La inflación se burla del ajuste

A pesar del ajuste fiscal extremo, la política monetaria contractiva, el ancla salarial, el ancla cambiaria y la apertura importadora, todas políticas implementadas por el gobierno nacional para pulverizar la inflación, el índice de precios no hace más que subir. El próximo martes se conocerá el dato del Indec de diciembre, con estimaciones privadas por arriba del 2,5 por ciento. Este viernes se difundió el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, con un nuevo aumento que lo llevó al 2,7 por ciento.
La cifra está muy por arriba de la pretensión de Javier Milei de que el resultado de la inflación empiece con cero, lo cual pronosticó para mediados de 2024, después para mediados de 2025 y, ahora, para mediados de 2026. Ni siquiera empieza con 1. Está claramente hace más de medio año por arriba de 2, acercándose cada vez más al 3.
Mientras tanto, las políticas de control de costos de las empresas o los acuerdos sectoriales buscando quebrar la inercia alcista de los precios son descartadas por el oficialismo. El manual que aplica es el que se mencionó al principio, con resultados insuficientes para romper con un nivel de inflación que es incluso superior al que existía en el gobierno de Cristina Kirchner, cuando se aplicaban políticas heterodoxas en materia de precios e ingresos. Aquel gobierno tampoco pudo pulverizar la inflación, pero los números muestran -por lejos- mejores resultados que los actuales.
La inflación de CABA en diciembre fue 0,3 puntos porcentuales mayor a la de noviembre, según informó el Instituto de Estadística porteño. De esta forma, el año 2025 cerró con un aumento del IPC del 31,8 por ciento. El rubro alimentos y bebidas, el más sensible por su impacto sobre los bolsillos populares, tuvo un desempeño también preocupante, con un incremento del 2,4 por ciento.
Uno de los rubros de mayor incidencia el mes pasado fue el transporte, con un incremento de 5,5 por ciento, al impactar las actualizaciones en los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar y en los valores del subte y el boleto de colectivo urbano. Le siguieron, en importancia, los incrementos en los precios de los automóviles y de los pasajes aéreos.
Como se indicó, alimentos y bebidas promedió 2,4 por ciento. Al interior de la división, el principal impulso provino de carnes y derivados (7,4 por ciento), seguido en importancia por su incidencia en el índice general por pan y cereales (2,0 por ciento) y frutas (3,7). En sentido contrario, las caídas en Verduras, tubérculos y legumbres (-5,9), contribuyeron a quitar presión sobre esta división.
Los gastos de vivienda tuvieron un alza de 2,1 por ciento, debido a los ajustes en los valores de los alquileres y de los gastos comunes por la vivienda. Por su parte, los gastos en salud mostraron un alza de 2,5, por aumento de medicamentos y cuotas de prepagas.
Con la fuerte competencia por la importación, indumentaria registró una suba de 1,2 por ciento, muy por debajo del promedio. Por su parte, el rubro educación aumentó 2,6, a partir de actualizaciones de los colegios privados. Aunque con menos incidencia en el índice general, los costos bancarios subieron 4,5. Restaurantes y hoteles también pegó fuerte con un alza de 4,3. Finalmente, también por la apertura de importaciones, los productos de equipamiento del hogar mostraron un avance de 1,6 por ciento.
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