"Llegué a un límite que no puedo más": cerró una histórica fábrica, despidió a 84 empleados y debe $500 millones

El empresario explicó que la caída de las ventas, las deudas de sus clientes y la falta de financiamiento llevaron al cierre temporal de la planta de Villa Constitución.
En el contexto de crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, una importante empresa frenó la producción de su fábrica de maquinaria agrícola y despidió a 84 trabajadores. Tras esto su dueño se refirió al duro momento que pasa la firma y la industria en general.
Se trata de Plantium y Gentec en Villa Constitución, Santa Fe, donde el propietario de ambas compañías, Jorge Gentili, habló sobre la crisis financiera que atravesaba el grupo, reconoció que no tiene fondos para afrontar las desvinculaciones y aseguró que su intención es reestructurar el negocio para intentar retomar la producción.
El empresario describió un escenario de ventas por debajo de lo esperado, dificultades para cobrarles a sus clientes y un endeudamiento creciente. Según explicó, buscó sostener la actividad durante varios meses, pero llegó a un punto en el que no pudo continuar financiando los gastos de funcionamiento.
"Es imposible, pensé que lo íbamos a sortear, vino Expoagro y no pasó nada, Agroactiva tampoco y seguía endeudándome. No vendíamos la cantidad que necesitábamos. Llegué a un límite que no puedo más. Ya no puedo seguir", expresó en diálogo con Infobae.
Deudas por $500 millones y negociaciones fallidas para vender la empresa
Gentili sostuvo que intentó encontrar alternativas para evitar la paralización de las plantas. Entre ellas, mencionó la posibilidad de vender las compañías, incorporar socios o conseguir inversores que aportaran capital para mantener las operaciones. Incluso mantuvo conversaciones con interesados del exterior, entre ellos empresarios chinos, aunque ninguna negociación llegó a concretarse.
El empresario también vinculó la crisis con las dificultades que atraviesa el mercado de maquinaria agrícola. Cuestionó que las expectativas de una buena cosecha no se hayan traducido en una recuperación de las ventas y señaló que el poder de compra de los productores continúa limitado. Uno de los principales problemas estuvo relacionado con la cobranza. De acuerdo con sus declaraciones, las empresas acumularon alrededor de $500 millones entre cheques rechazados y deudas pendientes de cuentas corrientes.
Gentec trabaja como proveedora de distintos fabricantes de maquinaria agrícola, por lo que las dificultades financieras de sus clientes repercutieron directamente sobre sus ingresos. Gentili mencionó entre ellos a Metalfor, Pauny y AGCO, y señaló que esta última firma interrumpió sus compras. La caída de los pedidos y los problemas para cobrar redujeron el capital de trabajo. Para sostener la actividad y cumplir con los gastos, el empresario recurrió al endeudamiento, hasta que consideró que ya no tenía margen para continuar.
Despidos, salarios fraccionados y falta de fondos para indemnizar
La crisis también tuvo consecuencias sobre los trabajadores. Antes de los 84 despidos, los empleados habían atravesado aproximadamente cuatro meses de pagos salariales fraccionados, con entregas semanales de $200.000. En paralelo, la empresa y los representantes sindicales mantenían conversaciones para reducir la dotación mediante retiros voluntarios. Sin embargo, las negociaciones quedaron interrumpidas cuando los trabajadores se enteraron de que se estaban preparando los telegramas de despido.
Gentili reconoció que no cuenta con dinero suficiente para pagar de inmediato las indemnizaciones. Aun así, manifestó que espera recuperar la actividad y cumplir con las obligaciones pendientes. "Ojalá pueda remontar la empresa de nuevo, y pagarle a todo el mundo. Voy a reformular la empresa", afirmó.
Consultado sobre la situación económica y el Gobierno nacional, puso el foco en las dificultades que enfrenta su actividad y consideró que el sector agroindustrial "está mal". Pese a la paralización, aseguró que no pretende abandonar definitivamente el negocio. Su propuesta es reorganizar las compañías y reducir de manera considerable la estructura: pasar de una dotación cercana a los 200 empleados a una plantilla de entre 60 y 70 personas.
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