El caso Mastellone: frente a una crisis de consumo que se profundiza, las grandes empresas exportan para salvarse

03.09.2026

La principal compañía láctea del país cerró el primer semestre con pérdidas, acorralada por la contracción del mercado interno y los altos costos logísticos. La radiografía de un sector donde el mercado externo funciona como válvula de compensación para sostener la estructura.

Por Eugenia Muzio

El consumo masivo atraviesa una crisis con horizonte incierto. El impacto es hasta en los productos más básicos y a nivel empresa golpea tanto a las pymes como a los grandes de la industria. Es el caso de Mastellone Hermanos, el gigante lácteo que en marzo de este año compraron Arcor y Danone (pero que recién desde agosto tomaron el control operativo), que logró sostener su operatividad y reducir su deuda con una estrategia de apuntar a la exportación, pero no pudo esquivar el impacto de la recesión.

El balance financiero del primer semestre de 2026 cerró el período con una pérdida neta de $4.791 millones. Un rojo que es más de cuatro veces superior a los $1.161 millones negativos que había registrado en el mismo lapso del año anterior. Entre enero y junio, Mastellone registró ingresos totales por $908.674 millones, lo que representa una caída real del 6,7% frente a los $973.850 millones del primer semestre de 2025.

Se trata de la compañía que tiene el 10,8% de participación de mercado de la leche fluida (un número alto en un universo atomizado) y gracias al joint venture que empezó a administrar la firma en los últimos meses, también logró la integración vertical y horizontal de un abanico de productos de valor agregado como yogures y postres, donde Danone tiene un 77% de la torta, según estimaciones del sector.

El deterioro en la facturación tiene a las ventas locales como protagonistas, ya que experimentaron un retroceso del 10,3% en términos reales, bajando a $723.996 millones. Una foto del desplome del poder adquisitivo interno, que tanto en la encuesta de supermercados que realiza el Indec como consultoras privadas marcan un promedio de casi 3% sólo para este año y en algunos rubros, como los lácteos (5,4%), se profundiza la merma.

En ese sentido, la estrategia corporativa viró de lleno hacia el exterior. Los ingresos provenientes de exportaciones saltaron un 10,5%, alcanzando los $172.242 millones. Un cambio en la matriz del negocio significativo para comprender el escenario. Mientras que en los primeros seis meses de 2025 el mercado externo explicaba el 16% de los ingresos de la compañía, un año después esa participación trepó a cerca del 19%.

En el ecosistema de las grandes corporaciones, la exportación dejó de ser una alternativa de expansión para consolidarse como una válvula de compensación, aunque en este caso no alcanzó para neutralizar la caída de las ventas domésticas.

La trampa de los márgenes y el histórico costo logístico

Vender menos no fue el único obstáculo para la firma; el drama financiero radica en que la rentabilidad por cada producto colocado se contrajo fuerte. Durante el semestre, el costo de ventas disminuyó apenas un 4,1%, bajando a $693.621 millones. Al caer a un ritmo considerablemente menor que la facturación total, se produjo un cuello de botella.

La consecuencia directa fue la pérdida de rentabilidad. La ganancia bruta se redujo un 14,1%, cayendo a $215.053 millones. En términos relativos, el margen bruto sobre ventas pasó del 25,7% al 23,7%. Es decir que la empresa no solo vendió menos en términos reales, sino que obtuvo un resultado inferior por cada peso facturado.

A este panorama comercial adverso se le sumó el pesado lastre logístico. La operación de logística demandó $219.568 millones, reflejando un alza del 2,8% en moneda constante frente al año anterior. Los gastos necesarios para colocar y distribuir los lácteos terminaron superando la totalidad del margen bruto generado por la actividad industrial. En la actualidad, el sistema logístico constituye el segundo rubro de mayor peso dentro de la estructura de costos corporativa, ubicándose solo por detrás de la compra de materia prima.

El consumidor empobrecido: migración de hábitos

Un análisis sectorial apuntó a que la población disminuyó su gasto real y consolidó un desplazamiento hacia productos más baratos. De acuerdo con los registros del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de lácteos en supermercados se derrumbaron un 10% en términos reales durante la primera mitad de 2026. El dato agrava una tendencia histórica en picada: en los últimos 10 años, el consumo de leche en el país cayó un 15%.

La retracción obligó a los consumidores a migrar hacia circuitos informales y comercios de cercanía. Simultáneamente, el consumo remanente se concentró en los bienes básicos, hundiendo las ventas de especialidades y categorías de mayor valor agregado, que son justamente los segmentos que sostienen los márgenes de ganancia. El dilema para la marca La Serenísima ya no es cuántos litros se consumen a nivel país, sino el precio, el canal y la frecuencia con la que los compradores acceden a las primeras marcas.

Shock de consumo

A pesar del rojo general, la trayectoria del balance dentro del propio semestre muestra que el ajuste no fue lineal. Por diferencia contable, se infiere que la sangría de pérdidas se concentró agresivamente en los primeros tres meses del año.

Sin embargo, entre abril y junio el escenario mostró signos de estabilización. Durante el segundo trimestre, Mastellone obtuvo una ganancia neta de $7.405 millones. Esto marca una recomposición notable frente a la pérdida de $3.069 millones que había sufrido en el mismo trimestre de 2025.

AM

Fuente:

https://www.perfil.com/noticias/economia/el-caso-mastellone-frente-a-una-crisis-de-consumo-que-se-profundiza-las-grandes-empresas-exportan-para-salvarse-a40.phtml

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