Acuerdo por US$ 7.000 millones: Argentina y Estados Unidos lanzaron un plan para conectar Vaca Muerta y la minería con el Atlántico

Argentina y Estados Unidos lanzaron este miércoles en Nueva York el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa para atraer inversiones y mejorar la infraestructura que conecta los sectores productivos del país con los puertos del Atlántico y los mercados internacionales. El plan tendrá foco en el transporte, Vaca Muerta, los minerales críticos y la infraestructura digital. Para impulsar esos proyectos, Estados Unidos aportará inversión, tecnología e instrumentos financieros.
Datos clave
- Argentina y Estados Unidos lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa conjunta para mejorar la infraestructura que conecta los sectores productivos argentinos con los principales puertos del Atlántico y con los mercados occidentales.
- El plan buscará facilitar inversiones públicas y privadas en transporte, energía, minería e infraestructura digital.
- En el ámbito del transporte, ambos países identificarán proyectos para rehabilitar y ampliar ferrocarriles, vías navegables y puertos, con oportunidades para que empresas estadounidenses participen en licitaciones o como subcontratistas
- Uno de los principales focos será Vaca Muerta, donde se buscará impulsar las inversiones mediante tecnología e instrumentos financieros provenientes de Estados Unidos.
- La iniciativa también contempla proyectos vinculados a minerales críticos, tanto para su extracción como para su procesamiento, así como para el fortalecimiento de las cadenas de suministro.
- El Corredor Andes-Atlántico formará parte de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global, que reúne iniciativas similares de otras regiones del mundo.
— Cancillería Argentina 🇦🇷 (@Cancilleria_Ar) September 23, 2026
Qué es el Corredor Andes-Atlántico
El Corredor Andes-Atlántico no será una obra puntual, sino un conjunto de proyectos de infraestructura para mejorar la conexión entre las zonas productivas de la Argentina, como Vaca Muerta y las áreas mineras, y los puertos del Atlántico. El plan contempla obras en ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos y sistemas de generación y transmisión de energía.
El acuerdo fue presentado en Nueva York por el canciller argentino, Pablo Quirno, y el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El compromiso del presidente Trump y el liderazgo del presidente Milei se traducen hoy en algo concreto: Estados Unidos y Argentina lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, la iniciativa que conectará la matriz productiva argentina con los mercados de Occidente a través de inversión…
— Embajador Peter Lamelas (@USAmbassadorARG) September 23, 2026
Cómo funcionará el Corredor Andes-Atlántico
La puesta en marcha de los proyectos podrá apoyarse en financiamiento, tecnología y participación de empresas estadounidenses. Estados Unidos podrá recurrir a préstamos directos, garantías de préstamos y seguros para facilitar inversiones, aunque el Corredor no crea un fondo propio ni implica que esos recursos ya estén comprometidos. Cada proyecto deberá avanzar a través de las herramientas y organismos correspondientes.
Para ello, podrá recurrir a organismos como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos(DFC), el Banco de Exportación e Importación de los Estados Unidos (EXIM) y la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA). También se prevé la participación del sector privado estadounidense.

En el caso de las obras de transporte, las empresas de Estados Unidos podrán competir en licitaciones o participar como subcontratistas. En el área digital, ambos países buscarán trabajar en tecnologías consideradas confiables y en la seguridad de plataformas y equipos utilizados para la inspección aduanera.
Argentina, por su parte, buscará fortalecer sus marcos legales y regulatorios, así como las protecciones a la inversión, para atraer capital extranjero. El objetivo será ofrecer reglas transparentes y previsibles para las concesiones de infraestructura y facilitar la participación de empresas y financistas estadounidenses.
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