Los científicos coinciden: “La crisis en el ecosistema fluvial de peces es mucho más grave de lo que la gente imagina”

La crisis de la migración de peces de agua dulce preocupa a los expertos, quienes aseguran trabajar a contra reloj para proteger a esta especie.
Por Marta Tejedor
Si bien el agua que fluye de un río nunca es la misma, los peces que se encuentran en él tampoco lo son. Ocultos bajo el agua, miles de millones de peces recorren largos recorridos cada día como parte de su ritual de migración. Entre estos peces de agua dulce destaca el bagre dorado, conocido por sus trayectorias de hasta 11.000 kilómetros de distancia desde el desove en las estribaciones de los Andes hasta la alimentación en el estuario del Amazonas y de regreso.
Ante este peculiar fenómenos de la fauna marina dulce, el doctor Zeb Hogan, de la Universidad de Nevada, Estados Unidos, encontró una oportunidad para liderar una investigación sobre las poblaciones de peces de agua dulce en todo el mundo. Según el análisis, elaborado por la Convención de las Naciones Unidas sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CMS), las poblaciones de este tipo de peces se han reducido aproximadamente en un 81% desde 1970 a escala mundial.
El descenso no es casual, esta especie es especialmente vulnerable a los daños que causa constantemente el ser humano, en especial por la contaminación de ríos y lagos, la sobrepesca y la crisis climática. "La migración animal es una de las grandes maravillas de la naturaleza", confiesa Amy Fraenjel, secretaria ejecutiva de la CMS, quien se encuentra fascinada por la capacidad de sincronización y resistencia que demuestran los peces de agua dulce en sus trayectorias.
"Estas especies se enfrentan a presiones crecientes en cada etapa de su ciclo vital", asegura la secretaria. "La cooperación internacional es esencial para garantizar su supervivencia y desarrollo", añade ella. Los 132 países que integra la CMD se reúnen esta semana en Brasil, según informa The Guardian, por la Amazonía, uno de los últimos grandes refugios para los peces migratorios de agua dulce. Durante la reunión se considerarán medidas que incluyen la eliminación o prevención de barreras en los ríos, la garantía de sus caudales, la lucha contra la contaminación y la regulación de las capturas pesqueras.
Ríos como sistemas conectados
Los peces de agua dulce son una de las especies silvestres más amenazadas del planeta y una coordinación internacional que garantice su protección y supervivencia es fundamental. Este tipo de especies sustentan a cientos de millones de personas a lo largo del mundo y son el motor principal para algunas de las pesquerías continentales más grandes del mundo. Un ejemplo de ello es el lago Tonlé Sap, en Camboya, parte del sistema fluvial del Mekong, cuenta con una capacidad de más de 100 especies migratorias. "Pueden capturar varias toneladas de pescado en una hora", afirma Hogan.
En su recorrido, estos peces atraviesen cuencas fluviales compartidas por más de un país. "Los ríos no reconocen fronteras y tampoco los peces que dependen de ellos", afirma Michele Thierme, vicepresidenta y subdirectora de agua dulce de WWF-EE.UU. Según Thierme, es solo cuestión de tiempo que las migraciones de esta especie se pierda y advierte sobre la necesidad de entender y gestionar "los ríos como sistemas interconectados, con coordinación transfronteriza e inversiones en soluciones para toda la cuenca, antes de que estas migraciones se pierdan para siempre".
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