Gerardo Ferreyra: “Para dominar la infraestructura de un país, el imperialismo elige como blanco la obra pública”

20.07.2026
gerardo ferreyra Imagen Web
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El empresario expuso sobre el ajuste en la obra pública, el lawfare y las relaciones comerciales con China. "Cada vez que el imperialismo quiso dominar la infraestructura de un país, siempre eligió como blanco la obra pública", dijo.

Las actuales relaciones entre Argentina y China tuvieron un momento de instauración en los primeros años de este siglo, con el establecimiento formal de una Asociación Estratégica firmada entre los presidentes Néstor Kirchner y Hu Jintao. En la década que siguió al 2004 la cooperación rebasó la actividad comercial y se fue consolidando en las finanzas y en las obras de infraestructura. Sin embargo, el trabajo conjunto fue siendo frenado por los gobiernos argentinos que siguieron, en una estrategia que incluyó la persecución judicial de funcionarios y empresarios que habían sido protagonistas de la construcción del intercambio.

Uno de esos empresarios es Gerardo Ferreyra, expresidente de la empresa Electroingeniería, que se asoció con la china Gezhouba para la construcción de las gigantes represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en la Patagonia. Entrevistamos a Ferreyra para analizar esta situación.

—¿Cómo explica usted esta acusación a su persona?

—Cada vez que el imperialismo quiso dominar la infraestructura de un país, siempre eligió como blanco la obra pública. Cuestiones como las plantas de energía nuclear, que siempre mantuvimos con fines pacíficos, las represas hidroeléctricas, la capacidad misilística… Cuestiones que distinguen a un país soberano de un peón en el tablero internacional. Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner lograron darnos esa soberanía, y eso para Estados Unidos es imperdonable. Por eso Cristina está presa, y por eso yo estuve preso también.

— ¿Qué relación tenía usted con China?

— Yo fui el primer empresario que impulsó una asociación con China para invertir en represas, centrales nucleares y termoeléctricas. Desde Electroingeniería nos asociamos con Gezhouba para construir las represas en Santa Cruz, obras financiadas con capital chino que privilegiaba proveedores nacionales, por ejemplo, para el hierro y el cemento, e importaba de China todo lo que no producimos acá, como las turbinas y los generadores. Todo esto en el contexto de los gobiernos de Néstor y Cristina, donde la Argentina se estaba acercando cada vez más a China: primero con el Acuerdo Estratégico, después se firmó el convenio del swap, inversiones ferroviarias, y todo eso sin que intervinieran los Estados Unidos. Cuando se quisieron dar cuenta, dijeron: "a todos los que colaboraron con China les vamos a hacer una causa", como hicieron con Lula y con Correa. Una causa sin delitos. Y eso incluía tanto al gobierno de Cristina como a todos los empresarios que trabajaron con ellos y ayudaron a traer esos capitales.

— ¿Y cómo se puede, si no hay delito, "hacer una causa"?

— Es la definición de lawfare: una máscara de proceso judicial para perseguir a figuras políticas. Se lo hicieron en Brasil a Lula da Silva, en Ecuador a Rafael Correa y ahora a Cristina Fernández en Argentina. En este último caso, al que desde la prensa llamaron la "Causa Cuadernos", se acusó una red gigantesca de corrupción estatal a partir de, justamente, unos cuadernos escritos a mano que le llegaron misteriosamente a Diego Cabot, periodista del diario La Nación; un medio que siempre representó los intereses de una oligarquía argentina que, a su vez, sigue la agenda de EE.UU. La idea era embarrar a Cristina como cabeza de esta "red de corrupción", y los cuadernos detallaban las supuestas rutas del pago de coimas de empresarios a funcionarios de su gobierno, siempre en relación a la obra pública. Obviamente, es una prueba muy débil: son materiales que no se sabe de dónde llegaron ni quién los escribió, porque estaban llenos de tachaduras y caligrafías de manos distintas (esto lo probaron los peritos de ambas partes en el juicio). Entonces, como segunda prueba, necesitaban confesiones de los involucrados, a los que se ofrecía ampararse en la "Ley del arrepentido". Y ahí es donde entran las extorsiones a empresarios.

— Y a usted, como empresario, ¿de qué se lo acusa?

— Vos fíjate que, si revisas el sitio de la fiscalía, aparece la lista de nombres asociada al delito que se les imputa. Casi todos están por "cohecho activo" o "cohecho pasivo", es decir, dar o recibir una coima. Y a mí, Gerardo Luis Ferreyra, se me imputa el delito de "asociación ilícita". Es decir, no pudieron encontrar ningún hecho u obra concreta donde haya pagado una coima o sobreprecio. Ni en la construcción de las represas, ni en la relación con ningún gobierno; nada parecido a un acto de corrupción.

— Siendo ese el caso, ¿cómo entra usted en la supuesta "asociación ilícita"?

"Asociación ilícita" es el delito por el que te acusan cuando no tienen nada concreto que cargarte. Es el mismo cargo que le imputan a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que supuestamente debió estar al tanto de lo que hacía cada funcionario de su gobierno. En teoría, la asociación ilícita es una agrupación que se organiza con el fin de cometer un delito, como una banda de narcos o de terroristas. Entonces, por más que no te agarren cometiendo un crimen, si prueban que formas parte de la banda ya vas para adentro. El tema es que aquí estamos hablando de la red de obra pública del gobierno argentino. Y las pruebas, como te decía antes, son débiles: ocho cuadernos de origen incomprobable y testimonios sacados en base a la extorsión. Viste que hace poco salieron (Mario) Rovella, el dueño de la constructora, Oscar Santiseña y Guillermo Escobar (de Cleanosol) a reconocer que habían mentido para no quedar presos, y entre medio también estaban el Grupo Roggio, (Eduardo) Eurnekian, los de Techint… Por eso la fiscalía presentaba los testimonios por escrito y no la entrevista grabada, como dice la ley.

— ¿Y usted? ¿También fue objeto de extorsión?

— En agosto del 2018 allanaron mi casa. No encontraron dólares, autos de lujo, documentos, nada, pero aún así me tuvieron que llevar (así me dijo el gendarme). Ahí llegaron los periodistas, las cámaras, a hacer el show mediático de la madrugada, y también estaban mis hijos, mi compañera, que me acompañaron hasta el edificio del tribunal. Stornelli me hizo pasar en privado a su despacho. Y me dijo, no en un tono agresivo, sino más bien coloquial: "Gerardo, tengo muy buenas referencias de vos, así que quiero ser muy claro en explicarte las reglas del juego: si vos te arrepentís, te vas con tu compañera y tus hijos que están acá —y apuntó a uno de los pasillos—; si no te arrepentís, lamentablemente vas a tener que ir a la cárcel". Yo le dije: "Carlos, ¿Arrepentirme de qué?". "De haber colaborado", me dijo. "¿Colaborado con quién?" "Con estos mugrientos que están en la Casa Rosada", me dijo.

— ¿Y qué es lo que supuestamente tenías que decir?

— Quería que mienta. Quería que mienta para ensuciar a Néstor y a Cristina.

— Y usted, a nivel personal, ¿por qué no lo hizo cuando tantos otros sí?

— Apenas Stornelli terminó de hablar hice un manifiesto: que no me arrepentía de colaborar con quienes juzgaron a los genocidas, echaron al Fondo Monetario Internacional, etc. Lo escribió ahí mismo la secretaria y mi hijo le tomó una foto y lo volanteó. Pasa que yo milité en los años 70, en la juventud guevarista: comparado con eso, el miedo a ir a la cárcel no es nada. Pero claro, de los casi 170 empresarios que apretaron, fuimos apenas cinco o seis los que no nos quebramos a la primera amenaza.

— ¿A quiénes identifica como responsables de esta persecución?

— A nivel local, quien la impulsó el gobierno de Mauricio Macri. La oligarquía argentina en general si querés, representada en el diario La Nación y en la Corte Suprema de Justicia. Pero a nivel regional, en el panorama más grande del que te hablaba, lo hace la Embajada de los Estados Unidos. Por eso se ve el mismo fenómeno contra tantos gobiernos, digamos, nacionalistas de la región; no alineados con los intereses de Estados Unidos. ¿Y cómo entro yo? Porque uno de los grandes intereses de Estados Unidos en la región es erradicar la influencia de China. Y para lograr eso, la oligarquía argentina mete presos a políticos y empresarios.

— Los "mugrientos" de los que hablaba Stornelli, entonces, no eran sólo Néstor y Cristina…

— A mí nunca se me encontró ningún sobreprecio, ninguna coima en la construcción de las centrales ni de las represas. Aun así, la fiscalía me está acusando de formar parte de una "asociación ilícita". En otras palabras, lo que se me imputa no es un acto de corrupción en mis negocios con China; el sólo hecho de estar relacionado con China ya me hace parte de una "asociación ilícita". Así que sí, cuando Stornelli hablaba de "esos mugrientos" refiriéndose a Néstor y Cristina, por extensión también está incluyendo a China. Y de colaborar con ellos por la soberanía argentina yo nunca me voy a arrepentir.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/07/19/gerardo-ferreyra-para-dominar-la-infraestructura-de-un-pais-el-imperialismo-elige-como-blanco-la-obra-publica/

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