Más horas de trabajo, menos ingresos: la cara más dura del ajuste libertario

En este 1° de mayo, la realidad laboral expone ingresos en retroceso, jornadas extendidas para compensar la pérdida y un deterioro constante del poder adquisitivo que golpea de lleno el bolsillo de los trabajadores. Tener empleo ya no garantiza llegar a fin de mes.
Este 1° de mayo encuentra a los trabajadores argentinos con un dato imposible de esquivar: el salario ya no alcanza. Tener empleo dejó de ser garantía de llegar a fin de mes y, en muchos casos, la única salida es sumar horas, buscar otro trabajo o endeudarse para cubrir gastos básicos.
La caída del poder adquisitivo, el peso creciente de las tarifas y un mercado laboral cada vez más frágil configuran una escena que se repite en miles de hogares: ingresos que corren de atrás y un esfuerzo constante para no quedar afuera.
Según distintos relevamientos privados, los salarios reales registraron caídas significativas en comparación con 2023, con retrocesos más profundos en el sector público y una desaceleración también en el empleo privado registrado.
Un informe reciente de la consultora C-P correspondiente a abril de 2026 confirma esta tendencia. En marzo, los acuerdos paritarios marcaron subas promedio del 1,4%, muy por debajo de una inflación del 3,4%. Incluso en los sectores con mejores negociaciones, los incrementos apenas rozaron el 2,2%, sin lograr recomponer lo perdido.
Este desfase se refleja en todos los indicadores. El índice de salarios del sector privado registrado acumula seis meses consecutivos de caída, con una pérdida del 4,3% en lo que va del año. En el ámbito estatal, la situación es aún más crítica: los ingresos se ubican más de un 18% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijado en 357.800 pesos, queda muy lejos del costo real de vida. Distintas estimaciones ubican por encima de los 2,8 millones de pesos el ingreso necesario para cubrir necesidades básicas. La brecha entre ingresos y gastos se amplía y obliga a buscar alternativas para sostenerse.

El peso de los gastos fijos
Mientras los salarios pierden terreno, los gastos fijos avanzan. Tarifas de servicios públicos, transporte y alquileres absorben una porción cada vez mayor del ingreso mensual.
De acuerdo con estudios recientes, estos gastos consumen alrededor de 15 puntos más del salario que hace apenas dos años. El impacto es directo: cae el ingreso disponible y se refuerza la sensación de que "la plata no alcanza".
El aumento del transporte es un ejemplo claro. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el boleto mínimo alcanzó los 700 pesos, con una suba real significativa respecto a 2023. A esto se suma el incremento en electricidad, gas y combustibles, que se ubican en niveles máximos desde el cambio de gestión.
Frente a este escenario, la respuesta de los trabajadores es clara: trabajar más. Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), el pluriempleo crece como estrategia para compensar la caída del ingreso.
La proporción de personas con más de un trabajo pasó del 8,4% en 2015 al 11,9% en 2025, reflejando una tendencia que se profundiza en el actual contexto económico. Lejos de ser una elección, se trata de una necesidad para sostener el consumo básico.
Al mismo tiempo, aumenta la presión sobre el mercado laboral. Tres de cada diez trabajadores buscan otro empleo o necesitan sumar horas. En términos concretos, esto implica cientos de miles de personas más intentando mejorar su situación en un mercado que no genera nuevas oportunidades.
Empleo estancado y más informalidad
El deterioro no se limita a los ingresos. El empleo registrado también muestra señales de estancamiento. En enero, la variación fue prácticamente nula y se acumulan ocho meses consecutivos de caída en el sector privado.
Desde agosto de 2023 se perdieron más de 241.000 puestos formales, con impacto en sectores clave como la industria y los servicios. En paralelo, de acuerdo con CIFRA-CTA, la informalidad crece y alcanzó el 43% hacia fines de 2025, el nivel más alto de los últimos años.
Este fenómeno consolida un mercado laboral más precario, donde el cuentapropismo informal funciona como refugio ante la falta de empleo formal.

Jubilados, entre los más afectados
La caída del poder adquisitivo también golpea con fuerza a los jubilados. Las prestaciones registraron su novena caída consecutiva en términos reales y la jubilación mínima acumula una pérdida superior al 10% desde fines de 2023.
En este contexto, crece la participación laboral de adultos mayores, impulsada por la necesidad de complementar ingresos. Se trata de un fenómeno que refleja el deterioro general del sistema de ingresos.
Las perspectivas a corto plazo tampoco son alentadoras. Las expectativas empresarias muestran una caída en las intenciones de contratación y un aumento en los planes de reducción de personal.
El diagnóstico es consistente entre los distintos informes: salarios en retroceso, empleo sin dinamismo y una creciente precarización. La inflación sigue erosionando el poder adquisitivo y profundiza una dinámica donde cada vez más trabajadores deben hacer más esfuerzos para sostenerse.
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