Otra vez la inflación resiste la baja y vuelve a complicar el plan económico del Gobierno

14.03.2026

El 2,9% del costo de vida de febrero cayó como un baldazo de agua fría para la administración y para toda la comunidad económica. El dato del IPC sorprendió incluso al equipo económico que conduce Luis "Toto" Caputo y encendió alertas sobre lo que vendrá en marzo, cuando el índice podría comenzar con un 3 por delante. 

Carlos Burgueño- Periodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología

Las subas de tarifas, el impacto estacional del inicio de clases y el aumento internacional de los combustibles por la tensión en Medio Oriente presionan sobre los precios. Mientras tanto, el Ejecutivo decidió postergar el nuevo índice de medición que impulsaba el Indec y enfrenta otro problema: la recaudación tributaria continúa creciendo por debajo de la inflación, un dato que preocupa al FMI.

Rival difícil. Caso complicado. No es fácil de vencer. Hueso duro de roer. No se deja doblegar. Un adversario de peso. Un desafío grande. Un cliente difícil. Rival áspero. Un caso intratable. Cualquiera de estas expresiones podría ayudar a arrancar el análisis sobre lo que sucede en estos tiempos del primer semestre de 2026 con respecto a la inflación. El 2,9% de febrero anunciado el jueves pasado fue, para toda la comunidad económica (incluyendo el quinto piso del Palacio de Hacienda y, obviamente, el edificio rosado de enfrente), un baldazo de agua fría. Nadie esperaba ese porcentaje. A lo sumo, y con pesimismo, un 2,7% como anticipaba el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) publicado por el Banco Central el viernes 6 de marzo. Sin embargo, el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del segundo mes del año sorprendió a todos. Más teniendo en cuenta que lo que se viene es un dato más que desalentador. En marzo es inevitable que la inflación minorista comience con un 3 por delante. Incluso peleando, hacia arriba, la frontera del 3,5%.

Para empezar, el tercer mes del año arranca con una plataforma de no menos del 2%, debido a la política oficial de aumento de las tarifas de luz, agua y gas, explicada por el mismo IPC en el informe de febrero presentado por el Indec como "la modificación de las tarifas con o sin subsidios". Es el mismo indicador que impulsó el incremento del IPC en enero. Como esa misma política continúa en marzo, la presión seguirá igual. Pero además hay dos factores estacionales que complican: el regreso al colegio y los textiles por el cambio de temporada. Supongamos que los segundos continúan contenidos y no influyen en los precios al ritmo de la caída de la actividad. El problema sí será el primero que, a simple vista, es complicado.

Pero el principal factor negativo no está en estos contenidos, sino en los efectos locales e internacionales de la guerra en Medio Oriente. Los combustibles subieron (y siguen subiendo) en el mundo a un ritmo internacional de entre un 5% y un 10%; impulsando un proceso inflacionario multiplicador. Especialmente en países emergentes y con inflaciones no controladas. Como Argentina. Se supone que este mes habrá un alza de los combustibles no menor al 7% en el país, y si se cumple la máxima de que cada cinco puntos de alzas de precios de factores estructurales impulsan al menos un punto de inflación, para marzo habrá un arrastre de un punto más en el IPC. Si, como se dijo más arriba, el mes arranca con un dos por delante, al sumar este punto por cmbustibles, ya tenemos el 3 de inicio. Solo restaría saber si finalmente se acercará al 3,0 o peleará el 3,5%. Dato estadístico: marzo de 2025 arrojó un 3,7%; con lo que el incremento puede pelearle también al año pasado.

Igualmente, todo sería peor si Luis "Toto" Caputo hubiera aceptado el cambio de metodología de medición que impulsaba el Indec bajo la conducción de Marco Lavagna y que debería haber comenzado a aplicarse desde enero. Ese mecanismo hubiera arrojado una inflación el mes pasado del 3,1%, contra el 2,9% final. Con lo que hubiera sido mayor que enero. Pero lo peor es que, si se hubiera aplicado este mes en curso, habría mostrado un alza superior al 3,5%; aproximándose peligrosamente al 4%. Esto hubiera sido así por la ponderación superior a los valores de los servicios públicos y los combustibles, clave de la fórmula ideada en la gestión Lavagna. Pero además, por el incremento en los precios de la comunicación y servicios del hogar, que también suben en marzo. Aquí se entiende también el porqué de la suspensión del nuevo índice y la decisión política del quinto piso de postergar indefinidamente el IPC Lavagna "hasta que el proceso desinflacionario esté terminado". Algo que, a esta altura, es de tiempo y nivel indeterminado.

Hay otro dato preocupante a raíz del 2,9% de febrero. Inevitablemente, se registrará el octavo mes consecutivo de aumento de los ingresos tributarios por debajo del incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC); algo que, se sabe, irrita y mucho a los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que por manual interno siempre esperan que la recaudación sea positiva y real contra el alza de los precios. La variable se sostiene en un peligroso rojo de entre el 5% y el 7% desde noviembre pasado, resultado que parece continuará, al menos, hasta abril o mayo, para luego comenzar a corregirse. O al menos eso es lo que se espera en el quinto piso. En principio, el FMI fue prudente en tiempos difíciles para plantear el problema. Básicamente no se lo mencionó en 2025, sobre todo en los primeros días de este año, cuando los números de ingresos tributarios correspondientes al ejercicio anterior manifestaban preocupación. El escollo se agravó al conocerse también el resultado final de la inflación de diciembre de 2025, que se ubicó en un muy molesto 2,8%, nivel que en un porcentaje algo menor se repetiría en enero (dato que se conocerá el próximo martes). Este nivel porcentual, lejos de favorecer a la corrección de la recaudación contra la inflación, profundiza el problema. Y lo coloca en un nivel que retrasa la recuperación. Y para que quede en claro; para el FMI, así como debe haber superávit fiscal, también la recaudación deberá estar por arriba del IPC. Y con la mayor brecha posible.

El Gobierno, sabiendo que es difícil que la relación con el FMI se rompa o complique por un índice inflacionario marginal, redobló la apuesta. El propio Luis "Toto" Caputo blanqueó sin mayores pruritos que hubo una decisión personal del Presidente de intervenir en la aplicación del nuevo índice, y que la idea final del Ejecutivo es crear una nueva medición que se aplicaría en el futuro cuando el proceso "desinflacionario" se logre. No se explayó el funcionario sobre cuál sería el momento "desinflacionario", ni qué porcentaje lo representaría. Se supone que sería cuando el IPC tenga un cero por delante y la anualización llegara al dígito porcentual. Si este año el Gobierno lograra entre un 20% y un 30% de alza de los precios, la propia métrica de la caída de la variable indicaría que tampoco 2027 sería el año de nacimiento y ejecución de la nueva medición, ya que sería imposible que el IPC pasara de un (especulando) 25% para este año a un dígito el próximo. En el mejor de los casos, el nuevo IPC vería la luz en 2028 o 2029.

Otro dato consecuencia de la inflación del 2,9% de febrero es que no se puede culpar al dólar por el alza. El mes pasado el peso se revaluó contra el dólar un 3,2%, mientras que en el año el proceso fue del 3,5%. Quiere decir que uno de los tradicionales efectos de presión sobre los precios (la evolución demoníaca del tipo de cambio con un dólar acelerándose y un blue marcando brecha) no existió en todo el arranque de 2026. Sin embargo, los precios subieron un 5,9%. Otra vez, Argentina rompiendo libros de texto y teorías económicas.

Donde sí tienen razón los pensadores de la teoría económica y monetaria, es en que es más fácil bajar de una inflación mensual de dos dígitos a un más cómodo 3%, que luego ir a un indicador con un cero por delante cada mes. El gobierno de Javier Milei lo volvió a confirmar. Parte de un 25,5% en diciembre de 2023 (en parte provocado por la propia devaluación del actual gobierno), a este 2,9% replicado en enero y febrero. Nadie podrá decir, brutal ajuste mediante, que no logró avances importantes en la gestión del IPC. Pero se confirma que el camino se vuelve más difícil para perforar los índices que tienen un dos por delante. En este sentido, el 1,5% de mayo de 2025 marca un hito para el gobierno de Javier Milei y el quinto piso comandado por Luis "Toto" Caputo. Desde esa performance, el IPC comenzó a subir. Endemoniado.

Dos datos finales. Con esta inflación de febrero de 2026, el techo de la banda cambiaria que rige la política del tipo de cambio actual se ubica en los 1.703 pesos; con un dólar que en estos tiempos pelea entre 1.415 y 1.450 pesos. Mucha diferencia. Y con la temporada sojera por delante. Y como el peso retrocede contra el dólar a un ritmo mensual del 3%, una inflación de casi el mismo porcentaje hace que el tipo de cambio se sacuda hacia abajo en un 6%. Algo que, para el FMI, es preocupante. Más teniendo en cuenta que desde Washington se sigue "recomendando" una revaluación del dólar sobre el peso del 20% real. Un puente demasiado lejos.

Finalmente, un recuerdo del pasado. En los tiempos finales del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la inflación Congreso acumulada entre enero y noviembre de 2015 (la que elaboraba la oposición entonces para complicar políticamente la intervenida medición del IPC oficial de esos tiempos) llegó al 25%. No era un indicador serio ni mucho menos. Pero servía para mostrar una realidad más cercana a la verdad que el inconmensurable verso del IPC de un dígito anual que medía el Indec intervenido de aquellos tiempos. Una oportunidad perdida por el kirchnerismo. Si hubiera medido el IPC como correspondía, hoy las huestes K podrían decir que al final del gobierno de Cristina Fernández la inflación se ubicaba en un nivel menor al de la gestión libertaria. Y sin ajuste. Error político histórico de la ahora oposición hardcore.

Fuente:

https://www.perfil.com/noticias/columnistas/otra-vez-la-inflacion-resiste-la-baja-y-vuelve-a-complicar-el-plan-economico-del-gobierno-por-carlos-burgueno.phtml