículo tiene el objetivo de contribuir al debate, ampliando la identificación de los procesos políticos actuales a modo de insumo de lo que finalmente sería la recreación del pacto democrático de nuestra sociedad.

Fuente:

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