En junio, volvió a caer el consumo minorista

06.07.2026

Las ventas minoristas pymes volvieron a marcar un retroceso intermensual en junio y acumulan una caída del 2,5 por ciento en lo que va del año. Entre los rubros más golpeados figuran consumos básicos como Alimentos y Bebidas, que se desplomó 2,8 por ciento en los primeros seis meses de 2026. El peso de las tarifas - que aumentaron muy por encima de la inflación- y de la contracción salarial -que, al revés, fue por atrás del índice de precios- complican y limitan el poder de compra de las familias, obligadas a modificar sus tendencias de consumo. Así, crece el número de personas que arreglan o mandan a remendar lo usado y de otras que optan por importar productos subsidiados desde países asiáticos a un precio irrisorio para la producción nacional. Todos pierden: la población no puede comprar, los comercios no venden, las fábricas tienen menos demanda, la rentabilidad no llega y el bienestar tampoco. Los datos se desprenden del último informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Dinámicas que agravan la crisis

El círculo vicioso que une suba de precios, sueldos y jubilaciones planchadas, y eliminación de restricciones a lo importado, se completa con la crisis de la producción, el empleo y el comercio, y la reducción de la recaudación: el combo retroalimenta y empeora el bucle de la economía que, con Milei, funciona en esta espiral negativa.

Si una masa cada vez mayor de ingresos tiene como destino el abono de las tarifas, la proporción que resta para otros gastos se reduce. Por ejemplo, en segmentos como indumentaria, calzado y bazar, CAME fundamentó que el derrape se debe a factores como la tendencia creciente del público hacia la reparación de productos usados, postergando la adquisición de artículos nuevos, "sumada a la fuerte penetración de productos importados a través de plataformas digitales y la competencia de los canales informales, que deprimió la rotación de inventarios".

El nivel de facturación estuvo determinado por la inyección de liquidez derivada del cobro del sueldo anual complementario y el inicio del Mundial. Ambos factores inyectaron algo de dinamismo al consumo. Particularmente en las categorías de bebidas, snacks y panificados, compensaron en parte la retracción anterior.

Sin embargo, advierte la entidad, la concreción de operaciones "dependió en gran medida de la aplicación de promociones bancarias y la utilización de billeteras virtuales". Un comportamiento similar ocurrió con indumentaria a partir de la venta de camisetas de fútbol y la llegada del frío polar.

Los datos machean con el derrumbe de la recaudación. En junio marcó el peor número de las últimas dos décadas: cerró en 20 billones de pesos, una reducción real del 7,3 por ciento interanual, explicada en gran medida por el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

El IVA, asociado al consumo, recortó 3,1 billones de pesos en el semestre, mientras que la seguridad social ajustó 1,4 billones de pesos en el mismo período.

Respecto a la toma de decisiones, el 59,3 por ciento encuestado consideró que el contexto actual es adverso para la inversión y la inyección de capital, mientras que el 12,2 por ciento lo evaluó como propicio y el 28,5 por ciento prefirió mantener una postura indefinida.

En paralelo, los comerciantes manifestaron, en todos los rubros, una pérdida de rentabilidad originada por el aumento de los costos fijos y las tarifas de servicios. Este escenario de retracción paralizó proyectos de inversión en los comercios e incluso impulsó el cierre de sucursales en los casos más comprometidos.

Al mismo tiempo, la muestra indicó que se incrementa la preocupación por el ingreso masivo de productos importados que intensifican la competencia directa con los mostradores. Los márgenes de ganancias, en esta espiral negativa, se ven cada vez más reducidos.

Salarios y tarifas como ancla para el consumo

A lo largo de los primeros 30 meses del gobierno de la Libertad Avanza, los trabajadores perdieron ingresos por 93,5 billones de pesos a valores de hoy, según una investigación del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), publicada por Página/12.

La canasta de servicios -que no contempla ni auto, ni educación o salud privada- representó en junio el 11,2 por ciento del ingreso mediano de un argentino (SIPA), mientras que en noviembre de 2023 no llegaba a ocupar el 4 por ciento, revela el informe de IAG. "La diferencia es significativa y se profundiza para los casos de personas que tienen ingresos por debajo de la media", agrega la publicación.

El círculo vicioso que creó la administración Milei en el Ejecutivo se refleja en las estadísticas, pero aún más en el padecimiento de las mayorías que habitan suelo argentino.

Fuente: 

Pagina12

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