El endeudamiento, un salvavidas de plomo

Habla de su deuda personal la piba "cansada" frente al paro de transporte, cuyo testimonio se viraliza en redes por el racconto exhaustivo que logra en minutos de lo que significa la condición obrera hoy en Argentina: precarizada, pluriempleada, con responsabilidades de cuidado, lidiando con condiciones de vivienda y transporte deplorables y sobreendeudada.
Por Verónica Gago - Militante del coletivo NiUnaMenos. Doctora en Ciencias Sociales por la UBA. Investigadora y docente. Autora de numerosos libros.
Habla de deuda de las familias la estudiante secundaria que responde por el desfinanciamiento educativo y la salud mental de lxs jóvenes en programas de TV. Habla de deuda el jubilado que sale a manejar Uber. Habla de deuda el trabajador asalariado a quien los bancos le absorben la totalidad del salario a principio de mes. Habla de deuda la docente a punto de renunciar porque hace cuentas y concluye que casi está poniendo plata de su bolsillo y que conviene diversificar su pluriempleo en plataformas. Habla de deuda la madre que cuida a familiares con discapacidad, obligada a nuevos gastos al ritmo del recorte de programas públicos. Habla de deuda la feriante acosada por los prestamistas del barrio, que no logra repuntar las ventas y confirma la caída del consumo. Habla de deuda el trabajador de pyme despedido, que no logra encontrar trabajo y que confiesa que Didi ya está saturada de choferes en su ciudad pequeña. Habla de deuda la empleada de comercio a la que le pagan el salario en cuotas. Habla de deuda un paciente apesadumbrado en la cola de la farmacia por el recorte de prestaciones de su obra social. Habla de deuda el inquilino, que ya tomó crédito para pagar las expensas, y que ahora además se endeuda con Mercado Pago para pagar el alquiler.
La deuda se convirtió en pocos meses en la condición común de una subsistencia amenazada. La deuda se convirtió en el salvavidas de plomo de rutinas angustiosas mientras aumenta la inflación y la desregulación comanda el saqueo contra quienes viven de su trabajo. No es para menos: 20,5 millones de personas tienen deudas para llegar a fin de mes, sea con bancos, tarjetas de crédito, billeteras virtuales, plataformas o tarjetas de supermercados y otras (1).
Pero también las deudas son una preocupación de masas ahora porque, junto con su multiplicación, se revela otra cosa: que ya se volvieron impagables. Hay un cambio de pantalla en este videojuego que la ultraderecha vendió bajo el eslogan de "libertad financiera". Los récords de morosidad son el índice de esa deuda que se hizo bola de nieve, que no logra ni pagarse, ni refinanciarse porque los intereses la inflaron y porque su velocidad es una competencia imposible con los ingresos. Mientras tanto, aumentó el acoso, la presión y la angustia que obliga a quienes deben a jornadas de trabajo sin fin, o a pedir prestado a familiares (incluso rogar que saquen crédito los familiares), dar de baja la obra social, caerse del monotributo y vender pertenencias. El gobierno no pudo dejar de pronunciarse. Reaccionó el propio Presidente a una nota de Al Jazeera (2) sobre el endeudamiento familiar que tuvo repercusión internacional. Luego salió el ministro de Economía, Luis Caputo, a decir que no está mal que las familias se endeuden, provocando el enojo de muchxs. Detrás de los números, los casos se repiten, se multiplican, y son causa del cambio del humor social. La estrategia de encapsular la deuda en la culpa y la vergüenza empieza a colapsar y el odio se dirige a la gestión libertaria, que se encuentra en los índices más bajos de aceptación desde que asumió. ¿Puede la deuda de las familias hacer explotar al gobierno?
Un umbral nuevo
La deuda en los hogares tiene sus flujos, sus formas de expandirse e intensificarse. No es nueva, pero está pasando un umbral y se siente. Si hacemos una genealogía breve hay dos momentos que sobresalen. Uno es la pandemia, cuando se consolidó la alianza entre lo digital del celular y la deuda tomada en medio de la emergencia. Fue entonces cuando se masificaron las billeteras virtuales. Lo que técnicamente se llama fintech no es sólo, como su nombre lo indica, una tecnología financiera: es un maridaje entre digitalización y finanzas que vino a cambiar las formas de hacer frente a las situaciones de precariedad y urgencia. Es una alianza entre celular y finanzas que llegó para capilarizar aun más la oferta de dinero instantáneo y lubricar la carrera con pequeñas especulaciones cotidianas para hacer unos pesos demás. Con un click, los préstamos aparecen registrados en el saldo de la pantalla del teléfono y los intereses empiezan a correr.
El segundo momento-umbral está siendo el acumulado de pobreza-inflación-desregulación económica que marca este tercer año de gobierno de Milei. En estos últimos meses, la cuestión de la deuda de las familias, las personas y los hogares se convirtió en la conversación pública cotidiana que los medios no pudieron esquivar. Que la plata no alcanza es una realidad de hace bastante tiempo. Pero justo a eso vino a dar respuesta la deuda. La deuda financió con intereses puestos en letra chica el ajuste. Lo que los ingresos dejaron de cubrir, lo cubrió la deuda. Los aumentos en los servicios básicos se financiaron con cuotas. Lo que no cayó del consumo los dos primeros años del gobierno fue porque se sustentó con endeudamiento. Pero este uso de la toma de deuda, por un lado, aceleró el empobrecimiento: un verdadero extractivismo sobre los salarios, jubilaciones y otros ingresos a manos de la economía desregulada. Por otro lado, multiplicó las ofertas crediticias: se combinó la deuda bancaria y no bancaria, informal y de billetera, de prestamista y de tarjeta de crédito. La deuda no es ahistórica; por el contrario: cumple funciones específicas en secuencias temporales determinadas. Es, sin embargo, un mecanismo versátil en la gestión de la explotación del trabajo precarizado a favor de su financierización. Esto es: la deuda lleva a incorporar lo financiero como elemento interno de reproducción de la fuerza laboral, vinculado a la supervivencia, apegado a los deseos y disponible como herramienta frente al despojo.
Pero hoy estamos ante un límite: la deuda ya no contiene. La deuda se hizo insustentable y se dice de a millones de pesos en economías domésticas desfondadas. Endeudarse está dejando de ser el elástico que permite darle aire a la promesa del gobierno de que todo va a mejorar. La mora actual en fintech, en las ahora populares billeteras virtuales, duplica a la de otras entidades (3). Estos números aumentan cuando se mide la situación de la juventud: 1 de cada 3 jóvenes ya no puede pagar lo que debe (4), lo que se suma a su peor situación de empleo.
Hostigamiento y desesperación
Según la exposición de Luci Cavallero (5) en la Comisión de Defensa al Consumidor del Congreso de la Nación, presidida por Hugo Yasky, la situación de mora se debe a que las personas que originalmente podían sostener sus compromisos financieros, ya no pueden; que las refinanciaciones sucesivas para evitar la mora, ya no alcanzan; que el crecimiento exponencial de la deuda se debe principalmente a los intereses que la engrosan mes a mes. Según el informe elaborado por la organización Movida Ciudad, que viene realizando encuentros federales por el desendeudamiento y acompañamiento a personas endeudadas, la desesperación de quienes están con deudas con las entidades bancarias se debe a que "ofrecen refinanciaciones con cuotas que superan la capacidad real de pago y en algunos casos inducen a la mora como condición para acceder a planes de refinanciación". Es también un problema el hecho de que no se informa sobre el modo en que afectan los ingresos mediante débitos automáticos y se obstaculiza la presentación de notas a los bancos ya que una nota sirve como prueba de voluntad de pago, retrasando la intimación. En el caso de las billeteras virtuales y financieras es peor porque directamente no hay canales de atención efectivos, sólo respuestas automatizadas, nula transparencia sobre tasas e intereses, lo cual lleva a una derivación rápida a instancias de cobranza. Ahí llega la parte más depredadora de la cadena: los estudios de cobranza empiezan a hostigar no sólo a quienes son titulares de deuda sino también a familiares, e incluso llaman a sus trabajos. Operan por llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp amenazando de embargo y otras medidas judiciales aun sin que esa sea una posibilidad concreta en dicha instancia. Mientras tanto, el desamparo es total. Se eliminó por decreto en 2025 el Servicio de Conciliación Previa en las Relaciones de Consumo (COPREC), que dependía del Ministerio de Economía y era la principal herramienta que tenían las personas para reclamar sin litigar. Este organismo resolvía conflictos entre consumidores y proveedores con carácter pre-judicial, existía desde 2014 y actuaba a nivel nacional.
Ya no existe más esa instancia gratuita. Según señala dicho informe, los reclamos ahora pasan a defensa del consumidor local (provincia o municipio) o a mediación y vía judicial. En el medio, las personas endeudadas caen en la desesperación. ¿Quién tiene tiempo de ocuparse de todas esas averiguaciones en medio de días colapsados de tareas?
El desendeudamiento, la nueva paritaria
Conectar la deuda pública y la deuda de hogares ha sido una clave feminista que anticipó el efecto derrame desde las alturas del FMI: la deuda externa se traduce como austeridad de arriba hacia abajo, del Estado a los hogares. El FMI acaba de acudir al salvataje del país ratificando el acuerdo. Pero esa tecnología del aguante está tocando un límite. Los relatos en primera persona son variados. Sin embargo, en el caso de quienes tienen responsabilidades de cuidado, en su mayoría mujeres, la deuda tiene aun más peso. Son los hogares monomarentales los que experimentan mayor ahogo y en donde el endeudamiento genera un stress emocional que no tiene donde descargarse y debido a que se cruza con la llamada "deuda alimentaria". La deuda deviene así un gran intensificador de asimetrías previas en relación a la situación habitacional, de trabajo de cuidados, de dependencia de programas de ayuda estatal. El engranaje de la deuda, que ya no es excepcional, sino cotidiano y en escalada, es parte clave de una economía anímica de agotamiento. Además, debido a la presión del auto-ajuste de gastos, mucha gente confiesa recortar sesiones con el psicólogo, salidas con amigxs y otras actividades sociales. La deuda deviene un dispositivo de aislamiento, fragiliza los vínculos sociales y refuerza la humillación en la vida cotidiana ("no sirvo", "ya no puedo salir de ésta", "tomé decisiones equivocadas", etc.). El peso de la deuda en la llamada crisis de salud mental es central.
Pedro Bussetti, titular de DEUCO (Defensa de Usuario y Consumidores), da a conocer cada vez que puede situaciones extremas de personas jubiladas en el conurbano bonaerense. Ante la imposibilidad de solventar los gastos básicos viene la deuda, pero ante la mora empieza esa otra tecnología más dosmilunera: conectarse del cable de la luz, hacer trueque de alimentos, confiar en el intercambio de servicios y ayudas. Y, por supuesto, lo que surgió de aquella crisis y hoy está al borde de su capacidad instalada: los comedores populares.
Mientras tanto, desde varios sindicatos el tema está en agenda con carácter de urgencia. En la encuesta que estamos realizando entre ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) y su Secretaría de Género y Diversidad, el Observatorio Sindical de Relaciones Laborales y el GIIF (Grupo de Investigación e Intervención Feminista) de la Universidad de Buenos Aires, analizamos la intersección entre la caída salarial, el endeudamiento y el pluriempleo. En una de las reuniones un dirigente sindical contó que los trabajadores tienen tal nivel de endeudamiento que van a la madrugada a los cajeros, la noche misma de acreditación del salario, para evitar que por la mañana sea "chupado" por las deudas preexistentes. Muchos de esos bancos son bancos "públicos", hoy también en la mira de la corrupción del gobierno.
También surge el dato de la generalización del recurso de pedido de adelanto de salario para pagar deudas y alquiler. Sindicatos en distintas provincias ya están reclamando un plan de desendeudamiento para trabajadorxs municipales, provinciales y estatales en general. Está claro que no hay discusión paritaria sin discusión sobre el desendeudamiento. Justamente porque la deuda provoca una extracción sin límite sobre los salarios, porque el número de recomposición salarial apenas compite con la inflación y se queda lejos del porcentaje del salario que se usa para pagar deudas.
Venimos investigando el endeudamiento de los hogares hace tiempo. De hecho, sus efectos son precisos a la hora de entender lo que llamamos el autoritarismo de la "libertad financiera", una clave de la ultraderecha del gobierno argentino para interpelar a las poblaciones precarizadas y endeudadas. Buena parte del voto a Milei se sustentó en la promesa de estabilidad frente a una economía cotidiana atravesada por la inflación. Esa deuda a nivel de la vida cotidiana produjo un entrenamiento en la precariedad y un modo de gestión del daño diario que se expresa en la devaluación de ingresos congelados. Duró bastante: dos años de retórica del sacrificio, del esfuerzo autoinfligido y de culpar a los derechos sociales colectivos por la economía desastrosa.
A través del sobreendeudamiento de la población se reconfigura la relación capital-trabajo por medio de la superexplotación financiera y algorítmica. Allí anuda el proyecto político del capitalismo anarcolibertario, mientras remata glaciares y tierras y hace demagogia punitiva. Pero también estamos constatando sus límites, corporales, anímicos, políticos. Algo ya huele a podrido.
1. Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, febrero 2026. https://www.bancoprovincia.com.ar/gateway/cdn/Semana%20Económica%20920%20(20-feb-26)
2. "In Argentina, locals are taking loans to buy food", Al Jazeera, https://www.aljazeera.com/economy/2026/2/16/in-argentina-locals-are-taking-loans-to-buy-food
3. Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina https://www.bcra.gob.ar/conocer-que-es-la-central-de-deudores/
4. La Bancaria: informe "Libres o presos de las deudas: jóvenes en la mira de la crisis financiera", https://www.instagram.com/p/DXXNKi8kVYq/?igsh=MWt1c3E0YzVpdXFkYg==
5. Movida Ciudad; se puede ver en https://www.youtube.com/live/B-0sFanc6bY?si=pLr0UMi21w5vrHzB&t=588
Fuente:
