Luces verdes y también amarillas

Por Pablo Broder - Economista. Presidente honorario de la Fundación Grameen Argentina
Una serie de noticias de gran impacto ha dominado la escena nacional, por su capacidad potencial de generar efectos profundos en la estructura económica del país.
La Argentina ha concretado hitos importantes en su agenda internacional, marcando un fuerte alineamiento estratégico y comercial.
En primer lugar, el anuncio del Acuerdo de Comercio e Inversión con Estados Unidos, considerado potencialmente como el avance más relevante en la relación bilateral en décadas, algunos de cuyos aspectos más significativos son:
Reducción de aranceles: Se eliminan o reducen para 1.675 productos argentinos, lo que se estima generará un aumento de exportaciones por más de 1.000 millones de dólares.
El cupo de exportación de carne vacuna a EE.UU. con arancel preferencial se quintuplica, pasando de 20.000 a 100.000 toneladas anuales, muy por encima de las 52.000 toneladas asignadas actualmente a Brasil.
Argentina facilita el ingreso de productos estadounidenses (incluyendo autos y productos digitales) así como también la rebaja arancelaria para el acero y aluminio.
Apertura recíproca de mercados para productos claves. La Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados estadounidenses para exportaciones de (entre otros) medicamentos, vehículos automotores y una variada gama de productos agrícolas.
Por otra parte, la Argentina reconocerá las aprobaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense como evidencia suficiente para autorizar la comercialización que podría redundar en un claro abaratamiento de los productos medicinales en el país.
No queda aún muy clara la simetría de las concesiones recíprocas, aun cuando los analistas señalan que en líneas generales, el balance resulta promisorio para la Argentina, por sus consecuencias inmediatas, y especialmente por su proyección futura.
En otro orden, la Argentina firmó un acuerdo con Estados Unidos por minerales críticos, el cual facilitará la inversión estadounidense en la exploración y procesamiento de litio y cobre, priorizando a EE.UU. como socio estratégico, cuyos proyectos se beneficiarían a través del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Casi en paralelo, el gobierno argentino ha dado el paso definitivo para la puesta en marcha del histórico tratado entre el Mercosur y la Unión Europea, para lo cual tras años de demoras técnicas y políticas, el Ejecutivo envió el texto al Congreso de la Nación para su ratificación legislativa.
Frente a estas señales francamente positivas, reales luces verdes en el firmamento económico, el gobierno nacional no ceja en su empeño de generarse acciones que, como luces amarillas, enturbian el escenario nacional. Verdaderos daños autoinfligidos.
El poco prolijo episodio desencadenado respecto al muy respetado Indec, decisión que provocó la renuncia del prestigioso titular del organismo, Marco Lavagna.
Lamentable en un campo donde la independencia y objetividad del organismo se habían recuperado totalmente, dejando atrás una era de oprobiosa intervención en el período K, desdibujando índices.
Consecuencia inmediata: la credibilidad de las estadísticas volvió a ser un tema de debate entre inversores internacionales.
La innecesaria agresión al CEO de la principal siderúrgica nacional por parte del Presidente, generando innecesariamente un tema irritante.
Por último, el sorpresivo lanzamiento por parte del Gobierno de una "Oficina de respuesta oficial", con el aparente objetivo de obturar críticas y disidencias, que evoca lamentables épocas pretéritas.
Resulta lamentable que las noticias positivas que se suceden puedan quedar desdibujadas por otras decisiones oficiales que no favorecen ni al país ni al propio gobierno.
Sería de desear que pudieran evitarse.
¡Que así sea!
Fuente:
https://www.perfil.com/noticias/columnistas/luces-verdes-y-tambien-amarillas-por-pablo-broder.phtml
