El FMI se toma su tiempo

El Fondo Monetario Internacional evitó confirmar una fecha para la aprobación del nuevo acuerdo con la Argentina, pese a que las negociaciones se encuentran avanzadas y el Gobierno ya cumplió con varias de las metas comprometidas. La vocera del organismo, Julie Kozack, destacó los avances en materia fiscal y monetaria, así como el esfuerzo del Banco Central en la acumulación de reservas, pero mantuvo una postura cautelosa respecto del cierre definitivo de la segunda revisión del programa.
"Las discusiones están avanzando" y el vínculo entre el staff técnico y las autoridades argentinas es "muy cercano", afirmó Kozack en Washington. Sin embargo, el organismo no precisó cuándo se concretará el Staff Level Agreement (SLA), paso previo indispensable para elevar el caso al directorio del Fondo. La negociación incluye un waiver por el incumplimiento en la meta de acumulación de reservas, uno de los puntos más sensibles del programa.
El FMI valoró la estrategia oficial para recomponer los activos internacionales. Según detalló Kozack, el Banco Central compró cerca de 3500 millones de dólares en lo que va del año, a un ritmo aproximado de 70 millones diarios. En línea con datos oficiales, durante el primer trimestre de 2026 las compras superaron los 3000 millones de dólares, lo que representa alrededor del 30 por ciento de la meta anual comprometida.
El equipo económico apuesta a sostener esta dinámica en los próximos meses, apoyado en el ingreso de divisas vinculado al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Las adquisiciones se realizaron sin generar sobresaltos en el mercado cambiario, en un contexto de relativa estabilidad del dólar.
En términos de proceso, la hoja de ruta contempla tres etapas: la firma del SLA, prevista tentativamente para las próximas semanas; su posterior elevación al directorio del FMI; y finalmente la aprobación formal del organismo, posiblemente luego de las reuniones de primavera de abril. La falta de definiciones concretas refleja, no obstante, la complejidad de una negociación atravesada por condicionantes internos y externos.
En ese plano, el contexto internacional suma incertidumbre. El propio FMI advirtió que la guerra en Medio Oriente ya está generando "disrupciones significativas" en la economía global. El conflicto afectó especialmente al mercado energético: el cierre del estrecho de Ormuz interrumpió cerca del 20 por ciento del suministro marítimo mundial de petróleo y combustibles, mientras que daños en infraestructura en la región del Golfo e Irán impactaron sobre la producción.
El resultado inmediato fue un fuerte aumento en los precios de la energía. El petróleo Brent superó los 100 dólares por barril tras una suba de más del 50 por ciento en el último mes, lo que elevó las preocupaciones inflacionarias a nivel global. Según estimaciones del FMI, cada incremento de 10 dólares en el precio del crudo puede traducirse en una suba de 0,4 puntos porcentuales en la inflación mundial y una caída de entre 0,1 y 0,2 por ciento en la actividad económica.
El encarecimiento de la energía también afecta a otros insumos clave, como los fertilizantes, lo que incrementa el riesgo de aumentos en los precios de los alimentos. Este canal indirecto amplifica el impacto sobre las economías emergentes, que suelen ser más vulnerables a shocks externos.
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/03/20/el-fmi-se-toma-su-tiempo/
