Los puntos oscuros del nuevo esquema

30.01.2026

Todos los consumos que superen el tope establecido por el Gobierno abonarán tarifa plena. Actualización mensual por inflación.

El Gobierno nacional activó un nuevo esquema de subsidios energéticos que ya empezó a impactar en las facturas de electricidad de los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires. La medida, que rige de manera retroactiva desde el 16 de enero de 2026, redefine las bonificaciones vigentes para los clientes residenciales de las distribuidoras eléctricas y marca un nuevo paso en el proceso de reordenamiento tarifario impulsado por la administración de Javier Milei.

A diferencia de los esquemas anteriores, el nuevo cuadro unifica los beneficios bajo un régimen único denominado Subsidios Energéticos Focalizados, que reemplaza la segmentación previa por niveles y redefine la forma en que se aplican los descuentos sobre el precio de la electricidad.

El corazón del sistema es la definición de bloques de consumo base que reciben subsidio, con topes que varían según la estacionalidad. Durante los meses de mayor demanda —enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre— el consumo subsidiado alcanza hasta 300 kilovatios hora mensuales. Según explicó a Página/12 Pedro Bussetti, presidente de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO), este es uno de los principales problemas dado que en los meses de más demanda, el consumo máximo subsidiado baja de 350 a 300 kilovatios, dejando sin subsidio a parte de la población. En los meses de menor demanda, que incluyen marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre, ese límite se reduce a 150 kilovatios hora. Todo consumo que supere esos valores se factura a precio pleno, sin bonificación.

Desde el punto de vista del impacto económico, la normativa incorpora para todo 2026 una bonificación adicional extraordinaria de hasta 25 por ciento sobre el precio del consumo base. Este descuento se suma a la bonificación general que se aplica sobre el Precio Estacional de la Electricidad y busca atenuar el efecto de los aumentos en un contexto de actualización mensual de tarifas por inflación. La Secretaría de Energía quedó habilitada para ajustar ese porcentaje a lo largo del año, con el único límite de no superar el tope del 25 por ciento.

El nuevo esquema se inscribe en una estrategia oficial orientada a concentrar los subsidios en los hogares considerados vulnerables, mientras se avanza en una mayor cobertura del costo real del servicio por parte del resto de los usuarios. Sin embargo, desde las asociaciones de defensa de los consumidores advierten que el aumento impactará en todos los sectores.

A la modificación en los subsidios se suma el ajuste mensual de las tarifas por inflación, lo que anticipa facturas más elevadas en los próximos vencimientos. El aumento final dependerá de dos factores centrales: el nivel de consumo de cada usuario y su situación patrimonial, que determina el acceso o no a las bonificaciones del sistema focalizado.

Como parte de este proceso, a partir de febrero comenzará a regir el nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados para los servicios de electricidad y gas. La inscripción y actualización de datos en este padrón será clave para acceder a los beneficios, ya que el esquema apunta a cruzar información patrimonial y socioeconómica.

Según cálculos de Energía, en los meses de mayor demanda el 35 por ciento de los usuarios de electricidad pagará una factura promedio inferior a 22.000 pesos, el 66 por ciento abonará menos de 44.000 pesos y el 81 por ciento tendrá boletas por debajo de los 67.000 pesos.

Fernanda Lacey, integrante de La Unión de Usuarios y Consumidores, advirtió a Página/12 que el nuevo esquema "todavía tiene bastantes puntos oscuros", en particular por la eliminación de la categoría de ingresos medios. De acuerdo explicó, no existe información oficial sobre la cantidad de usuarios que estaban inscriptos como Nivel 3, aunque estimó que podrían ser alrededor de un millón de hogares. "Ese universo pierde un subsidio que representaba cerca del 30 por ciento de la factura del servicio eléctrico", señaló, y remarcó que se trata ahora de un régimen administrativo unificado de subsidios energéticos, basado en criterios de vulnerabilidad socioeconómica, pero con beneficios limitados a bloques de consumo y de aplicación temporal.

La especialista también cuestionó que la normativa omita toda referencia al Régimen de Zona Fría, una exclusión que, sumada al intento de derogación de la Ley 27.637 en el proyecto de presupuesto 2026, "genera un escenario de incertidumbre jurídica respecto de la continuidad de ese régimen". Hasta el momento, indicó, solo se informó un incremento del tope de consumo subsidiado para el NEA y el NOA, que quedará en 550 kilovatios hora mensuales únicamente durante los meses de verano, frente a los 300 kilovatios hora establecidos para el resto del país. Además, recordó que el acceso al beneficio estará determinado por el ingreso total del grupo conviviente, que no deberá superar el equivalente a tres Canastas Básicas Totales para un hogar tipo 2. Con los valores de diciembre de 2025, cuando esa canasta fue de 1.308.713 pesos, el nuevo umbral implica que las familias no deberán superar ingresos totales por 4.580.496 pesos, un recorte frente al sistema anterior, donde el tope para los usuarios de ingresos medios era de 3,5 canastas.

Con este paso, el Gobierno avanza en uno de los ejes centrales de su política económica: la reducción gradual de los subsidios energéticos, aun a costa de un mayor impacto tarifario, en un contexto de fuerte ajuste fiscal y recomposición de precios relativos que continúa trasladándose al costo de vida.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/01/29/los-puntos-oscuros-del-nuevo-esquema/