Tarifazos en servicios públicos: una familia del AMBA ya destina $268.405 por mes

22.09.2026

La canasta de luz, gas, agua y transporte equivale al 14,6% de un salario promedio y aumentó 867% desde diciembre de 2023, muy por encima de la inflación.

Una familia promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) necesitó este mes desembolsar $268.405 para cubrir el costo de los servicios públicos considerados esenciales, de acuerdo con el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet. El monto contempla el consumo de electricidad, gas natural, agua potable y transporte público para un hogar representativo y, aunque en septiembre registró una baja mensual por la reducción estacional del consumo energético, mantiene un incremento interanual que supera ampliamente la evolución del nivel general de precios.

El gasto equivale al 14,6% de un salario promedio registrado estimado en $2.024.647, según la medición utilizada por el informe, lo que implica que una parte significativa de los ingresos laborales debe destinarse únicamente a sostener el acceso a servicios básicos y movilidad. La comparación con septiembre del año pasado muestra además un cambio en el peso relativo de estas erogaciones, ya que mientras la canasta aumentó 55%, el IPC general estimado para el mismo período avanzó 33%, una diferencia de 22 puntos porcentuales.

La particularidad de septiembre es que el costo total bajó 7,3% respecto de agosto, pero esa reducción no respondió a una disminución generalizada de las tarifas. El descenso estuvo explicado principalmente por la menor utilización de electricidad y gas una vez terminado el período de mayor consumo invernal, que compensó los incrementos aplicados en los cuadros tarifarios, mientras que el transporte siguió aumentando y registró una suba de 2,4% en el mes.

El resultado deja una diferencia relevante entre el valor de una factura y el costo efectivo de utilizar los servicios durante el mes, dado que una familia puede pagar menos en septiembre que en agosto simplemente porque consume menos energía para calefaccionarse, aun cuando las tarifas continúen incorporando actualizaciones. En el caso del gas, por ejemplo, el cargo fijo aumentó 1,9% y el variable 1%, pero la caída estacional del consumo produjo una reducción de 19,9% en la factura promedio, mientras que en electricidad el gasto cayó 18,8% frente al mes anterior por un mecanismo similar.

Por encima de la inflación

La canasta de servicios públicos del AMBA acumuló un incremento de 867% hasta septiembre de 2026, mientras que el nivel general de precios estimado para el mismo período aumentó 254%, de acuerdo con el IIEP. En términos interanuales, la diferencia también se mantiene: la canasta avanzó 55% contra un 33% estimado para el IPC.

El comportamiento no fue homogéneo entre los distintos servicios, aunque todos registraron aumentos superiores al índice general de precios durante el último año. El transporte fue el componente que más aumentó, con una suba interanual del 70%, seguido por la electricidad, con 48%, el gas natural, con 42%, y el agua potable, con 40%. En el acumulado desde diciembre de 2023, el gas y el transporte son los rubros que muestran los mayores incrementos, con aumentos de 1.639% y 1.479%, respectivamente.

El transporte, además, explica una parte importante de la variación reciente de la canasta porque representa el 47% del gasto total considerado por el Observatorio. En septiembre, un hogar promedio destinó $126.689 mensuales a este rubro, frente a $49.770 para electricidad, $49.370 para gas natural y $42.576 para agua potable. La estructura muestra que la movilidad cotidiana tiene un peso mayor sobre el presupuesto familiar que cualquiera de las facturas energéticas consideradas de manera individual.

La incidencia del transporte también se observa al explicar el aumento interanual de toda la canasta, ya que los $126.689 mensuales representan una porción que condiciona especialmente el presupuesto de los hogares que deben utilizar colectivos y otros medios de transporte para trasladarse diariamente al trabajo, estudiar o acceder a otros servicios. El informe calcula que el transporte aportó 30 de los 55 puntos porcentuales del incremento interanual de la canasta, mientras que agua, gas y electricidad explicaron los restantes 7, 8 y 9 puntos, respectivamente.

El colectivo fue el mayor gasto

La evolución del transporte adquiere una dimensión adicional cuando se compara el precio que paga el usuario con el costo técnico calculado para prestar el servicio. El IIEP estima que el costo técnico del transporte automotor del AMBA alcanza $2.096 por pasajero, mientras que el boleto de colectivo en la Ciudad de Buenos Aires se ubica en $888, lo que supone una brecha de 136% entre ambos valores. Si se incorpora el IVA transporte, el costo técnico asciende a $2.316.

La diferencia entre costo y tarifa se vincula con el esquema de subsidios que todavía permanece vigente, aunque el informe registra una reducción sostenida de las transferencias destinadas al transporte en términos reales. Durante 2026, los subsidios a energía y transporte acumularon $6,6 billones nominales hasta septiembre y $7,2 billones expresados en moneda constante de septiembre, mientras que en el acumulado de los últimos doce meses se ubicaron 60% por debajo del nivel registrado en diciembre de 2023.

El transporte representa, además, una de las áreas donde el retiro de subsidios tuvo mayor impacto sobre la estructura de financiamiento. El IIEP calculó que los subsidios al transporte acumulados hasta el 18 de septiembre disminuyeron 27% en términos reales, mientras que los destinados a energía aumentaron 16% real en el mismo período, con la energía concentrando el 77% de los subsidios acumulados.

En el caso de los boletos del AMBA, en septiembre, el boleto mínimo entre la Ciudad y el Gran Buenos Aires se ubicó en $743, mientras que el servicio dentro de CABA alcanzó $888 y el recorrido exclusivo dentro del Gran Buenos Aires llegó a $1.164. El tren mantuvo un boleto mínimo de $450 y el subte alcanzó $1.753.

Lo que aún cubre el Estado

El informe estima que, en promedio, los hogares del AMBA pagan mediante sus tarifas el 54% del costo de los servicios públicos considerados, mientras que el Estado cubre el 46% restante. Se trata de un promedio ponderado por la representatividad del gasto de cada servicio dentro de la canasta, por lo que la proporción varía según el tipo de usuario y el servicio utilizado.

En electricidad, por ejemplo, el IIEP calcula que los usuarios residenciales aportan en promedio 58% del costo del sistema mediante las tarifas, mientras que el Estado cubre el 42% restante cuando se toma como referencia el precio de referencia. Si la comparación se realiza contra el costo estimado del Mercado Eléctrico Mayorista para el segmento residencial, la participación del usuario baja al 43% y la del Estado asciende al 57%.

Para el gas natural, la cobertura promedio también muestra una participación estatal relevante, ya que un usuario residencial promedio abona el 60% del costo de abastecimiento mientras que el Estado aporta el 40% restante. En septiembre, además, el esquema contempla bonificaciones adicionales sobre el precio mayorista para determinados usuarios, dentro del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados.

El diseño del sistema implica entonces que la suba de las tarifas abonadas por los hogares no necesariamente refleja la totalidad del costo económico de prestar cada servicio. La política de subsidios determina qué parte se traslada a las facturas y qué parte queda a cargo del Estado, mientras que los cambios en esa cobertura modifican progresivamente el peso de los servicios sobre los ingresos de las familias.

Fuente y foto:

https://www.eldestapeweb.com/economia/tarifazos-servicios-publicos-familia-amba-destina-268-405-mes-2026922125318

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