Caputo defendió el ajuste y mendigó apoyos

La cumbre tiene como eje de debate "los desequilibrios de la economía mundial", en medio de las tensiones por los aranceles y la fuerte disputa entre China y Trump. La deuda, otro de los temas fuertes del encuentro.
Luis Caputo llevó al G20 de Finanzas en Estados Unidos la defensa del programa económico de Javier Milei y aprovechó la cumbre para reforzar dos de los vínculos externos que el Gobierno considera centrales para sostener su estrategia: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro estadounidense. El ministro se reunió con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, y -hasta el cierre de esta edición- estaba previsto un encuentro con el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Ante sus pares, el titular de Hacienda reivindicó el ajuste fiscal, la reducción del gasto público y las reformas impulsadas por la administración libertaria.
La reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 se desarrolla en Asheville, Carolina del Norte, bajo la presidencia estadounidense del bloque. Caputo llegó acompañado por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; el secretario de Política Económica, José Luis Daza; y el vicepresidente de la autoridad monetaria, Vladimir Werning.
El encuentro con Bessent pautado en la agenda volvió a poner en primer plano la relación privilegiada que la Casa Rosada construyó con la administración de Donald Trump. El secretario del Tesoro es uno de los principales interlocutores del equipo económico argentino en Washington y una pieza central de la política económica y financiera estadounidense. Para el Gobierno de Milei, ese vínculo adquirió una relevancia particular en los últimos años, tanto por el respaldo político recibido desde Washington como por el peso que Estados Unidos tiene dentro de los organismos multilaterales.
La bilateral se producirá, además, en un escenario internacional bastante más turbulento que el que intenta mostrar el discurso de estabilidad de la administración argentina. Estados Unidos atraviesa las consecuencias económicas de la guerra con Irán, con fuertes oscilaciones en el precio internacional del petróleo, mientras Trump mantiene una política de presión comercial sobre aliados y competidores. Las tensiones arancelarias con Canadá, Europa y Japón, y la disputa estructural con China, forman parte del telón de fondo de una cumbre dedicada precisamente a discutir los desequilibrios de la economía mundial.
Caputo también mantuvo un encuentro con Georgieva. "Gran encuentro en el marco de las reuniones del G20. Aprovechamos para conversar sobre la agenda económica de la Argentina y los avances que estamos logrando para consolidar la estabilidad y fortalecer el crecimiento", escribió el ministro después de la reunión.
La titular del FMI devolvió los elogios. Georgieva aseguró que fue un gusto ponerse al día con Caputo sobre la "impresionante recuperación económica de Argentina", que atribuyó a "buenas políticas y una implementación sólida". El intercambio volvió a mostrar la sintonía pública entre el Fondo y el equipo económico, en momentos en que el vínculo con el organismo continúa siendo determinante para el frente financiero argentino.
En su intervención ante el G20, Caputo buscó presentar al programa libertario como un caso exitoso de estabilización. El principal argumento volvió a ser el ajuste de las cuentas públicas. El ministro destacó que desde diciembre de 2023 el Gobierno redujo el gasto público 30 por ciento en términos reales y aseguró que consiguió eliminar tanto el déficit fiscal como el déficit cuasifiscal del Banco Central.
La reducción del gasto que Caputo presentó ante los principales ministros de Finanzas del mundo como uno de los grandes activos del programa es, al mismo tiempo, uno de los aspectos más controvertidos de la política económica en el frente interno. El equilibrio fiscal fue conseguido mediante un ajuste que atravesó distintas partidas del Estado y se convirtió desde el comienzo de la gestión en el principal ordenador de la política económica. En Asheville, sin embargo, el funcionario puso el foco exclusivamente en sus efectos sobre las cuentas públicas y las condiciones que, según dice, permitirían impulsar la inversión.
Caputo también reivindicó las reformas estructurales aprobadas por el oficialismo. Destacó la reforma laboral, que presentó como una herramienta destinada a incrementar la formalidad, y la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, que fortalece la independencia de la autoridad monetaria y establece la prohibición de financiar el déficit del Tesoro.
Otro de los caballitos de batalla de la presentación fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El ministro aseguró que existen proyectos aprobados por alrededor de 50.000 millones de dólares y otros por aproximadamente 150.000 millones que se encuentran en proceso de evaluación. Con esos números, defendió la idea de que el capital privado debe convertirse en el principal motor del crecimiento, acompañado por una menor intervención estatal y una regulación más simple.
La agenda del encuentro, sin embargo, excede ampliamente la experiencia argentina. Bajo la conducción estadounidense, el G20 puso entre sus principales temas los desequilibrios fiscales y comerciales globales, la deuda soberana y la regulación financiera. El Tesoro norteamericano planteó la necesidad de alcanzar una mayor transparencia en el endeudamiento público y acelerar los procesos de reestructuración cuando los países atraviesan dificultades.
La posición resulta especialmente significativa para la Argentina, que continúa teniendo al acceso al financiamiento internacional y a su relación con los acreedores entre los condicionantes de su política económica. La deuda es uno de los ejes de las discusiones de Asheville, para mejorar la previsibilidad de las reestructuraciones soberanas.
Washington también llevó al foro su preocupación por los desequilibrios comerciales internacionales. La administración Trump sostiene que existen prácticas que generan excesos de producción destinados a los mercados mundiales, una crítica dirigida principalmente hacia China. La discusión ocurre a pocos días de una visita del presidente chino, Xi Jinping, a Washington y en medio de una política comercial estadounidense que también abrió conflictos con varios de sus aliados históricos.
Finalmente, la presidencia estadounidense incorporó a la agenda la modernización de la regulación y supervisión financiera, la reducción de las trabas regulatorias y el desarrollo de las finanzas digitales. Allí aparecen las criptomonedas y otros activos digitales, para los que Washington impulsa mayores controles.
En ese escenario, Caputo busca mostrar a la Argentina como un alumno destacado de la agenda de ajuste fiscal, desregulación y protagonismo privado que domina buena parte de las discusiones.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/09/01/caputo-defendio-el-ajuste-y-mendigo-apoyos/
