¿Qué diría Rodolfo Kusch frente al extractivismo?

Primero repasemos algunos vocablos que se han puesto de moda con el tiempo.
Por Carlos Benedetto - Museólogo, profesor de Historia jubilado y presidente de la Federación Argentina de Espeleología (FAdE). Escritor y periodista. Co-fundador de la Biblioteca de la Memoria Jaime De Nevares (2007) y de la Agrupación Luis Barahona (2018), Malargüe. Colaborador de nuestro diario desde -casi- los orígenes, en temas históricos, políticos y ambientales.
Solemos hablar de "recursos" naturales, como si la naturaleza es una cosa que nos pertenece y de la que podemos disponer a nuestro antojo. La pregunta del momento es ¿"nos" pertenece o pertenecemos a ella? ¿Somos dueños de la naturaleza como pretende el europeo de Herman Hesse?
El siguiente paso es cuando se habla de "recursos" humanos. O sea que, como una especie de regreso a la esclavitud; en el mundo capitalista moderno las personas son sólo recursos. Algo a lo que se recurre cuando se lo necesita. Si no se lo necesita, se lo desecha.
El círculo se cierra cuando el actual gobierno nacional habla de "capital" humano, lo que pone al ser humano como un engranaje más de la maquinaria, ya no productiva, sino financiera. La Patria financiera nacida en la dictadura, a full.
Hesse escribió su fábula en 1917, horrorizado por la Primera Guerra Mundial, y allí vaticina el fin de Occidente y el resurgir de una nueva humanidad, compuesta sólo por pueblos originarios, que viven en comunión con la naturaleza y no necesitar "recrearla". "Si Dios ya lo ha hecho, que pretende este tipo, volver a crearla, se cree Dios?"
Paralelamente, Pierre Teilhard de Chardin, sacerdote Jesuita que además era camillero en los campos de batalla de esa misma Guerra, pudo ver ese horror, pero ver en ella también la "obra de Dios". Así fue que escribió "La VIda Cósmica". Allí se adelanta mucho de lo que sería lo que, a nuestro entender, es su obra maestra, EL FENOMENO HUMANO, fechada en Pekín en 1941 ….
Había descubierto la certeza del evolucionismo de Darwin, y el Taoismo, como muchos otros jesuitas. En esa evolución, esta humanidad no es la última, sino sólo un eslabón más de la cadena hacia otra humanidad.
La obra de Kusch también rescata el "estar" por encima del "ser". Se es alguien en la vida si se poseen bienes; si no, "no existís". Entonces, como en El Europeo de Hesse, somos empujados a tener más para ser más. Nuestra relación con la naturaleza, es por lo tanto, la de usarla y desecharla si es necesario.
La visión kuscheana en realidad es otra cosa: es ponerle, desde su origen argentino-alemán y admirador de Heidegger, palabras occidentales a una sabiduría oculta en América. "Pensar en americano", no en europeo, es lo que propone. Sabiduría ocultada más bien, pero que existe desde hace milenios: el hombre no puede construir al mundo, porque ya está construido. Sólo puede "estar" en él. No tiene sentido quemar bosques o dinamitar montañas, porque eso es matar a la Tierra, que es madre, como el Sol es padre.
No hay, entonces, en Kusch, un conflicto político coyuntural, sino un enfrentamiento de cosmovisiones. El pensamiento racionalista positivista occidental triunfante, "concibe" al mundo, o sea, lo crea, o lo recrea, como en el cuento de Hesse. Es una "concepción" del mundo, en cambio, los pueblos del Tercer Mundo no concivben al mundo, simplemente lo ven. Lo suyo es una "visión" del mundo, tl como es y no como lo construimos en nuestra mente.
Las visiones originarias son mera visión de lo que ya esta creado. Y en lo que ha estado creado sólo podemos "estar", ya no "ser alguien"
Son dos maneras distintas de habitar el mundo: dominándolo o vernos como parte de él y por lo tanto cuidarlo, amarlo.
La lógica que emplean los gobiernos y las empresas extractivistas es racional, causa-efecto, mental, utilitarista, abstracta, como la de El Europeo de Hesse. Kusch se opone firmemente a eso e invita a cruzar la muralla que divide "civilización" y "barbarie", se deja seducir por la barbarie, la verdadera vida
Así, diríamos que en el pensamiento causal (europeo, racionalista, capitalista),el discurso minero y gubernamental es la pura expresión del pensamiento causal que Kusch critica. Su lógica es instrumental y abstracta.Como en la Conquista: los "indios" no daban valor comercial al oro; tenían otro tipo de monedas,pero no el oro, porque el oro era el Padre Sol en la Tierra.
La causa es extraer el metal del suelo y el fin es la ganancia económica. El medio es la megatecnología y la alteración violenta de los ecosistemas
En este modelo no es posible el mero "estar" que descubre Kusch como base de una antropologia filosófica americana. No importa la historia, la cultura, la vida cotidiana, el paisaje familiar ni la relación sagrada con el agua.
El territorio es sólo un "yacimiento", un recurso. Igual que en la Conquista: un lugar importa sólo si tiene recursos para un mercado lejano. Erea así, no?. No es igual hoy?
El "Pensamiento Seminal" y la Defensa del Estar" de Kusch se percibe, cada vez más, en las asambleas ciudadanas, que encarnan a ese "pensamiento seminal". No se oponen al progreso" abstracto, sino que defienden un modo de vida arraigado, que brota del territorio. Esa lucha protege la fuente (el semen) de toda vida futura: el agua. Sin agua, no hay posibilidad de "estar".Ni tampoco de "ser", salvo que vivas en Europa o EEUU
Hasta la temporalidad es distintas: ya no la urgencia del rédito económico inmediato, sino el tiempo lento del ciclo del agua, de la agricultura, de las generaciones futuras.
Es la barbarie de los negros de mierda que se rebelan contra la civilización occidental que destruye su casa. Pueden no saber leer ni escribir, pero son sabios de otra manera; no es un saber técnico, mental, sino corporal, emocional; es el de quien conoce los ritmos de la vida sin haberlos estudiado en un laboratorio.
Entonces, frente a la lógica extractivista, tenemos la lógica del arraigo (quizás por eso el Estado mendocino se niega a recrear el Consejo de Arraigo de los Puesteros?)
Los ambientalistas, tan despreciados, son militantes de un nuevo modo de vida. Son la Argentina, la América, invisibles. Invisibles hasta ahora
Podrá el peronismo, re-creador en su momento de esta visión, volver a las fuentes y actualizarse a la vez sin traicionarse a sí mismo. No hay independencia económica cuando los capitales extranjeras se están llevando la Cordillera. Por lo tanto no hay soberanía politica ni justicia social. No ser{a tiempo de ir hablando, también, de justicia "socio-ambiental"?
Fuente:
