Bausili reconoció que el Deutsche Bank participó en la operación del oro

El presidente del BCRA reconoció que el banco donde trabajó hasta 2016, participó del 10% de las coberturas cuestionadas. Negó que el oro esté en Londres, pero admitió que el BIS lo recibió en Inglaterra.
Santiago Bausili convocó a una conferencia de prensa para presentar el Informe de Política Monetaria y defender el traslado del oro del Banco Central y las operaciones financieras cuestionadas por la Auditoría General de la Nación (AGN). Pero en su intento por desmentir las críticas terminó reconociendo que el BIS recibió el oro argentino en Inglaterra, aunque insistió en que el BCRA no tiene tenencias en ese país. Además, confirmó la participación de Deutsche Bank, la entidad donde trabajó hasta enero de 2016, en las operaciones de cobertura realizadas durante 2025.
La ubicación del oro fue uno de los puntos más sensibles de la exposición. Bausili aseguró que las reservas del Central contienen 1.984.960 onzas troy, una cantidad que, según afirmó, permanece sin cambios desde 2011. Sin embargo, reconoció que durante 2024 modificó la composición de esas tenencias y trasladó una parte de los lingotes que estaban guardados en las bóvedas de la entidad hacia el Banco de Pagos Internacionales (BIS).
"El Banco Central no tiene cuenta de oro ni de custodia de oro en el Bank of England", afirmó. Incluso fue más categórico: "El Banco Central no tiene nada en Inglaterra". Pero inmediatamente después de explicar cómo se realizó el traslado, el propio Bausili admitió que el BIS recibió ese depósito en Inglaterra.
"Hubo operaciones de rebalanceo en la tenencia del oro del Banco Central en el 2024 a través de las cuales una porción del oro que estaba en la bóveda del Banco Central fue depositado en el BIS. El BIS recibió ese depósito en Inglaterra. Pero eso no es un tema de administración de los activos, es un tema de la administración del BIS. No tiene nada que ver con la administración del Banco Central. El Banco Central no tiene nada en Inglaterra".
La explicación introduce una diferencia entre la titularidad del depósito y la localización física del metal. Bausili sostiene que la contraparte contractual del Central es el BIS y no el Banco de Inglaterra. Sin embargo, ese argumento no permite establecer dónde se encuentran actualmente los lingotes. Mucho menos descartar que permanezcan en Londres. Una cosa es que el oro siga figurando en las reservas del Banco Central y otra muy distinta es saber dónde está físicamente.
Bausili respondió quién administra el depósito, pero no dónde se encuentra el oro. Para explicar esa diferencia, el presidente del Central recurrió a una comparación con los depósitos bancarios. "¿Cómo que vos hagas un depósito en la sucursal Avellaneda del Banco Nación? Y después trate de trazar esos pesos", planteó. Según su razonamiento, una vez depositados los billetes, el banco puede trasladarlos a otra sucursal o cambiarlos por otros sin que el cliente conozca su destino.
Bausili aseguró que excluir al Deutsche por su pasado laboral habría perjudicado económicamente al Central
"Nosotros terminamos en el depósito que hacemos con el BIS. Después ellos hacen su propia administración", afirmó. Y enseguida hizo otra admisión relevante: "Es cierto que Londres es la plaza más líquida para el movimiento de oro físico", donde se concentra, según explicó, una de las mayores cantidades de depósitos de oro del mundo. "Es lógico que estas cosas ocurran ahí", reconoció. Pero Bausili volvió a refugiarse en la diferencia entre el lugar donde está el oro y la entidad con la que opera el Central. "No tienen nada que ver con nuestro vínculo ni con la jurisdicción ni con la contraparte", sostuvo. Y precisó que, una vez realizado el depósito, el Banco Central tiene "un certificado electrónico" y "un estado, un resumen de cuenta".
La explicación resulta reveladora. El Central conserva el oro como parte de sus reservas y tiene un documento que acredita su depósito en el BIS. Pero ese certificado no identifica necesariamente dónde están los lingotes. El propio funcionario reconoció que el metal fue recibido en Inglaterra y que después el BIS administra sus movimientos.
La cuestión quedó todavía más expuesta cuando le preguntaron por la certificación y eventual transformación de los lingotes. "Nosotros tenemos nuestros lingotes físicos acá y un resumen que es una cuenta electrónica, un saldo contra el BIS", explicó. También mencionó la posibilidad de que los lingotes sean fundidos y reconstituidos, aunque no confirmó que eso haya ocurrido con las barras argentinas.
"Si nosotros ahora llamamos al BIS y le digo quiero los lingotes de nuevo, voy a tener que pactar dónde me los entrega", sostuvo. Entre las posibilidades mencionó Londres, Nueva York, Francia y alguna plaza asiática. También dijo que eventualmente podría negociar una entrega en Buenos Aires.
La segunda parte de la defensa estuvo dedicada a las operaciones de cobertura que quedaron bajo observación de la AGN. Bausili explicó que el Central utilizó un instrumento conocido como zero cost collar, que permite establecer un piso de protección frente a una caída del precio del oro, pero obliga a resignar ganancias cuando la cotización supera determinado techo.
Según su presentación, la estrategia permitía conservar los 2.500 millones de dólares de valorización acumulados durante 2024 y capturar una suba adicional de hasta el 30%. Sin embargo, el oro terminó aumentando un 66% durante 2025. Bausili sostuvo que ese movimiento era extraordinario y que, según el modelo estadístico utilizado, tenía una probabilidad estimada de apenas 0,007%.
El funcionario defendió el resultado global de la estrategia. Aseguró que el Banco Central capturó el 70% de la apreciación del oro durante 2025, equivalente a 3.500 millones de dólares.
Su argumento es que las pérdidas de las opciones no deben analizarse por separado de la valorización de las reservas. Pero esa explicación no elimina el costo de haber resignado parte de la suba del metal.
En ese contexto llegó otra admisión relevante. "El 10% de las operaciones de cobertura de oro en 2025 se ejecutaron con Deutsche Bank", reconoció Bausili. Precisó que la entidad alemana es una de las quince contrapartes habilitadas por el Central para operar derivados financieros.
El vínculo personal con Deutsche Bank ocupó buena parte de su explicación. "Yo trabajé en el Deutsche Bank hasta enero de 2016, hace más de 10 años", afirmó. Luego sostuvo que la ley de ética pública establece un plazo de tres años para determinados conflictos de interés y que ese período había vencido hacía siete años.
Bausili aseguró que excluir al banco por su pasado laboral habría perjudicado económicamente al Central. Según su versión, Deutsche Bank ofreció condiciones más convenientes y contratar a otra entidad habría significado pagar un millón de dólares adicionales. "Yo no participé en la ejecución de esas operaciones", afirmó.
El titular del Banco Central explicó que desde 2015 la administración de reservas se rige por un manual interno y que las transacciones son ejecutadas por una gerencia especializada. La explicación se concentró en la relación laboral que terminó en 2016 y no mencionó si aún mantenía alguna participación accionaria en Deutsche Bank cuando se realizaron las coberturas. Tampoco presentó durante la conferencia las cotizaciones comparadas que permitirían comprobar el ahorro de un millón de dólares que invocó para justificar la contratación.
El presidente del Central también apuntó contra la AGN. Cuestionó que el organismo hubiera señalado los resultados de las coberturas de 2025 cuando, según afirmó, en ejercicios anteriores existieron pérdidas similares sin observaciones equivalentes.
Cuando le preguntaron qué había ocurrido con las coberturas durante 2026, Bausili se negó a responder. "No la voy a divulgar porque es muy sensible", afirmó. Argumentó que revelar las posiciones y las contrapartes podría perjudicar la administración de las reservas.
El funcionario cerró su defensa con una advertencia sobre las consecuencias de la discusión pública. "Yo me animaría a hacerlo de nuevo, pero creo que muchos no se animarían a volver a trasladar el oro", sostuvo. Y agregó: "Yo no sé quién se va a animar a venderlo".
Bausili buscó presentar la controversia como una disputa entre criterios técnicos y cuestionamientos políticos. Pero su extensa exposición dejó dos interrogantes abiertos: dónde está físicamente el oro que el BIS recibió en Inglaterra y cuál fue el alcance completo de los vínculos económicos con Deutsche Bank durante las operaciones cuestionadas.
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