Mendoza: cloacas deterioradas, arroyos contaminados y riesgo de nuevos socavones

La contaminación de arroyos y el deterioro de las cloacas exponen la falta de prevención del gobierno provincial.
Por Franco D'Amelio
El pasado 27 de octubre se abrió un hueco de un metro de largo y con una profundidad total aproximada de unos 8 metros en calle Profesor Mathus casi Victoria en el departamento de Guaymallén, que conduce Marcos Calvente.
El orificio en el pavimento fue causado por el efecto erosionante del líquido cloacal que pasa por la colectora máxima noreste. Esta se encuentra rota en su parte superior debido a "la antigüedad de este tramo de la red", según reconoció la empresa estatal Agua y Saneamiento Mendoza (AYSAM).
Según informaron vecinos, un colectivo urbano de la línea Gral. Roca SRL se atascó en esta rotura de la carpeta asfáltica con sus dos ruedas traseras izquierdas. Pero prontamente se habría logrado retirarlo sin lesiones a los pasajeros.
El caso no es aislado. Hace más de un año que la zona de Los Corralitos, en el citado departamento mendocino, viene siendo noticia por el colapso cloacal del sistema.
En marzo de este año la empresa Aguas Mendocinas (AySAM) volcó efluentes cloacales de manera ilegal sobre el canal de riego Ramo 12, incluso provocando roturas en el mismo. Por esta causa la entidad fue sancionada con una multa de 120 millones de pesos en suspenso y tres de sus principales autoridades fueron imputadas por contaminar con residuos peligrosos.
Hace poco más de una semana renunció su titular, Humberto Mingorance, "por razones particulares", aunque es vox populi que su retiro estuvo influido por las múltiples críticas e incluso denuncias por su gestión ambiental. En septiembre él mismo afirmaba que el 40 por ciento de las cañerías para este tipo de desechos estaban en mal estado y debían ser renovadas.
Sólo en octubre se han registrado dos desbordes que contaminaron con aguas servidas sin tratamiento el arroyo Fernández en Los Corralitos. Este pasa cerca de escuelas e irriga unas 3 mil hectáreas en el departamento de Lavalle (muchas de ellas con producción de alimentos).
Esto ocurrió el 9 y 24 de octubre, volcando decenas de miles de litros de efluentes en agua de riego.
Varias preguntas, pocas respuestas
REALPOLITIK consultó por tercera vez en un mes a Agua y Saneamiento Mendoza (AySAM), una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria, sobre el deterioro de la red cloacal y el último socavón. Ante el reconocimiento de la empresa de que el 40 por ciento del sistema se encuentra en mal estado, este medio solicitó precisiones sobre el riesgo de nuevos hundimientos y las zonas más expuestas.
La consulta también incluyó el estado de la colectora máxima de calle Profesor Mathus, la posible existencia de roturas en su parte inferior y la realización de estudios para detectar contaminación en las napas. Además, se requirió información sobre cuándo agotó su vida útil la tubería dañada, si existe un plan para reemplazarla y qué tecnologías se utilizan para inspeccionar la red y prevenir nuevos socavones.
Desde el área de prensa de la entidad se informó que se habían derivado las consultas a los equipos técnicos correspondientes y se limitaron a informar: "Dada la antigüedad de este tramo de la red, la falla estructural produjo un colapso puntual en la traza. Ante esta situación, personal de AYSAM procedió de inmediato al vallado y señalización perimetral de la zona para garantizar la seguridad vial".
Durante el colapso, no se registraron desbordes de efluentes en la vía pública.
Para evitar obstrucciones en el conducto, el equipo de contingencias operativas de Aguas Mendocinas trabajó de manera ininterrumpida hasta las 4.00 am, ejecutando tareas de excavación y retiro de material.
En este momento, personal de AYSAM continúa trabajando en el lugar para proceder a la reparación del lomo de la colectora, el correcto encauzamiento de los líquidos y la posterior compactación y restitución de la calzada". Sin embargo, poco queda claro sobre los riesgos actuales y potenciales para la población tanto por contaminación como eventuales nuevos socavones.
Marcos Neirotti, vicepresidente de la fundación Fiscalía Ciudadana, comentó que en octubre denunciaron ante las entidades regulatorias dos vuelcos por el colapso de bocas de registro de la colectora máxima noreste que terminaron contaminando el mencionado cauce.
Sobre este último incidente de hundimiento, dijo a REALPOLITIK: "La gravedad que para nosotros muestra la rotura que se verificó hace unos días… nunca habíamos visto un socavón de tal magnitud. Nosotros en lo que va del año debemos haber registrado media docena de socavones sólo en la calle 2 de Mayo (Los Corralitos), pero eran pequeños, no de tantos metros a tal punto que se atascó un colectivo. Se evidencia que no hay rastros de la cañería madre. No es que nunca se instaló, sino que ha pasado tanto tiempo vencida la vida útil de ese ducto, que ese efluente cloacal de unos 500 litros por segundo corre sobre el lecho del suelo. Eso demuestra también un altísimo riesgo de contaminación de las napas".
La red cloacal del Gran Mendoza tiene unos 3 mil kilómetros, ante esto Neirotti se pregunta: "Si tan sólo el 10 por ciento de esa red está en tan mal estado como esta cañería, ¿debemos esperar que en unos 300 kilómetros el efluente cloacal está teniendo contacto directo con el suelo? ¿cómo es posible que el gobierno provincial no declare la emergencia ambiental y sanitaria? Estamos muy preocupados de que con el Súper Niño haya un gran fenómeno pluvial y se convierta en una catástrofe por las enfermedades vinculadas a la contaminación con heces humanas".
¿Un campo minado?
El ente que tiene la función principal de regulación y control de empresas como AySAM es la dirección de Regulación y Control de Agua y Saneamiento (DIRCAS), dependiente del departamento General de Irrigación.
REALPOLITIK consultó a Sebastián Pulido, el director de esa entidad regulatoria. Sobre los recientes vuelcos comentó: "Se han labrado actas y se ha intimado a AYSAM para que busque la solución definitiva a esta situación".
Con respecto al reciente socavón explicó: "Toda la red de colectores está simulada, mapeada, identificados los materiales y su antigüedad. Hay un mapa general de la zona…esta situación estaba identificada que podía suceder. Pero es muy difícil prever en qué lugar ocurrirán porque los mismos gases del líquido cloacal van comiendo la parte superior del colector hasta que se desmorona…No lo identificás hasta que hay una rotura, como el colector siempre lleva tanta carga es casi imposible meter algún dispositivo para ver el estado interno".
En definitiva, si el estado general del colector es malo por los años que tiene y los propios gases cloacales lo rompen, un socavón podría ocurrir en cualquier parte del tramo crítico (como en un campo minado). Además, explicó que las lluvias causadas por el fenómeno El Niño "aceleran el proceso de degradación" de los ductos.
Sobre la contaminación de las napas de agua subterránea, Pulido aseguró que "se hace el monitoreo de napas en toda la cuenca El Paramillo desde Irrigación y no ha sufrido variaciones". Explicó también que esto se está haciendo en conjunto con la Universidad Nacional de Cuyo desde hace dos meses sin novedades.
Jugando al ping pong
El funcionario también afirmó que tenían registro del vuelco del 9 de octubre, ocurrido, según señaló, "hace unas dos semanas". Consultado sobre por qué no se había dado aviso a los municipios de Lavalle y Guaymallén para que alertaran a la población, Sebastián Pulido sostuvo que se abrió un expediente y se notificó a AySAM y a la secretaría de Ambiente del gobierno de Alfredo Cornejo.
Sin embargo, la dirección de Ambiente de Lavalle aseguró que nunca recibió esa notificación. Ante ese señalamiento, Pulido respondió: "No sé con Lavalle, nosotros notificamos a Ambiente de la provincia". Luego indicó que ladirección de Gestión Ambiental del departamento General de Irrigación es la encargada de intervenir cuando los vertidos alcanzan los canales de riego y aclaró que no podía ampliar la información sobre esas actuaciones.
REALPOLITIK consultó entonces, a través del área de prensa del organismo, al director de Gestión Ambiental, Fabio Lorenzo. Su respuesta expuso una diferencia con lo señalado por Pulido: "Las actuaciones sobre los vuelcos al arroyo Fernández las ha llevado a cabo la subdelegación del Río Mendoza y no las ha trasladado a la dirección".
Lorenzo explicó que su dependencia interviene cuando la situación alcanza mayor gravedad y sostuvo que, en este caso, el vertido había sido "muy acotado en tiempo y cantidad". También aseguró que las muestras analizadas no habían arrojado "datos de alarma".
"Tampoco corresponde que nosotros estemos notificando al municipio porque quien actúa por competencia directa somos nosotros, sólo cuando hay una situación de riesgo y no es lo que pasaba en este caso", añadió.
Independientemente de cuál es el área del gobierno provincial que debería informar, el interrogante es cuál es el criterio para definir el riesgo. Especialmente teniendo en cuenta que, en palabras de la doctora Andrea Falaschi, directora de Epidemiología, Calidad y Control de Gestión del ministerio de Salud y Deportes de Mendoza, el agua contaminada con efluentes cloacales puede transmitir enfermedades como síndrome urémico hemolítico y hepatitis, entre otras.
De un modo u otro, lo cierto es que la falta de aviso a los municipios dejó a las autoridades locales sin información para advertir a la población y adoptar medidas preventivas frente al posible contacto con el agua contaminada.
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