La inversión se desplomó 8,1% y el mercado interno sigue ahorcado con el modelo de Milei

04.09.2026
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La inversión real retrocedió 8,1% interanual en julio y acumuló una baja de 7,8% en los primeros siete meses del año. El repunte de las importaciones de bienes de capital en agosto aparece concentrado en proyectos del RIGI, mientras la construcción y el equipamiento productivo siguen mostrando retrocesos.

Por CRISTIAN CARRILLO 

La inversión volvió a caer en julio y cerró los primeros siete meses de 2026 con una contracción que pone en discusión una de las principales apuestas del gobierno de Milei, con la que justificó una serie de desregulaciones del mercado, apuntando a que el capital privado ocuparía el lugar dejado por el Estado y se convertiría en el principal impulsor de la ampliación de la capacidad productiva. El índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados registró una baja de 8,1 por ciento interanual en julio y de 3,5 por ciento respecto de junio, con una inversión estimada en 7.401 millones de dólares y equivalente al 17,5 por ciento del PBI en volumen desestacionalizado. De acuerdo con el informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia, la Argentina "tuvo los peores números de la región".

La caída de julio profundiza el deterioro que se viene observando desde que asumió la administración libertaria en las decisiones de privados de hundir capital en proyectos productivos que vayan más allá de actividades extractivistas. En el primer trimestre la inversión había caído 7,5 por ciento interanual y en el segundo lo hizo un 8 por ciento, mientras que julio prolongó la tendencia negativa. En el acumulado enero-julio, la contracción alcanzó 7,8 por ciento, después de que la inversión hubiera crecido con fuerza durante buena parte de 2025.

La apertura de la economía, la reducción de impuestos y la generación de incentivos para grandes proyectos no alcanzan, por sí mismas, para provocar una ola generalizada de inversión cuando la demanda interna pierde capacidad para absorber la producción. Con este bagaje desregulatorio, una empresa que vende con destino al mercado local tiene menos incentivos para ampliar su capacidad instalada, incorporar maquinaria o iniciar nuevos proyectos, aun cuando encuentre un escenario de mayor libertad para importar y menores restricciones regulatorias.

La mirada en la demanda interna

Un informe del centro de estudios del Bapro detalla que "la inversión es el componente de la demanda interna que más cayó entre 2023 y 2026". Según este documento, la Formación Bruta de Capital Fijo cerró el primer trimestre de este año 11 por ciento por debajo del promedio de 2023, según los datos de INDEC.

En el segundo trimestre, el Índice de Difusión de la Encuesta de Condiciones Crediticias (ID-ECC) del Banco Central permaneció en terreno negativo (-2,6 por ciento para empresas) por séptimo trimestre consecutivo y los préstamos a las empresas cayeron 1,8 por ciento respecto de enero-marzo. La misma encuesta sostuvo que "para el tercer trimestre del año (...) se anticipa un sesgo levemente restrictivo en los estándares crediticios asociados al segmento de las empresas a nivel general".

En términos internacionales, en 2024 y 2025, de acuerdo con el documento del Bapro, la inversión en Argentina tuvo los peores números de la región: una caída de casi 4 por ciento en el acumulado de dos años contra una suba que rozó el 7 por ciento en el promedio de los demás países. El avance estuvo liderado por Paraguay, seguido por Perú y Brasil. En el otro extremo, nuestro país lideró los retrocesos, seguido de México y Uruguay: solo tres de nueve países sufrieron una contracción de la inversión en 2024-2025.

Volviendo con el informe de Ferreres; la inversión en maquinaria y equipos cayó 9,9 por ciento en términos interanuales en julio, mientras que la construcción retrocedió 6 por ciento. Dentro del segmento equipamiento, los bienes nacionales disminuyeron 4,5 por ciento y los importados se contrajeron 13,7 por ciento, mientras que el acumulado de los primeros siete meses muestra una baja de 11,8 por ciento en maquinaria y equipos y de 2,7 por ciento en construcción. En julio, la inversión total desestacionalizada bajó 3,5 por ciento respecto de junio, la construcción cayó 3,9 por ciento y el equipo durable de producción retrocedió 3 por ciento. En el caso de los bienes importados destinados a equipamiento, la caída mensual fue de 7,2 por ciento.

Una compañía puede postergar una compra de maquinaria, una ampliación de planta o la apertura de una nueva unidad productiva cuando no tiene certeza de que la demanda justificará ese desembolso. La tasa de interés, el costo de financiamiento, el acceso al crédito y las condiciones cambiarias forman parte de la ecuación. Pero, más allá de estas variables directas, el empresario evalúa sus decisiones de invertir ante la posibilidad concreta de vender, lo que en el mercado interno desmantelado por Milei, parece ya una utopía, al menos en estos primeros mil días de Gobierno.

Los papelitos de colores

El gobierno libertario encaró una serie de reformas de regulación y beneficios impositivos –y de distintas índoles— para estimular una inversión privada que conduzca al crecimiento de la actividad económica. Sin embargo, los datos de inversión muestran que las empresas no están respondiendo de manera homogénea a los incentivos ofrecidos, especialmente en los sectores que dependen del mercado interno. En el primer semestre de 2026, la utilización de la capacidad instalada de la industria promedió el 57,6 por ciento: casi lo mismo que en la primera mitad de 2025 (57,3 por ciento), pero 7 puntos menos que en 2021-2023 (64,5 por ciento). "Al igual que en el nivel de actividad, y en buena medida como resultado de este, diez de las once ramas en que INDEC divide al sector manufacturero registran un menor uso de capacidad instalada que en 2021-2023", señala el documento del Bapro.

El informe de Ferreres advierte que "la inversión continúa mostrando una marcada debilidad, sin señales claras de un cambio de tendencia", con la construcción nuevamente en terreno negativo y una contracción más pronunciada en maquinaria y equipos. Durante 2025 hubo una recuperación de la inversión después del derrumbe registrado durante 2024, pero ese rebote perdió fuerza hacia el cierre del año y terminó convirtiéndose en una nueva contracción durante 2026.

El IBIM había crecido 26,6 por ciento interanual en el primer trimestre de 2025 y 27,6 por ciento en el segundo, pero luego la expansión se moderó hasta 12,4 por ciento en el tercero y apenas 0,9 por ciento en el cuarto. En los dos primeros trimestres de 2026 volvió al terreno negativo. La ECC sostiene que "para el tercer trimestre del año, a nivel agregado, se anticipa un sesgo levemente restrictivo en los estándares crediticios asociados al segmento de las empresas a nivel general". El único sostén, que apenas impide un mayor derrumbe de la inversión, se da en las importaciones de bienes de capital, que aumentaron un 11 por ciento interanual, después de cuatro meses consecutivos de caídas, vinculado con proyectos incluidos en el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

Las importaciones vinculadas con el RIGI alcanzaron en agosto unos 140 millones de dólares, el mayor registro desde el lanzamiento del régimen y un monto equivalente al 43 por ciento de todo lo importado por esos proyectos hasta julio. El incremento estuvo concentrado en iniciativas vinculadas con energía, gas, petróleo, minería y siderurgia, entre ellas Vaca Muerta Oleoducto Sur, Transportadora de Gas del Sur, GEAR, Sidersa y Southern Energy. Todas éstas, actividades que, además de no estar vinculadas con el mercado interno, tienen un bajo impacto en la generación de puestos de trabajo.

"Cuando miramos los números de la región, se observa un fuerte crecimiento de la inversión, no una caída. En promedio, esta variable trepó 6,8 por ciento en los últimos dos años, liderada por Paraguay, Perú y Brasil (23, 15,6 y 10 por ciento, respectivamente). Más aún, de nueve países, los gastos de capital crecieron en seis: solo retrocedieron en Argentina, México y Uruguay, y nuestro país encabezó la contracción. La comparación regional marca entonces que el desempeño argentino fue anómalo", señala el estudio del Bapro.

Ferreres plantea que las inversiones asociadas al RIGI, especialmente en energía y minería, podrían generar "un impulso adicional", aunque sus efectos serían "paulatinos" y dependerían de los plazos efectivos de ejecución de los proyectos. Independientemente de que el Gobierno contabilice proyectos comprometidos por decenas de miles de millones de dólares, tal como informó este medio, el impacto sobre la actividad depende de cuándo se ejecutan, cuánto se desembolsa efectivamente, qué proporción de los bienes y servicios se compra dentro del país y cuánto empleo directo e indirecto generan".

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/economia/inversion-desplomo-8-1-mercado-interno-sigue-ahorcado-modelo-milei-202694163018

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