Más maíz y menos soja en el campo bonaerense

Los agrónomos analizan causas y consecuencias del fenómeno. La cosecha aún no está asegurada. "Hace falta más lluvia", afirman.
La decisión de los productores y chacareros, con impacto para el fisco, busca reducir costos
A la vera de las principales rutas que atraviesan la provincia de Buenos Aires, muchas superficies antes destinadas al cultivo de la soja aparecen sembradas de maíz. Buenos Aires/12 indagó tanto sobre los motivos de este cambio como sobre sus potenciales consecuencias a nivel socioeconómico.
Las fuentes consultadas coinciden en que el maíz es un cultivo más rentable en lotes buenos, donde se pueden obtener rindes más altos, mientras que los números de la soja hoy lucen más finos.
Mientras, producto del dólar aún bajo a pesar de la modificación del sistema de bandas y las retenciones, ambas especies tienen "pisos altos" (N de la R: se refiere al rinde por hectárea necesario para cubrir los costos de producción), el maíz promete a la vez un "techo más alto". El maíz, estiman, empata con seis toneladas por hectárea y puede llegar a dar ocho o nueve.
En cambio, la expectativa de ganancia con la soja es comparativamente menor. A su vez, la decisión de productores y chacareros tendrá impacto en la liquidación y en las arcas públicas y no será positivo.
"El maíz tiene otro circuito de comercialización, ahí radica una de sus principales ventajas. Se lo podés vender al feedlotero de tu pueblo o al chanchero o productor avícola del pueblo vecino. Esto implica menos gastos de comercialización porque la cadena es más corta y mucho menos gasto de logística, que ahora es un costo importante porque el combustible aumenta todos los meses", explica el agrónomo y productor Matías Jáuregui.
Pero hay más ventajas. El estado deplorable de las rutas también incide en el costo de fletes y seguros, que de esta manera se evitan en buena medida.
Incluso el rastrojo de maíz se puede vender como forraje, enrollado o enfardado. La otra consecuencia es evidente. Si se comercializa internamente, no paga retenciones. Y, en operaciones directas, muchas veces contra efectivo, es más fácil evitar al fisco.
Se calcula que al menos un veinte por ciento de la superficie que se sembró de soja la campaña anterior ahora está sembrada con maíz. Una parte importante de eso, especialmente lo que corresponde a pequeños productores, es lo que dejaría de cobrar el estado nacional de retenciones, justo cuando una montaña de vencimientos de deuda lo hacen más dólar dependiente que nunca.
Sobran los motivos
Ante la pregunta de por qué este viraje se produce este año y no el anterior, las respuestas difieren. Estos cultivos se sembraron entre octubre y noviembre, por lo que nadie cree que la expectativa de una fuerte devaluación, que campeaba entre la elección provincial de septiembre y la nacional de octubre haya sido el motivo central.
En cambio, otro agrónomo, Alejandro, que tiene una larga carrera en grandes empresas del complejo agroexportador, aporta el dato de la chicharrita del maíz, una plaga que afecta ese cultivo e hizo estragos en 2023-2024, justo a la salida de la sequía de 2022-2023, la peor en mucho tiempo. Así, por factores naturales, se sucedieron varios años con poca siembra de maíz, un cultivo que tiene una exigencia hídrica mayor que la soja.
"Es probable que un año atrás el temor a que la chicharrita arruinara la cosecha siguiera presente. Hoy, la chicharrita no desapareció del todo, pero está controlada", acota. "Para que la cosecha sea buena, es necesario que llueva ahora, las próximas dos o tres semanas, cuando se forma y se completa el grano. Hace falta más lluvia".
"El año pasado, en términos generales, fue malo. Muchos productores del centro y sur bonaerense lo salvaron con la cosecha fina de trigo y cebada, pero los que sólo hicieron gruesa terminaron en rojo", agrega Jáuregui, a modo de hipótesis para comprender los motivos de la decisión.
Agrónomo y productor a la vez, el tandilense hace un análisis sociológico del campo bonaerense. "El dueño de la tierra siempre cobra. Los pooles hacen otro tipo de negocio, más bien financiero. El que está caliente con estos números es el contratista, el que labura".
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/01/25/mas-maiz-y-menos-soja-en-el-campo-bonaerense/
