Daza pidió paciencia y volvió a prometer una lluvia de inversiones

05.11.2026

El viceministro de Economía reconoció que esperaba un crecimiento mayor y admitió que la actividad todavía se encuentra en niveles muy bajos, pero defendió el rumbo de Milei con la expectativa de inversiones por hasta US$ 200.000 millones

El Gobierno volvió a apelar a las expectativas de crecimiento futuro para defender los resultados de su programa económico, en una jornada en la que el viceministro de Economía, José Luis Daza, reconoció que la recuperación de la actividad se encuentra por debajo de lo que esperaba la propia administración de Milei y pidió paciencia para que comiencen a materializarse las inversiones anunciadas desde el inicio de la gestión. Durante su participación en el 16° Foro ABECEB, el funcionario sostuvo que la Argentina tiene por delante una oportunidad económica de gran magnitud, aunque buena parte de esa expectativa continúa apoyada en proyectos que todavía no se tradujeron en desembolsos efectivos ni en una expansión generalizada de la producción. 

"Yo esperaba un crecimiento más alto", admitió Daza ante empresarios, al referirse al desempeño de la economía y a las dificultades para consolidar una recuperación sostenida. El funcionario también reconoció que el nivel de actividad es "muy bajo" y que los resultados obtenidos hasta el momento son inferiores a los que esperaba el equipo económico, aunque buscó relativizar la situación al plantear que el análisis debe contemplar un horizonte más amplio y no concentrarse en los indicadores de corto plazo.

Daza volvió a colocar el peso de la explicación en las oportunidades futuras, la llegada de capitales y la posibilidad de que los recursos naturales argentinos ocupen un lugar central en la reorganización de la economía mundial.

"Hay una impaciencia muy grande en ver los resultados de lo que estamos haciendo. Estamos recién empezando", afirmó el viceministro, quien pidió observar el proceso en perspectiva y sostuvo que "se están empezando a reacomodar muchas de las variables que determinan que la economía volverá a crecer". La apelación a la paciencia aparece así como una respuesta a las dificultades para mostrar resultados concretos en materia de producción, empleo e inversión, tres variables que constituyen una parte central de las promesas con las que el oficialismo justificó el ajuste y las reformas implementadas desde diciembre de 2023.

Uno de los ejes centrales de la exposición fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que el Gobierno presenta como una de las herramientas fundamentales para atraer capitales extranjeros. Daza sostuvo que el proceso de inversión ya comenzó, aunque reconoció que la mayor parte de los proyectos anunciados todavía no se encuentra en etapa de ejecución. "El proceso de inversión ya arrancó. De lo que ya hay en carpeta en el RIGI, se invirtió solo el 4%; el 96% restante está por delante. Estamos en la etapa de preparar el terreno", explicó el funcionario durante el foro organizado por ABECEB.

El planteo permite observar la distancia entre los anuncios oficiales y la llegada efectiva de recursos a la economía. El Gobierno utiliza el volumen de proyectos presentados y aprobados como una señal de confianza de los inversores, pero el propio viceministro reconoció que apenas una porción de los montos comprometidos se convirtió en inversiones concretas. La diferencia no es menor, dado que la presentación de una iniciativa, su aprobación administrativa y el desembolso efectivo de capital son instancias distintas, que no necesariamente se concretan en los mismos plazos ni garantizan la realización de todos los proyectos.

Según las cifras que expuso Daza, existen alrededor de US$ 75.000 millones en proyectos aprobados bajo el RIGI y otros US$ 200.000 millones en iniciativas en carpeta. El funcionario proyectó que la Argentina podría recibir inversiones por unos US$ 200.000 millones durante los próximos diez años, una expectativa que vinculó con las oportunidades que ofrecen los sectores energético y minero.

Sin embargo, el volumen de anuncios todavía no permite establecer cuál será el impacto de esas inversiones sobre el conjunto de la economía, especialmente si se considera que buena parte de los proyectos está concentrada en actividades extractivas y de explotación de recursos naturales. La discusión no pasa solamente por la cantidad de dólares que podrían ingresar, sino también por el nivel de integración de esas iniciativas con la industria nacional, su capacidad de generar empleo y los encadenamientos productivos que puedan desarrollar en las distintas regiones.

En ese sentido, el esquema de incentivos impulsado por Milei también plantea interrogantes sobre el costo fiscal de los beneficios otorgados, la disponibilidad de divisas que quedarán efectivamente en el país y la capacidad de esas inversiones para dinamizar otras actividades económicas. El RIGI contempla beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios de largo plazo para los grandes proyectos, con condiciones que buscan garantizar estabilidad normativa a los capitales que ingresen al régimen.

La apuesta oficial consiste en que la expansión de la energía, la minería y otros sectores vinculados con los recursos naturales genere un flujo de divisas que permita aliviar las restricciones externas y sostener el crecimiento. El problema es que esa perspectiva todavía debe demostrar que puede traducirse en una mejora de la actividad que alcance a los sectores que dependen del mercado interno y concentran una proporción significativa del empleo.

La información muestra que ni siquiera las actividades consideradas estratégicas para el modelo económico quedaron al margen de la contracción de la inversión, lo que obliga a diferenciar los proyectos anunciados de la evolución efectiva de la formación de capital.Los últimos datos disponibles del INDEC muestran que la economía perdió impulso durante el tercer trimestre, con una evolución particularmente desfavorable en sectores de peso para la producción y el empleo, como la industria manufacturera, el comercio y la construcción.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a agosto registró una caída interanual de 1,7%, mientras que la variación mensual desestacionalizada fue de apenas 0,1%, un avance insuficiente para compensar el retroceso registrado durante julio. La tendencia-ciclo del indicador, que permite observar la evolución más allá de las oscilaciones mensuales, acumuló cinco meses sin crecimiento, de acuerdo con las estimaciones realizadas sobre la serie oficial.

La composición sectorial también muestra una recuperación desigual. Mientras la minería y algunas actividades vinculadas con la energía sostienen resultados positivos, la industria manufacturera y el comercio continúan entre los sectores que más dificultades presentan. En agosto, la industria cayó 3,2% interanual y el comercio retrocedió 3,5%, mientras que la construcción registró una contracción de 2,5%.

Un informe del Grupo de Estudios de la Política Económica y Social (Grupo EPC), publicado a fines de octubre, profundizó sobre esta brecha. Según sus estimaciones, el nivel de actividad de agosto se ubicó 1,7% por debajo del mismo mes del año anterior, con caídas cada vez más pronunciadas en construcción, industria y comercio. El documento también señaló que la proyección de crecimiento para 2026 se redujo a 0,4%, mientras que la formación bruta de capital fijo acumuló cinco trimestres consecutivos de retroceso real.

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/economia/daza-volvio-pedir-paciencia-economia-prometer-inversiones-2026115163310

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