Medios de cabotaje: la nacionalización del mapa de medios con Milei

El presidente Javier Milei promete abrir la economía al capital extranjero, pero su plan económico profundizó la salida de casi todos los inversores internacionales de medios y de telecomunicaciones. Los compradores son empresarios argentinos que usan a los medios como trampolín para acceder a otros negocios apalancados por el mismo gobierno.
Por Martín Becerra - Docente en UNQ-UBA- Doctor en Ciencias de la Información. Investigador principal en Conicet.
(para La Tecl@ Eñe)
Aunque le queda más de un año de mandato, el balance del gobierno de Javier Milei en comunicaciones ya arroja claros ganadores y perdedores. El Grupo Clarín conducido por Héctor Magnetto, el Grupo América de José Luis Manzano y Daniel Vila y el Grupo Werthein disfrutan de una enorme expansión dentro y fuera del sector infocomunicacional, en un panorama donde reinan capitales nacionales concentrados y las únicas excepciones -en telecomunicaciones, no en medios- son la mexicana Claro (América Móvil) y la estadounidense Starlink (de Elon Musk). Esta operadora satelital de conectividad, a diferencia del resto, casi no tiene inversiones en el país.
En 2021, la red líder en tv abierta, el circuito de tv vía satélite y una de las dos principales telefónicas del país tenían dueños en Los Ángeles, Dallas y Madrid. Hoy casi todo está en manos de empresarios argentinos: Telefé volvió a capitales locales después de casi tres décadas en manos extranjeras, DirecTV pasó de AT&T al Grupo Werthein y, en 2026, Telefónica fue comprada por Telecom, a su vez controlada por los accionistas de Clarín.
La curiosa «nacionalización» de la economía infocomunicacional argentina profundiza sus (ya de partida muy altos) niveles de concentración de la estructura de propiedad en un contexto caracterizado por la retracción de ingresos del sector de los medios de comunicación. La desinversión extranjera rebate, por su materialidad, el mantra ideológico de apertura y seducción de capitales internacionales que pregonan Milei y su entorno.
La retirada extranjera se produce en un marco económico recesivo al que Milei abonó con el «mayor ajuste de la historia». Como los medios dependen del mercado interno, la recesión y la disrupción digital (cuyos efectos exceden a la Argentina) eliminaron las condiciones para que los inversores externos permanezcan.
Tomando como referencia el año 2010, en 2025 y en pesos constantes, la televisión abierta registró una caída del 78% en sus ingresos publicitarios, en tanto que la industria gráfica (diarios y revistas impresos) lo hizo en un 99% y la radio en un 15%, según datos de la Cámara Argentina de Agencias de Medios. El impacto de esta retracción en la producción informativa y de entretenimientos es mayúsculo, con el correlato de precarización y uberización del trabajo de periodistas, actores y productores del sistema de medios. En el mismo lapso, las redes digitales experimentaron un incremento del 360% de su facturación en publicidad, lo que es mayormente capturado por Google y Meta.
La crisis económica de los medios tradicionales podría explicar la venta de Telefé -el principal canal de tv abierta- por parte de Paramount (antes Viacom) al consorcio América de Vila, Manzano y Gustavo Scaglione, el casi monopólico empresario de medios de Rosario que ya había comprado varios canales asociados a Telefé en el interior del país. Los dueños argentinos de Telefé tienen un interés utilitario en los medios que compran. Propietarios de América TV y Telefé (algo que la ley de servicios audiovisuales prohíbe, pero que el ENaCom -autoridad de aplicación de la norma parcialmente mutilada- consiente) pueden, gracias a la influencia que ejercen en la élite política y económica, acceder con ventaja a la concesión de servicios públicos como Metrogas o expandir su actividad extractiva de minerales e hidrocarburos.
Las telecomunicaciones, por su parte, también acusan un giro «nacional», a partir del sacudón tectónico que causó la venta de Telefónica por parte de su matriz española a Telecom en 2025. De este modo, el mercado queda dominado por los accionistas del Grupo Clarín (que poseen el control de Telecom desde 2017, gracias a los cambios regulatorios decretados por el expresidente Mauricio Macri). Y, a diferencia de los medios tradicionales, la explicación no puede buscarse en la merma de ingresos, ya que el sector conserva un saldo económico positivo a través de los servicios que operan a través de los segmentos móvil y de conectividad fija a Internet, esenciales para la vida cotidiana de la población.


El cuadro muestra los niveles de concentración de los sectores de telecomunicaciones y conectividad, con la dominación de mercados que tiene, a partir de la compra de Telefónica por Telecom, esta última. Y, como se señaló, las únicas excepciones extranjeras en el cuadro son Claro (América Móvil) y Starlink (Elon Musk), mientras que el resto de los prestadores son de capitales mayoritariamente nacionales.
Los pasos del proceso de nacionalización
Si bien el proceso de "nacionalización" de las comunicaciones tiene un hito con la fusión entre Cablevisión (Grupo Clarín) y Telecom (entonces comandada por el socio minoritario de Clarín, el empresario mexicano David Martínez) en 2017, la historia reciente de este proceso se produjo hace cinco años, en julio de 2021, cuando AT&T anunció que vendería su unidad latinoamericana de DirecTV, Vrio, al Grupo Werthein. Vrio reunía 10,3 millones de suscriptores en 11 países. La operación se cerró en noviembre de 2021, antes de lo previsto. AT&T buscaba reducir su deuda, y el grupo argentino, con intereses en finanzas, seguros, agro e inmuebles, ya había sido accionista de Telecom entre 2003 y 2017.
El segundo traspaso de envergadura fue la venta de Telefé. En 2016, Viacom (Paramount) había comprado a Telefónica, por US$ 345 millones, la red que tenía al Canal 11 de Buenos Aires como cabecera. Su retirada fue gradual. Primero vendió repetidoras del interior: Scaglione se quedó con las de Salta, Tucumán y Bahía Blanca, y Marcelo Fígoli con el Canal 7 de Neuquén en 2023. El 23 de octubre de 2025, Paramount cerró la venta en unos US$ 104 millones al Grupo América (donde Scaglione ingresó en 2024 al comprarle su participación a Gabriel Hochbaum), regenteado por José Luis Manzano y Daniel Vila.
La otra gran salida fue la de Telefónica, que operaba en el país desde 1990, cuando el expresidente Carlos Menem privatizó la empresa nacional de telecomunicaciones, ENTel. En febrero de 2025, Telecom Argentina adquirió su filial argentina por US$ 1245 millones. Telecom tiene como principales accionistas a Cablevisión Holding, controlada por el Grupo Clarín, y al fondo Fintech de Martínez.
La historia posterior es conocida: Milei fijó un mensaje en su cuenta de X que calificaba a Clarín como «la gran estafa argentina», repudiando la operación. Pero las palabras se las lleva el viento y en junio de 2026 la Autoridad Nacional de la Competencia aprobó la compra con condiciones suaves que se hallan en ejecución: Telecom está cediendo 6 millones de clientes móviles (4 millones en el AMBA y 2 millones en el resto del país) y 211.400 abonados de internet fija a Metrotel, una compañía que operaba en el segmento mayorista (nunca dio servicios minoristas) y que, curiosamente, cambió de dueños hace un mes. Versiones periodísticas aluden a que Metrotel podría ser una pantalla del grupo conducido por Magnetto.
Después de tanto pataleo de Milei contra Clarín, el gobierno consintió la nueva expansión del Grupo Clarín. Está por verse cómo retribuirá el favor oficial la conducción del conglomerado en su posicionamiento editorial frente a las elecciones presidenciales de 2027.
Antes del Mundial 2026, Clarín vendió al Grupo Werthein dos señales deportivas de TV paga, TyC Sports y Carburando. El movimiento es significativo: indica el paso de Clarín de producir contenidos a las telecomunicaciones, mientras DirecTV se centra en contenidos y derechos de exhibición para sostener una infraestructura satelital que pierde atractivo en un ecosistema multiplataforma.
Todo el proceso de «nacionalización» de estos años, estimulado por los efectos recesivos de la política de Milei, resulta opuesto en varios sentidos a la apertura económica de Menem en la década de 1990, a pesar de la retórica menemista del actual presidente y del clan Menem que lo rodea. El neoliberalismo de los años 90 trajo inversiones de grupos estadounidenses, españoles, franceses e italianos a telecomunicaciones, TV, radio y editoriales. Eso produjo concentración y extranjerización, pero también modernización tecnológica. En cambio, con Milei hay transferencias a pocos conglomerados argentinos, sin inversión extranjera.
La retirada de capital externo en productos y servicios dirigidos al mercado interno no se circunscribe al sector infocomunicacional. Un relevamiento de PwC publicado por La Nación revela que al menos 70 multinacionales decidieron vender sus negocios, cediendo activos a capitales argentinos o regionales. Y en el sector de medios y comunicaciones (sin considerar a las plataformas digitales), con la salida de Paramount, ya no quedan jugadores internacionales en el mercado local.
La nueva morfología de cabotaje de las comunicaciones argentinas tiene, además del predominio de los conglomerados más concentrados como los grupos Clarín, América o Werthein, a los que se suman La Nación (hermanos Saguier), Indalo Media (de Cristóbal López y Fabián de Sousa, con C5N, Radio 10, Ámbito Financiero, entre otros), Daniel Hadad (Infobae) y Octubre (Canal 9, Página 12, entre otros), empresarios de escala mediana como Scaglione, Fígoli, Hochbaum (Radio con Vos), Raúl Olmos (Crónica, Crónica tv), Jorge Fontevecchia (Perfil), Roberto Navarro (El Destape) Gustavo Defilippi (Cadena 3) y Gerardo Werthein (El Observador) y, en el streaming, Augusto Marini (Blender y Carajo), Pablo Toviggino (Carnaval), los hermanos Luis y Bernarda Cella (Olga) y Nicolás Occhiato (LuzuTV).
De todos esos empresarios y medios, el único auténticamente federal es Cadena 3. Y aunque se trata de un sistema de propiedad más argentino, eso no lo hace más plural. Telecom, ya con Telefónica, concentra buena parte de la conectividad. Telefé, América y El Trece (Grupos Clarín y América) se reparten el prime time entre dos bloques empresariales. Y la publicidad, que financia todo esto, sigue cayendo. El sistema está centralizado geográficamente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El panorama lo completa el desguace de medios estatales como la Agencia Télam y su red de corresponsalías en todas las provincias, el vaciamiento de las señales públicas como Encuentro o PakaPaka, el desfinanciamiento del Canal 7 y de Radio Nacional, lo que afecta directamente la producción y circulación informativa en todo el territorio.
La salida de los inversores internacionales fue aprovechada por grupos argentinos ya muy concentrados, con negocios que exceden largamente a los medios y una relación estrecha con el poder político. Con la publicidad migrando hacia las plataformas, los medios estatales debilitados y la producción centralizada en el AMBA, el sistema de comunicaciones de la era Milei es más argentino, pero no más plural. Un modelo de cabotaje con poco vuelo.
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