Gasto en servicios, el truco que oculta Milei cuando dice que crece el consumo

El Presidente repite que el consumo está en un pico histórico, pero evita distinguir entre gastos fijos y gasto disponible en los hogares.
Javier Milei repite, cada vez que puede, que el consumo crece en Argentina porque así lo muestran los datos del Indec, cuando, en verdad, está a la vista que a la mayoría de la gente le sigue costando llegar a fin de mes y los datos privados muestran una retracción de las compras en supermercados y almacenes.
La aparente contradicción deja de serlo si se tiene en cuenta que el Presidente oculta la definición real de consumo que toma el organismo estadístico y no distingue entre consumo total e ingreso disponible en los hogares.
"El consumo está en su pico histórico", volvió a decir Milei en la serie de entrevistas con periodistas amigos que dio esta semana. Lo que citó es el dato del informe del Indec sobre el PBI, que mostró, según el último dato disponible, una suba del "consumo privado" del 7,9% en todo 2025 respecto al año previo.
El dato efectivamente supone un pico histórico, al menos desde el inicio de la serie en 2004. Y quedó corroborado con la suba del 2,7% de este mismo indicador en el primer trimestre de 2026, cifra que también reivindicó el mandatario en sus últimas entrevistas.
Se trata de un argumento más, que Milei agregó al repetido hasta el hartazgo sobre que el consumo en verdad no cae porque no se está teniendo en cuenta el aumento de e-commerce. De autocríticas, reconocimientos o reiterar pedidos de paciencia (como el que hizo hace casi cuatro meses) mejor ni hablar.
La diferencia entre consumo total e ingreso disponible
El problema, básicamente, es que el Presidente evita decir que la cifra de consumo privado total del Indec es diferente a la utilizada cotidianamente por la gente, ya que incluye los gastos fijos en servicios.
"La clave para comprender el aparente contraste entre las cuentas nacionales y los indicadores de consumo cotidiano radica, sin embargo, en la propia definición de consumo privado utilizada por el Indec. A diferencia de la noción habitual de consumo asociada principalmente a la compra de bienes, las cuentas nacionales incorporan una amplia variedad de servicios consumidos por los hogares", lo explicó un reciente informe de la consultora Vectorial.
Según agregó, esto incluye el gasto de los hogares en "rubros como alquileres, expensas, transporte público, electricidad, gas, agua, telefonía, conectividad, educación y salud privadas".

Por lo tanto, concluye la presentación de Vectorial, "la variable que mejor permite reconciliar ambos diagnósticos es el ingreso disponible de los hogares, entendido como el ingreso que permanece luego de afrontar los gastos fijos".
Efectivamente, los gastos fijos son ineludibles para los hogares, tanto porque suponen servicios esenciales como porque su pago no es optativo, sino que no hacerlo deriva en la caída en mora y en una deuda exigible. Esta combinación explica por qué la tasa de morosidad de las tarifas de luz y gas se mantuvo estable en toda la era Milei, cerca de su histórico 3% o 4%.
El resto de los gastos, lo que comúnmente se asocia al consumo, viene después en el orden de prioridades, incluso cuando son esenciales. Es por ello que el consumo masivo de alimentos en grandes supermercados y comercios barriales, medido por la consultora Scentia, muestra una retracción del 0,5% en lo que va del año (entre enero y junio contra el mismo período de 2025).
La causa es que el "fuerte encarecimiento relativo de los servicios como consecuencia de la reducción de subsidios y de la actualización tarifaria aplicada desde el inicio de la actual gestión", pasando de representar el 18% del consumo privado en 2023 a representar el 30% en 2025, advirtió Vectorial. Aun más, el gasto en servicios era el 5,9% del salario promedio registrado en diciembre de 2023, pero pasó a representar el 15% en junio de 2026.
Cae la gran mayoría de los indicadores de consumo
En este contexto, la gran mayoría de los indicadores de consumo asociados al ingreso disponible de las familias cae tanto durante toda la era Milei como, específicamente, en el primer semestre de este año.
Así lo muestra la serie elaborada por Vectorial con 52 indicadores en total, que incluyen tanto consumo masivo como consumo de bienes semidurables y durables, al igual que gastos en recreación.
Lo que se observa, a grandes rasgos, es una mayoría de indicadores interanuales en rojo durante todo 2024 producto del ajuste de shock, que empieza a transformarse en una mayoría de indicadores en verde a partir de 2025, cuando Milei arranca a compararse contra sí mismo.

Y que, sin embargo, estos indicadores comienzan a estancarse en la segunda mitad de 2025 (comparados contra el crecimiento de la segunda mitad de 2024), para directamente volver a números rojos en la primera mitad de 2026 (comparados contra el relativamente buen primer semestre de 2025).
Haroldo Montagu, economista jefe de la consultora, alertó que, en promedio, solo aproximadamente un 25% de los 52 indicadores muestran variaciones positivas desde fines del año pasado.
En resumidas cuentas, no hubo crecimiento disparado ni constante, sino que, una vez terminado el efecto directo del ajuste de shock de inicios de 2024, el consumo se empezó a quedar sin nafta en la segunda mitad de 2025, para volver al estancamiento o caída a inicios de 2026.
Para peor, en el primer trimestre de este año el agotamiento del consumo alcanzó también a varios rubros de bienes durables, como los electrodomésticos o los automóviles, agregó Vectorial. La excepción son las motos, aunque asociadas al auge de las apps de choferes o reparto.
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