Cada vez más familias caen en mora y los jóvenes son los más golpeados

30.06.2026

El deterioro del crédito familiar volvió a acelerarse en mayo y ya acumula 19 meses consecutivos de suba. Los préstamos personales, las tarjetas y las entidades no financieras concentran las mayores señales de alerta. 

La morosidad de las familias volvió a crecer en mayo y alcanzó un nuevo récord. El ratio de irregularidad llegó al 12,7%, en el marco de una suba que ya acumula 19 meses consecutivos y que expone el deterioro del crédito destinado a los hogares.

El dato surge del análisis de deuda con atraso de al menos 90 días elaborado por la consultora 1816 sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central. El propio informe aclaró que el BCRA puede actualizar más de una vez los registros de la CENDEU, por lo que el número definitivo de mayo podría tener alguna modificación marginal.

El avance de la mora golpea con más fuerza en los créditos para consumo. En abril, los datos oficiales ya mostraban que la irregularidad en los préstamos a individuos había subido al 12,1%, el nivel más alto en 20 años. En ese mes, los préstamos personales llegaron al 14,9% y las tarjetas de crédito al 12,5%.

El deterioro también se observa al mirar al sector privado en su conjunto. En mayo, la mora total pasó del 7,3% al 7,7%, mientras que en empresas subió de 3,3% a 3,5%. Aunque el problema es más marcado en las familias, la dinámica confirma una tensión más amplia sobre el sistema crediticio. 

La situación de los jóvenes aparece como uno de los puntos más sensibles del informe. Casi el 40% de los menores de 35 años con créditos vigentes tiene al menos un préstamo irregular, ya sea con entidades financieras o no financieras.

El peso de las entidades no financieras

Otro foco de preocupación está en las entidades no financieras, que concentran una parte menor del crédito al sector privado, pero muestran niveles de mora mucho más altos. Según el informe, en mayo la irregularidad en ese segmento saltó al 32,2%.

El contraste con los bancos tradicionales muestra que el problema no solo está en la capacidad de pago de los hogares, sino también en la calidad del crédito otorgado y en las condiciones de acceso al financiamiento. Para muchas familias, las tarjetas y los préstamos personales funcionan como herramientas para cubrir gastos corrientes, pero el atraso en los pagos termina agravando la situación financiera.

La dinámica también se vincula con la falta de nuevo crédito. En abril, el crédito para consumo cayó 0,9% en términos reales, en medio de una reducción general del financiamiento al sector privado. Con menos préstamos nuevos, el peso relativo de las carteras atrasadas se vuelve más alto y mantiene elevado el indicador de mora.

Los bancos, a su vez, vienen mostrando mayor cautela para otorgar financiamiento. Las entidades buscan reducir su exposición al riesgo, endurecen la calificación de clientes, no actualizan límites de tarjetas al ritmo de la demanda y mantienen tasas elevadas.

Planes de refinanciación y dudas sobre el alivio

Pese al diagnóstico oficial de que la mora habría tocado un pico durante el segundo trimestre, los datos conocidos hasta ahora todavía muestran un escenario delicado. Desde el Banco Central se planteó que no habría medidas generales de auxilio regulatorio ni esquemas en los que el Estado absorba pérdidas.

Sin embargo, ya aparecieron alternativas puntuales de refinanciación. El Banco Nación lanzó un esquema para reorganizar deudas con tasa fija nominal del 65%, plazos de hasta 72 meses y montos de hasta $100 millones. También ofreció cancelación de deudas de tarjetas con tasas del 35% hasta $10 millones.

Luego, la entidad avanzó con otro mecanismo para deudas de consumo, con tasas del 12% al 14% ajustadas por UVA y plazos de hasta 120 meses. Esa segunda etapa admite deudores en categorías más comprometidas, incluso aquellos clasificados como de recuperación más difícil dentro del sistema.

En la Ciudad de Buenos Aires también se sancionó un Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, orientado a refinanciar deudas de tarjetas y préstamos personales con una tasa del 35% para familias con ingresos menores a 10 salarios mínimos. El plan se implementará a través del Banco Ciudad y se espera la adhesión de otras entidades.

El problema de fondo sigue siendo la fragilidad de los ingresos y la dificultad para recomponer el crédito sin aumentar el riesgo. La consultora 1816 señaló que el crédito en pesos al sector privado dejó de caer en términos reales entre mayo y junio, aunque sin mejoras significativas. También advirtió que el financiamiento a familias difícilmente vuelva a ser un motor relevante de la actividad en el corto plazo. 

Fuente:

https://grupolaprovincia.com/

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