La economía del “serrucho” y el riesgo de crecer sin volver a incluir

26.05.2026
La actividad industrial, que concentra la mayor parte del empleo bonaerenses, sigue sin despegar. STR. AFP
La actividad industrial, que concentra la mayor parte del empleo bonaerenses, sigue sin despegar. STR. AFP

Mientras el gobierno libertario celebra algunos indicadores positivos, los sectores que más trabajo generan siguen en retroceso. En la provincia de Buenos Aires advierten que la supuesta recuperación es desigual, inestable y con impacto directo sobre el empleo.

Mientras algunos sectores vinculados al agro, las finanzas y la minería exhiben números positivos, la industria, la construcción y el comercio —las actividades que sostienen buena parte del empleo urbano— continúan en caída en todo el país. Como resultado de esa combinación, desde fines de 2023 se perdieron cerca de 208 mil puestos de trabajo registrados en el sector privado.

La advertencia fue planteada por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, quien sostuvo que "no existe ninguna dualidad económica entre la provincia de Buenos Aires y el resto del país" y que la verdadera fractura es "sectorial". Es decir, que no hay una Argentina que crece y otra que cae, sino actividades ganadoras y perdedoras dentro de un mismo modelo económico.

Los datos oficiales muestran que en marzo la actividad económica de la provincia de Buenos Aires creció 5,2 por ciento interanual y 4,8 respecto de febrero, en línea con el indicador nacional. Sin embargo, detrás de ese rebote aparecen diferencias profundas entre sectores que explican por qué la recuperación no logra traducirse en más empleo ni en mejora del consumo.

Los números son elocuentes. Entre los sectores "ganadores" aparecen agricultura y ganadería, con un crecimiento de 41 puntos a nivel nacional y de 53,2 en la provincia; explotación de minas y canteras, con subas superiores al 30; e intermediación financiera, que avanzó 17,3 por ciento en el país y 14,4 en territorio bonaerense.

Sin embargo, el problema central es que esas actividades representan apenas el 10 por ciento del empleo privado registrado. En cambio, los sectores que concentran casi la mitad de los puestos de trabajo formales siguen en rojo. La industria manufacturera cayó 12,8 por ciento a nivel nacional y 10,8 en la provincia; la construcción retrocedió 12,4 por ciento en el país y se desplomó 22,9 en Buenos Aires; mientras que el comercio perdió 7,4 por ciento a nivel nacional y 11,4 en territorio bonaerense.

"La PBA no es ajena a la tendencia general de la economía, errática y con signos de estancamiento, y sobre todo que no deja de destruir empleos", planteó López al describir un escenario donde la recuperación aparece concentrada en sectores de baja capacidad de generación laboral.

La radiografía del empleo privado registrado confirma esa tendencia. Según los datos comparativos entre febrero de 2026 y noviembre de 2023, la provincia de Buenos Aires perdió 3,6 por ciento de los puestos de trabajo registrados, por encima de la caída promedio nacional, que fue de 3,2.

El deterioro atraviesa prácticamente a todo el país. Santa Cruz encabeza las pérdidas con una caída del 16,1 por ciento del empleo privado, seguida por Tierra del Fuego (-13,3), Formosa (-11,5), Catamarca (-9,7) y Misiones (-9,2). También aparecen retrocesos fuertes en Chaco, San Luis, La Rioja y Chubut.

En contraste, solo dos provincias lograron mejorar sus niveles de empleo registrado desde la llegada de Javier Milei a la presidencia: Neuquén, impulsada por Vaca Muerta, con una suba de 5,8 por ciento; y Río Negro, con un crecimiento de 2,9.

El mapa deja en evidencia otro fenómeno: las actividades que hoy muestran mejores indicadores están altamente concentradas y tienen menor capacidad de derrame sobre el conjunto de la economía. Por eso, incluso con algunos números positivos en el EMAE, las principales áreas urbanas del país siguen sintiendo el impacto de la recesión.

"Todos los grandes aglomerados urbanos sufren este modelo porque concentran la mayor parte del empleo de los sectores perdedores: industria, comercio y construcción", sostuvo López. En el caso bonaerense, el efecto se profundiza por el peso del conurbano, donde esas actividades explican buena parte de la dinámica económica y laboral.

Desde la administración provincial también cuestionan la volatilidad de los indicadores nacionales. "Desde inicios de 2025, la trayectoria es un serrucho: está plagada de altibajos, intercalando meses de caída y rebote", describió el ministro, quien además advirtió que los datos preliminares de abril "no son alentadores".

Detrás de la discusión técnica sobre el crecimiento aparece un problema político y social donde el modelo económico puede mostrar recuperación estadística sin generar empleo ni recomponer el entramado productivo. Y en provincias industriales como Buenos Aires, donde la actividad manufacturera, la construcción y el comercio son motores centrales de la economía cotidiana, esa dinámica ya empieza a sentirse con fuerza en fábricas, comercios y obras paralizadas.

Mientras el Gobierno nacional celebra la desaceleración inflacionaria y el orden fiscal, en buena parte del interior productivo y urbano crece la preocupación de que la economía rebote sin volver a incluir.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/05/25/la-economia-del-serrucho-y-el-riesgo-de-crecer-sin-volver-a-incluir/

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