Sin más tela para cortar

09.02.2026

El textil paralizado: cayó 46,7% respecto a 2023

Se perdieron 18.333 puestos de trabajo desde Milei.

Con derrumbes récord en la producción, el empleo y las ventas, el complejo textil atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Lejos de desplegar políticas de contención o reconversión, el Gobierno contribuye a deslegitimar a una actividad clave para la generación de empleo industrial. "Yo no compré nunca ropa en Argentina", afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, una frase que generó fuerte rechazo en el sector. Mientras tanto, los indicadores revelan un entramado productivo en retroceso, con cierres de empresas y pérdida de capacidades que difícilmente puedan revertirse en el corto plazo. Un informe sobre el sector lo ubica entre los más golpeados dentro del índice de producción industrial (IPI), que elabora el Indec.

Funcionamiento a medias

El sector de productos textiles es la categoría más afectada de todo el IPI, si se compara su evolución respecto de diciembre de 2024 anotó una caída de 31,2 por ciento, mientras contra noviembre del 2023 el deterioro fue de 47,6 por ciento. Esa cifra significa que la industria trabaja hoy prácticamente a la mitad de lo que lo hacía hace dos años. En otros términos, para producir lo mismo que hoy, una fábrica que en 2023 trabajaba de lunes a viernes, ahora podría cerrar sus puertas el miércoles al mediodía.

Por su parte, prendas de vestir y calzado registró en noviembre una caída de 18,5 por ciento respecto del último mes de 2024 y se ubicó 19,3 por ciento por debajo de los niveles de noviembre de 2023, previo a asumir el gobierno Javier Milei. Toda la cadena textil resulta golpeada por la política económica de esta gestión: salarios bajos y mayor precariedad laboral reducen la capacidad de consumo, mientras la apertura a productos ultra baratos provenientes de China intensifica la competencia sobre la producción local. El resultado no es un círculo virtuoso, sino una economía más empobrecida que consume bienes de bajo costo a destruyendo la industria nacional y el empleo.

"El impacto sobre el sector es de tal magnitud que la utilización de la capacidad instalada en productos textiles se ubicó en apenas 29 por ciento en noviembre, el valor más bajo de toda la serie histórica, con la única excepción de abril y mayo de 2020", en pandemia, apuntan desde Analytica. Apenas 3 de cada diez máquinas está hoy día operando en el sector textil: es una situación de parálisis total de la actividad, afectada por las ventas pero también por un esquema de altos costos en dólares, elevados costos financieros e impuestos caros; como vienen señalando hace tiempo los empresarios de la industria.

Las ventas de indumentaria en shoppings se mantuvieron estancadas frente a 2024 y cayeron 2,4 por ciento respecto de 2023, sin lograr traccionar la producción, agregaron desde la Fundación Protejer.

Importaciones en máximos históricos

En 2025 las importaciones de indumentaria alcanzaron casi 700 millones de dólares, el nivel más elevado de toda la serie histórica en moneda constante, mientras que las de calzado y sus partes totalizaron 825 de dólares millones, apenas por debajo del máximo histórico registrado en 2017 (de 857 millones). El combo de desregulación comercial, tipo de cambio apreciado y bajos ingresos de la población fue letal en tanto impulsaron de manera desmedida las compras en el exterior. En indumentaria las importaciones crecieron 97,3 por ciento en el año, apuntan desde Analytica, es decir se duplicaron en apenas 12 meses. En "otros textiles" el incremento fue del 121,2 por ciento y del 25,2 por ciento en calzado y sus partes.

A ello se suman las importaciones vía courier, que si bien no se concentran exclusivamente en indumentaria, juegan un rol cada vez más relevante a través de plataformas como Shein y Temu, con un crecimiento interanual acumulado del 274,2 por ciento en 2025: tres veces más que un año atrás. Desde la Fundación Protejer denuncian que "está ingresando ropa a valores promedio mínimos históricos, exponiendo a la industria nacional a una competencia desleal". Las plataformas prácticamente no pagan ningún impuesto, tienen subsidios por parte de sus países, no pagan logística, ni venden cuotas (por lo que no afrontan costos financieros) o pagan alquileres.

Precios y empleo bajos

Estos movimientos –la caída de la demanda sumada al incremento de las importaciones- reflejan un cambio profundo en la fisonomía local del mercado de indumentaria y calzado, con un desplazamiento de la producción nacional por bienes importados, y un marcado impacto en dos variables: precios y empleo.

"En comparación con el resto de la economía, el nivel de precios de indumentaria y calzado se ubica en el mínimo desde 2016. Partiendo de noviembre de 2023, el sector registró un abaratamiento relativo del 30,6 por ciento frente al promedio de precios de la economía. En términos acumulados, mientras la inflación general alcanzó el 259,4 por ciento desde el inicio de la gestión, la inflación de indumentaria y calzado fue de apenas el 149,4 por ciento", apuntan desde Analytica. Por el contrario, precios como tarifas de servicios públicos, transporte, alquileres, alimentos y salud continuaron subiendo y absorben una porción cada vez mayor del ingreso de los hogares. Mientras esos gastos son impostergables, la ropa deja de ser prioridad.

En materia de empleo, los datos son alarmantes, según la misma consultora, "desde noviembre de 2023 hasta octubre pasado, último dato disponible, se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en el sector de textiles, confecciones, cuero y calzado: una caída del 15,1 por ciento, siendo el mínimo para toda la serie que inicia en 2009. Y sin considerar que el sector tiene tasas de informalidad muy elevadas, en especial en el segmento de confecciones, en torno al 72 por ciento". La industria fue de los sectores más golpeados por la pérdida de empleo, superando incluso al sector de la construcción, advierten desde Protejer, y en paralelo se perdieron 558 establecimientos productivos.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/02/08/sin-mas-tela-para-cortar/