Con Milei, ni milanesas se pueden comer: baja histórica de consumo en la Ciudad

La cantidad de platos que puede comprar un trabajador no es solo una curiosidad estadística: funciona como una medida concreta de cómo la crisis económica impacta sobre el bolsillo y modifica los hábitos de consumo. Un trabajador no puede ni sentarse a comer una milanesa.
Por Rodrigo Núñez
El deterioro del poder de compra de los trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires, la región más rica del país, se refleja en todos los ámbitos, hasta en un indicador tan cotidiano el consumo de milanesas. Sobre el cierre del primer semestre, un salario promedio alcanzó para comprar 97,8 platos de milanesa de ternera con guarnición, el registro más bajo para ese mes en toda la serie. La pérdida de ingresos frente a la burbuja inflacionaria de los restaurantes se combina con una menor tasa de empleo.
El salario perdió terreno frente al precio de las milanesas
El Índice Milanesa con Papas Fritas, elaborado por la consultora I Ciudad, mide cuántos platos de milanesa con guarnición puede comprar un salario promedio mensual en la Ciudad. Para junio, el resultado fue de 97,8 platos. Eso implica una caída del 12,9% frente al mismo mes de 2023: son 14,5 milanesas menos, ya que en aquel momento el salario alcanzaba para 112,3.

La explicación está en la diferencia entre la evolución de los salarios y la del precio del plato. Entre junio de 2023 y junio de 2026, la milanesa pasó de $ 3.293 a $ 26.014, una multiplicación de 7,9 veces. En el mismo período, el salario promedio avanzó de $ 369.746 a $ 2.542.943, es decir, 6,9 veces.
El resultado es una pérdida concreta de poder adquisitivo: aunque el ingreso nominal aumentó, no alcanzó para acompañar el encarecimiento de comer en un restaurante tradicional.
Cinco meses consecutivos de caída
La tendencia tampoco se limita a la comparación con 2023. En junio de 2026, el índice cayó 1,8% interanual, al pasar de 99,6 a 97,8 milanesas.
En ese período, el precio del plato aumentó 33,7%, mientras que el salario promedio subió 31,3%. La diferencia entre ambas variables explica la nueva pérdida de capacidad de compra. Según el informe, con junio ya son cinco las caídas interanuales consecutivas del indicador desde 2022.

La comparación con el máximo histórico muestra una brecha todavía mayor. En junio de 2017, un salario promedio permitía comprar 160,2 milanesas. En junio de este año, fueron 62,4 platos menos, equivalente a una pérdida del 39% respecto de aquel pico.
El primer semestre dejó 21 milanesas menos por mes
Si en lugar de mirar solamente junio se observa todo el primer semestre, el deterioro resulta todavía más evidente. Entre enero y junio de 2026, un salario promedio alcanzó para comprar 110,2 milanesas por mes, frente a las 131,3 del mismo período de 2023. Son 21,1 platos menos por mes, una reducción del 16%.
La comparación también es negativa frente al año pasado: el promedio del primer semestre de 2026 fue 4,3% inferior al de 2025, con cinco de los seis meses por debajo del mismo período del año anterior.

Menos consumo en los restaurantes porteños
El deterioro de los ingresos también aparece en la actividad gastronómica. El índice de volumen físico de restaurantes tradicionales, que mide la cantidad de cubiertos vendidos, registró en junio 151,4 puntos y cayó 3,7% interanual.
La comparación con 2023 es todavía más fuerte: el retroceso alcanzó 21,2%. Frente a noviembre de 2023, la caída acumulada llegó al 29%.
Durante el primer semestre, el índice de restaurantes quedó 14,4% por debajo del nivel de 2023 y 2% por debajo de 2025. Además, los datos provisorios de julio y agosto muestran una profundización de la caída interanual, con bajas de 7,2% y 7,1%, respectivamente.
El vínculo entre salarios, precios y consumo aparece así con claridad: cuando los ingresos pierden capacidad de compra frente al costo de los platos, uno de los primeros ajustes puede producirse en el gasto gastronómico.
Menos empresas y empleo: la peor cara de la crisis económica
El deterioro del poder adquisitivo ocurre, además, en un mercado laboral que también perdió puestos de trabajo. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, la cantidad de empresas y organismos empleadores en la Argentina bajó de 512.357 a 481.015. Son 31.342 unidades productivas menos, una reducción del 6,1%. En la Ciudad de Buenos Aires, los empleadores pasaron de 122.155 a 119.017: 3.138 menos, equivalente a una caída del 2,6%.
El empleo asalariado registrado también se contrajo. En todo el país se perdieron 354.128 puestos entre noviembre de 2023 y junio de 2026, de los cuales 246.312 correspondieron al sector privado. En el último año, además, el empleo asalariado privado cayó en 126.201 puestos.
La gastronomía, justamente el sector utilizado para construir el índice, también sufrió el impacto: los trabajadores registrados de hoteles y restaurantes pasaron de 287.774 a 275.824 en el período analizado. Son 11.950 puestos menos, una caída del 4,2%.
En CABA, la pérdida de empleo privado registrado llegó a 44.955 puestos entre noviembre de 2023 y junio de 2026. La Ciudad pasó de 1.529.955 trabajadores privados registrados a 1.485.000, mientras que en el último año perdió otros 24.840.
Aunque suene risueño, el Índice Milanesa resume tres movimientos que avanzan en la misma dirección: salarios que pierden frente a los precios, menor empleo registrado y un consumo gastronómico que se retrae. La cantidad de platos que puede comprar un trabajador no es solo una curiosidad estadística: funciona como una medida concreta de cómo la crisis económica impacta sobre el bolsillo y modifica los hábitos de consumo.
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