Señal de alarma: casi el 80% de las economías regionales están en crisis

17.08.2026
Tiempo Argentino
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El problema no es solo la fuerte caída del consumo interno. También influyen la brecha entre los precios que reciben los productores y los de venta final, los altos costos locales y la competencia de los productos importados.

El campo es mucho más que el agro: incluye también al sector transformador, la cadena industrial y las grandes exportadoras. En conjunto, es sin dudas uno de los tres sectores que están moviendo la actividad del país.

Pero son las economías regionales, por su enorme dispersión territorial y por su generación de puestos de trabajo (ronda 1,2 millones de empleos directos), las que más están tratando de sobrevivir al esquema económico restrictivo del gobierno nacional, que las tiene en jaque desde hace más de dos años.

El problema no es solo la fuerte caída del consumo; también influyen los precios que reciben los productores frente a los de venta final, los altos costos locales (sobre todo de insumos, servicios, combustibles y cargas fiscales) y la competencia de importados.

Ni qué hablar de la reducción, desfinanciamiento y privatización de organismos e instituciones públicas que tenían una función valiosa para asistir, capacitar y transferir tecnologías a los pequeños y medianos productores de todo el país. Las subas de tarifas y combustibles, el alto costo de insumos y cargas fiscales, y la falta de créditos flexibles reducen el margen de operación.

Claro que siempre aparecen casos de éxito, así como quiebras inevitables, pero en los últimos tiempos hay señales de alarma en muchas economías regionales, porque cada vez es más difícil sobrevivir en este contexto para miles de productores familiares y emprendedores, sin más herramientas que su fuerza de trabajo y la organización comunitaria.

Las estadísticas oficiales destacan que las economías regionales exportaron un 21% más que el año pasado y, con eso, demuestran una virtual bonanza. Sin embargo, no son mayoría las unidades productivas que venden al exterior y, además, la situación es casi la opuesta para las que sólo comercializan sus productos en el deprimido mercado interno.

El tradicional semáforo que elabora la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) marcó en su última medición de mayo que 8 actividades siguen en rojo (yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, maní, leche y mandioca), 7 en amarillo y sólo 4 en verde, igual registro que en el mes previo.

Este indicador, que publica desde hace ocho años, refleja la evolución de 19 actividades productivas a partir de variables de negocio, producción y mercado, y permite medir la ventaja competitiva y el estado económico de cada actividad.

Y la entidad cooperativista aclara que, pese al incremento del monto total exportado en los primeros cinco meses del año, impulsado sobre todo por el complejo granario, persisten fuertes diferencias en rentabilidad y competitividad entre las distintas cadenas productivas.

Los dos sectores más castigados

En la mayoría de los sectores que permanecen en rojo, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.

El análisis histórico evidencia que varias economías regionales arrastran problemas estructurales desde hace años. La vitivinicultura es el caso más crítico: permaneció en rojo durante más del 72% del período relevado y acumula 41 meses consecutivos en situación crítica, desde enero de 2023. La crisis de los pequeños productores regionales de vino se agravó por la caída histórica del consumo interno (a menos de 16 litros per cápita), la baja del 8% del volumen cosechado este año, los precios de uva por debajo de los costos de producción y la desregulación del sector.

Este escenario generó el cierre de más de 2.000 viñedos, sobre todo en La Rioja, y una fuerte caída en las bodegas activas desde el año pasado. La yerba mate también atraviesa un escenario complejo, con 26 meses consecutivos en rojo desde abril de 2024. Los pequeños yerbateros enfrentan una crisis que se profundiza y afecta a unas 50.000 familias rurales por la desregulación del mercado. Los costos de producción superan ampliamente los ingresos, lo que provoca que en chacras de Misiones y Corrientes se pague entre $80 y $260 por kilo de hoja verde, mientras que producirlo cuesta cerca de $435.

En el reverso del desempeño exportador en general, existen sectores donde la competencia de productos importados adquiere mayor relevancia. Entre ellos aparecen la yerba mate, las hortalizas, la avicultura y el algodón. Por otra parte, la mandioca, el sector porcino y la actividad forestal mantienen balanzas comerciales deficitarias, con importaciones que igualan o incluso superan el valor de sus exportaciones.

Otro de los indicadores analizados por Coninagro muestra que el productor continúa perdiendo participación dentro del precio promedio que paga el consumidor en 11 productos seleccionados. En mayo, solo 4 (papa, hortalizas, porcinos y ovinos) registraron una porción superior del precio final a sus promedios históricos. En cambio, en los restantes 7 (carne bovina, carne aviar, trigo –pan-, leche, arroz, yerba y vino), el productor recibió una menor proporción del «precio de góndola» que en igual mes del año anterior.

Los casos más preocupantes corresponden a la yerba mate y al vino, donde el productor percibe apenas el 13% del valor de venta al consumidor, muy por debajo de sus promedios históricos y del 25% y el 24% de un año antes, en cada caso. También retrocedió la participación del productor en carne bovina (62% a 58%), carne aviar (44% a 40%), leche (28% a 23%), trigo (12% a 9%) y arroz (19% a 16%).

Para Coninagro, el escenario refleja una realidad dual: mientras el sector exportador continúa generando divisas y consolida su inserción internacional, buena parte de las economías regionales sigue enfrentando problemas estructurales vinculados con la rentabilidad, los precios al productor, la competitividad y el acceso a los mercados, factores que explican la permanencia de 8 actividades en situación crítica.

Fuente:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/senal-de-alarma-casi-el-80-de-las-economias-regionales-estan-en-crisis/

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