El campo, en crisis: por qué los gigantes del agro argentino están yendo a la quiebra

04.07.2025

Firmas nacionales y multinacionales enfrentan serios problemas financieros, en un contexto de menores márgenes, caída de la demanda y mayor competencia 

En los últimos meses, se viene registrando un cambio de paradigma respecto al sector agropecuario, donde varias empresas de renombre del rubro comenzaron a tener problemas en la cadena de pagos.

Gigantes del calibre de Los Grobo, Agrofina y Surcos, y otras que están siendo observadas de cerca, conforman un grupo de empresas agrícolas que enfrentan serios desafíos financieros. Los Grobo Agropecuaria, líder en el negocio agrícola, con acopio y venta de insumos en todo el país, representa el caso más emblemático de lo que está ocurriendo con las insumeras del sector.

Suele decirse en los pasillos de los eventos agropecuarios que cambió el paradigma productivo, que "se acabó el negocio financiero y especulativo, para pasar a uno netamente productivo". Ese contexto resulta ideal para los productores, pero no tanto para las empresas, ya que no todo es tan sencillo como parece.

En la agroindustria en general se están viendo ajustes en la competitividad, atados a la crisis económica que atraviesa la población argentina, que en su mayoría consume menos. Grandes empresas como Ledesma, Verónica, Granja Tres Arroyos, Georgalos, entre otras, son ejemplos de la crisis de consumo. Estas firmas demandan grandes volúmenes de materias primas del sector agropecuario (caña de azúcar, leche, maní, pollos) y, ante las dificultades, el suministro también se resiente.

Gigantes del campo, en crisis: el contexto productivo

En el rubro agrícola, donde la soja, el maíz y el trigo siguen siendo los reyes de las pampas, la lógica es distinta, pero el resultado final es similar. Las que están sufriendo son las empresas proveedoras de insumos (semillas, acopio, servicios, fitosanitarios), y no tanto los productores ni los compradores de los granos.

El escenario actual está marcado por una baja en los precios internacionales de las commodities, pero al mismo tiempo por costos internos de producción cada vez más elevados. Fertilizantes, herbicidas, alquileres de tierra y combustibles encabezan la lista de los principales obstáculos para los márgenes de rentabilidad de los productores. La presión fiscal, en especial las retenciones, también contribuye a empeorar el panorama, al reducir el precio neto que reciben los farmers.

En esta cadena, el proveedor de insumos es el eslabón más expuesto. Los productores adoptan planteos de siembra más defensivos, es decir, con menor inversión en tecnología e insumos básicos, y se enfocan en tratar de salvar la campaña. A sabiendas de que se pierde producción y rentabilidad, hacer inversiones en el campo sigue siendo una actividad de alto riesgo, especialmente para quienes alquilan la tierra, que hoy representan al menos el 75% de los productores.

La inestabilidad política y económica, el clima, las guerras, las plagas, las disputas comerciales y las amenazas de nuevos aranceles, junto con un tipo de cambio que muchos consideran atrasado, son factores que siguen presentes en la mente del productor a la hora de sembrar. Por eso, la producción argentina de granos permanece estancada, pese al enorme potencial del país.

Con este panorama, las principales "ajustadas" son las empresas de insumos, que ven reducido su mercado frente a productores cada vez más cautelosos. Quien puede, ajusta la dosis de siembra para ahorrar semilla, aplica menos fertilizante o elige productos herbicidas de menor valor. Así, la torta de mercado que históricamente se repartían las insumeras se achicó, y la competencia se volvió feroz. En este contexto, un paso en falso, por mínimo que sea, puede dejar a una empresa fuera del partido.

La crisis del sector afecta a todas las empresas por igual

En los últimos meses, resonaron noticias sobre la situación de empresas como Los Grobo, Agrofina y Surcos, todas firmas nacionales que enfrentan serios problemas. El caso de Los Grobo se hizo oficial tras la presentación de un concurso preventivo de crisis, luego de no poder hacer frente a sus compromisos financieros vinculados a Obligaciones Negociables.

Pero no se trata de un caso aislado. En los últimos días, comenzaron a circular rumores de que otras compañías del sector, como Rizobacter y Bioceres, estarían también atravesando dificultades financieras. Ambas pertenecen al mismo grupo empresario.

Rizobacter, con sede en Pergamino, se dedica a la producción de inoculantes biológicos para semillas, y es una de las líderes globales en ese segmento. Bioceres, por su parte, es reconocida por el desarrollo de cultivos como trigo y soja HB4 resistentes a la sequía, y por su rol como generadora de tecnologías para semillas.

Si bien desde el grupo descartan cualquier tipo de inconveniente, la calificadora de riesgo Fix bajó la nota de Rizobacter: la calificación de emisor de largo plazo, así como la de sus Obligaciones Negociables, pasó de A+(arg) a A(arg), con perspectiva negativa.

Según explicó la consultora, la baja se sustenta en el deterioro de las métricas financieras de Rizobacter, así como también de su controlante Bioceres Crop Solutions (BIOX), con quien mantiene un vínculo estrecho.

En concreto, Rizobacter mostró, en el año móvil a marzo de 2025, una caída del margen EBITDA al 10,6% (medido en dólares) y un elevado nivel de deuda en torno a los 181 u$smillones, con un apalancamiento de 7,5x y cobertura de intereses de 1,4x, según los registros de esta agencia.

Algo similar ocurre con Agrality, empresa dedicada a servicios de siembra, donde Bioceres posee el 50% del capital accionario. Según Fix, si bien la compañía tiene como clientes a empresas internacionales de buena calidad crediticia, la elevada concentración de ventas en pocos actores representa el mayor riesgo. "Un retraso en los pagos, la rescisión de contratos o su no renovación pueden afectar significativamente los flujos de Agrality. Y dado que opera en un mercado de nicho, reconfigurar el negocio rápidamente sería muy difícil", advirtió la calificadora.

Gigantes y pymes: menos empleados y problemas para pagar sueldos

Lo que está ocurriendo no afecta solo a las empresas de origen nacional. Las grandes multinacionales también debieron recortar estructuras y presupuestos para adecuarse a esta nueva realidad productiva. El fenómeno es global, pero en Argentina empresas como Bayer o Corteva redujeron equipos, despidieron especialistas y cerraron líneas de investigación ante el deterioro del negocio de los insumos.

Y no se trata solo de los grandes jugadores: también pequeñas empresas nacionales de servicios, que distribuyen agroquímicos en los pueblos del interior de las principales provincias productoras, enfrentan serias dificultades. Varias debieron recortar personal, y algunas más grandes advirtieron que no podrán hacer frente a préstamos que habían tomado.

La sequía de las últimas tres campañas, sumada a la fuerte irrupción de la chicharrita del maíz, impactó severamente en la producción de ese cereal. En algunos casos, el golpe fue tan fuerte que llevó directamente a la cesación de pagos. Una empresa cordobesa, por ejemplo, informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que no abonará el último pago de capital e intereses correspondiente a una Obligación Negociable PyME lanzada en enero de 2022.

De esta forma, el escenario para las empresas del rubro agrícola se encuentra marcado por la incertidumbre. Cualquier paso en falso, puede derivar en serios problemas financieros, y terminar engrosando una ya extensa lista de empresas del rubro que acusa dificultades. 

Fuente:

https://www.iprofesional.com/economia/432076-campo-argentino-crisis-por-que-grandes-companias-agropecuarias-estan-yendo-quiebra