El ajuste de Milei ante sus propios límites

Caída real de la recaudación, más recorte sobre las partidas clave del gasto público y aumento silencioso de la deuda. Tensión en las cuentas del Banco Central.
Por Mara Pedrazzoli
Durante el primer trimestre de 2026, el Gobierno nacional volvió a registrar y a exhibir de modo celebratorio el superávit fiscal, sin embargo el dato resulta paradójico en un contexto de caída real de la recaudación, continuidad del recorte sobre las partidas clave del gasto público y aumento silencioso de la deuda. Lejos de expresar solidez, y en el marco de un ajuste brutal, el resultado fiscal luce como un esquema cada vez más frágil. La principal carta que puede mostrar el Ejecutivo frente al FMI se diluye, en medio del deterioro de la actividad económica y la inestabilidad de las reservas. Los abultados vencimientos de deuda en moneda extranjera y la sangría de divisas provocada por el atesoramiento minorista tensionan las cuentas del Banco Central.
La capacidad recaudatoria cae y en simultáneo se profundiza el recorte sobre políticas sociales, educativas y de obra pública. Los ingresos totales del Sector Público Nacional se retrajeron 5,1 por ciento real interanual en los primeros tres meses del año, mientras el gasto total se redujo 5,4 por ciento, según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp) sobre la Ejecución presupuestaria en el período. Como resultado, sostiene el estudio, el Gobierno informó un superávit financiero de 1,7 billones de pesos, equivalente al 0,2 por ciento del PBI.
En la recaudación, la caída impone una restricción cada vez más evidente sobre el balance de las cuentas del fisco. Se profundizan los recortes al tiempo que se mantiene una estructura tributaria regresiva y el peso de los intereses crece de manera desproporcionada. Las metas acordadas con el FMI refuerzan la presión hacia una mayor contracción del gasto, pero esta "dinámica difícilmente pueda sostenerse en el tiempo con altísimo costo social" porque "no hay ajuste que alcance", indican desde el espacio que coordina Claudio Lozano.
"Frente al mismo trimestre de 2023, el gasto primario ya acumula una caída real del 31,3 por ciento, con un derrumbe del 86,6 por ciento en el gasto de capital, del 66,2 por ciento en las transferencias a provincias, del 61,4 por ciento en programas sociales y del 29,1 por ciento en salarios públicos", especifica el reporte.
En la comparación interanual también se profundizan los recortes en áreas sensibles: "programas sociales (-30,6 por ciento), subsidios al transporte (-31,5 por ciento), transferencias corrientes a provincias (-38,4 por ciento), otros gastos de funcionamiento (-22,9 por ciento), asignaciones familiares (-9,6 por ciento) y salarios públicos (-8,2 por ciento)", detalla el análisis.
Las partidas que muestran subas, por su parte, no revierten el ajuste de fondo. "Jubilaciones contributivas crecieron 2,2 por ciento interanual real, pero todavía se ubican 10,7 por ciento por debajo de 2023. Las transferencias a universidades subieron 32,6 por ciento respecto a un menguado 2025, aunque siguen 20,6 por ciento abajo de 2023. La AUH, en cambio, comenzó a perder poder adquisitivo quedando un 1,1 por ciento por debajo de su valor a comienzos del 2025".
La recaudación y la actividad
En el primer trimestre de 2026, la recaudación mostró caídas reales generalizadas. El IVA (-10 por ciento), Ganancias (-9,6 por ciento), Bienes Personales (-13,1 por ciento), Impuestos Internos (-14,1 por ciento), Derechos de Exportación (-38,2 por ciento) y Derechos de Importación (-19,9 por ciento). De acuerdo con el informe, este deterioro se relaciona con las rebajas tributarias y cambios normativos impulsados desde la Ley Bases y durante 2025. Además, los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social perdieron un 4 por ciento interanual; esta contracción está directamente vinculada al deterioro de la actividad interna.
Según los últimos datos de Indec, la economía se desplomó 2,1 por ciento interanual en febrero y revirtió el crecimiento de los dos meses previos (3,3 en diciembre y 1,7 en enero). En términos desestacionalizados, se trata de una baja de magnitud similar a la de diciembre 2023, señalaron desde la consultora LCG. La actividad volvió a operar en los niveles de julio 2025 (siete meses atrás) y proyecta un estancamiento para lo que resta del año.
Para la consultora Vectorial, el dato de Indec evidencia una brecha cada vez más marcada entre sectores "ganadores" como agro, minería, energía y finanzas; y "perdedores" en los que incluyen industria, comercio y construcción, todos fuertemente atados a una demanda interna en retroceso. "Incluso corrigiendo por el efecto base del agro, la actividad muestra una contracción más profunda. De esta manera, en 27 meses de gestión, la economía creció en promedio 0,1 por ciento cada mes", explica el informe.
Este escenario impone un límite a la estrategia del superávit fiscal por el lado de la recaudación tributaria, la cual por su parte descansa en dos tributos muy vinculados con la actividad como los Aportes y Contribuciones (42 por ciento del total) y el IVA (23 por ciento). El sistema es sumamente regresivo, al sostenerse principalmente en los aportes vinculados a los ingresos laborales y en tributos al consumo.
La deuda y los intereses
Otro punto central en materia de ejecución presupuestaria es la deuda. El Ipypp señala que "los intereses pagados en caja fueron 3,7 billones de pesos, pero a eso se suman más de 12 billones de intereses capitalizados en LECAP, BONCAP y LEFI durante apenas tres meses, que no aparecen como gasto pagado, aunque incrementan de manera directa el stock de deuda pública". El Gobierno "disfraza" así el resultado financiero para seguir mostrando un superávit luego del pago de intereses.
Pero no solo los vencimientos en pesos complican las cuentas nacionales, también los pagos en dólares, del sector público y privado, amenazan el equilibrio del balance externo. Los últimos datos del Balance Cambiario del Banco Central muestran que en marzo las reservas cayeron 3.514 millones de dólares, pese a que el Central concretó compras por 1.671 millones. Los pagos de vencimientos de deuda (que en buena medida dan cuenta del déficit de la cuenta financiera por 2.255 millones) combinados con las compras individuales (que sumaron 2.470 millones en marzo) explican el problema.
Pese a que el resultado comercial registró un importante superávit de 2.523 millones de dólares en marzo, la acumulación de reservas fue modesta; mientras la dolarización de carteras no desaparece y tampoco ceden los vencimientos de deuda.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/04/26/el-ajuste-de-milei-ante-sus-propios-limites/
