Residuos electrónicos: se generan 517.000 toneladas por año en Argentina y solo se recupera el 3%

20.10.2026

En el Día Internacional de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), instituciones y organizaciones destacan la importancia de gestionar adecuadamente estos materiales cuyo uso aumenta año a año. La experiencia de FAUBA Verde y el riesgo ambiental de dejar tirados a los equipos tecnológicos en desuso.

Cambiar el celular cada dos años (los que tienen plata y posibilidad), cambiar de computadora, tirar una pantalla que no se usa o un televisor que quedó viejo. Todo eso que para la persona es algo desechable sin revestir mayor atención, puede acumularse y generar mayor daño ambiental al que ya existe. Y al vivir cada vez en una sociedad más tecnologizada y descartable, no estamos hablando de poco volúmen.

Se estima que en la Argentina cada habitante genera 10,5 kilos de basura electrónica al año, un total de 517 mil toneladas, que equivalen al peso de 7060 Obeliscos o de 2780 aviones Boeing 737. Solo el 3% se recupera por vías formales. La mayoría va a parar a ríos, rellenos sanitarios, basurales a cielo abierto.

Organizaciones ambientales como Greenpeace remarcan que nuestro país ocupa el tercer puesto en la generación de desechos electrónicos solo por debajo de Brasil y México.

«Los fabricantes de aparatos eléctricos y electrónicos son los responsables directos de la contaminación que producen pilas, baterías, teléfonos celulares, impresoras, lámparas de bajo consumo y computadoras, entre otros dispositivos, una vez que dejan de funcionar. Por eso, es imprescindible que las empresas que obtienen ganancias al venderlos, se encarguen de los equipos al final de su vida útil», apuntan.

Y remarcan la necesidad de que Argentina cuente con una regulación a nivel nacional para los RAEE, hoy depende de lo que decida cada provincia.

Residuos electrónicos, una problemática ambiental

Cuando dejan de utilizar, los celulares, computadoras, cargadores, cables y pequeños electrodomésticos se convierten en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Aunque muchos terminan en la basura común, contienen materiales que pueden recuperarse y sustancias peligrosas que, si no se gestionan adecuadamente, pueden contaminar el ambiente.

Frente a esta problemática, hay determinados municipios, organizaciones, cooperativas e instituciones académicas que se proponen planes de acción. La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), por ejemplo, a través de la Subsecretaría de Ambiente y el programa FAUBA Verde, impulsa jornadas de recolección para promover una gestión responsable de estos residuos.

"Cada aparato que se recupera es un residuo que no termina en un basural y una oportunidad para volver a aprovechar materiales", apunta la subsecretaria de Ambiente de la FAUBA, Micaela Olivan. "La gestión de los RAEE requiere compromiso institucional, pero también la participación activa de toda la comunidad", suma Tamara Fernández, coordinadora de FAUBA Verde.

La iniciativa comenzó en 2016. Desde 2023, se realiza al menos una vez por semestre. La participación fue creciendo: recuperaron 123 aparatos en 2023, 397 en 2024 y 877 en 2025. En lo que va de 2026, ya se recolectaron otros 697 dispositivos en cuatro jornadas. En total, ya son más de 2.000 aparatos recuperados en tres años.

"Los resultados muestran que la comunidad reconoce cada vez más la importancia de separar y entregar correctamente estos residuos –destacan Olivan y Fernández–. No se trata solamente de reciclar: también buscamos promover la reutilización, reducir impactos ambientales y fortalecer redes de trabajo cooperativo".

Por qué es importante recuperar los residuos electrónicos

Los RAEE contienen metales como hierro, cobre y aluminio, además de plásticos, vidrio y pequeñas cantidades de metales preciosos que pueden reutilizarse como materias primas. Sin embargo, también pueden contener sustancias peligrosas, como metales pesados y retardantes de llama, que pueden liberarse al suelo, al agua y al aire cuando estos residuos se queman, se entierran o se desarman sin las condiciones adecuadas.

Por eso, su recuperación permite reducir la contaminación, aprovechar materiales y evitar parte de la extracción de nuevos recursos naturales. El problema es que muchas veces las personas no saben adónde llevar sus aparatos en desuso.

¿Qué hace la FAUBA con los aparatos recolectados? Durante cada jornada, estudiantes voluntarios y el equipo de FAUBA Verde reciben, clasifican y registran los dispositivos. Los equipos que todavía funcionan o pueden repararse son derivados a la Unidad de Tecnologías de la Información (UTI) de la Facultad, que evalúa su reutilización en distintas áreas de la institución.

El resto es retirado por la Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad, encargada de desarmar los aparatos, separar los materiales recuperables y derivar los componentes peligrosos para su tratamiento adecuado. De esta manera, la iniciativa no solo contribuye al cuidado ambiental, sino que también promueve el trabajo cooperativo y la economía popular.

"Una parte de los equipos puede tener una segunda vida y otra parte puede transformarse en materiales recuperados. Por eso es fundamental que los aparatos lleguen completos y que no sean desarmados en los hogares ni descartados en la vía pública", manifiestan.

En 2025, cerca del 80 % de los aparatos recibidos provenía de los hogares de integrantes de la comunidad universitaria y vecinos del barrio, lo que refleja una mayor participación comunitaria.

También en el conurbano

Para quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires, pueden llevar sus RAEE a todos los Puntos Verdes Móviles, Puntos Verdes con Atención Personalizada o buscar en el mapa el punto más cercano. Si es una institución pública o privada que genera Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, puede consultar en el siguiente sitio los tratadores habilitados para su gestión.

En el Gran Buenos Aires también hay instituciones que avanzan en la recolección de dispositivos. Un equipo del área de Ecología del Instituto de Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) busca realizar un diagnóstico y elaborar propuestas de lineamientos de gestión y de normativa para cada una de las corrientes de residuos.

La mayoría termina en rellenos sanitarios, en basurales al cielo abierto o son incinerados. El problema es que estos residuos tienen sustancias peligrosas que dañan la salud y el ambiente.

«Los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) vinculados a las tecnologías de información y comunicaciones se han incrementado en cantidad y complejidad en los últimos años, generando nuevos impactos ambientales que es necesario evitar y mitigar. Lo mismo puede aplicarse a las pilas y baterías, que constituyen, por su composición química, un problema creciente a nivel global«, sostienen las y los integrantes del proyecto de investigación.

Agregan que los residuos de actividades de construcción y demolición "también se han incrementado en cantidad y complejidad" ya que se incorporan "nuevos materiales plásticos y sus derivados, materiales para la construcción seca con tratamientos físico-químicos diversos".

Se trata de un trabajo conjunto con el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, en el marco del Fondo de Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires (FITBA).

"Es importante conocer el destino de estos residuos porque, además del impacto negativo que puede tener en el ambiente su incorrecta disposición, representan una serie de recursos que pueden ser reintroducidos en el sistema, así además de reciclar o reutilizar, minimizamos impactos negativos", explica Daniela López de Munain, graduada de la licenciatura en Ecología de la UNGS y parte del equipo interdisciplinario.

La investigación está centrada en territorio bonaerense. En una primera etapa, el equipo analizó información de fuentes secundarias, datos estadísticos y bibliografía especializada. También se analizó el ciclo de vida de los residuos de cada corriente y se trazó un mapa de actores sociales.

«La normativa es bastante heterogénea. A nivel nacional si existe una normativa asociada a las tres corrientes. A nivel provincial y nivel municipal en algunos casos no existe una normativa, entonces esto conlleva a que no haya un criterio unificado para el trabajo de los municipios», destaca Norma Faitani, doctora en Ciencia y Tecnología por la UNGS.

Los datos obtenidos en la investigación serán utilizados para elaborar lineamientos normativos y guías de gestión integral e inclusiva para cada corriente de residuos. "Si sabemos cómo se gestionan estos residuos se pueden diseñar guías para una gestión y un tratamiento sustentable y para pensar nuevas normativas", acota López de Munain.

A reciclar residuos electrónicos

A lo largo del país hay distintas organizaciones que se dedican a trabajar los residuos electrónicos. Cooperativas como TecnoRAEE en el AMBA o CoopARSI en el centro bonaerense. Centro de Basura Cero, en CABA, es una asociación civil sin fines de lucro que con pequeños talleristas diseña nuevos sistemas de alta prestación miniaturizados, utilizando productos discontinuados cedidos por empresas de primera línea.

«En el centro separamos cada elemento (cables, tornillos, vidrio) todo es clasificado. Los productos electrónicos que fueron recuperados son reutilizados y donamos a los más necesitados», relatan.

Su propuesta es reacondicionar los monitores que las empresas y los particulares ya no utilizan con el fin de evitar que se conviertan en residuos tecnológicos: «Luego los integrantes del Curso de capacitación se llevan a sus casas lo recuperado ya reciclado que armaron en su proceso de aprendizaje y que se componen de elementos recuperados de E-scrap seleccionado».

Quilmes, Tigre y Campana son algunas de las localidades bonaerenses que cuentan con empresas que tratan los RAEE. A finales de 2023, la Fundación COLSECOR presentó el estudio Problemas y percepciones respecto a prácticas ambientales y gestión de residuos en Argentina, con el objetivo de generar información sobre la temática medioambiental teniendo en cuenta la importancia del cuidado del planeta, «así como promover la toma de conciencia y la difusión de buenas prácticas en la ciudadanía».

Las dos estrategias más usadas por las personas que participaron del estudio al momento de desechar los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) fueron en primer lugar (con el 48,3%), depositarlos en un espacio previsto como contenedor, punto verde o la cooperativa de su localidad, mientras que el 47,7% indicó que los dona.

"Un elemento a destacar sobre las maneras de desechar los residuos electrónicos, es que el 75% indicó que no los deja en la calle, mientras que el 19,1% indicó que sí lo hace. Este número, si bien es bajo, debería ser cero. Dentro de quienes los dejan en la calle, la mayor parte reside en ciudades de más de 100.000 habitantes", sostuvo el politólogo Mario Riorda, asesor de la Fundación COLSECOR.

Las mujeres, las personas de 60 años o más y quienes completaron estudios superiores indicaron en mayor medida que otros grupos, que dejan sus residuos electrónicos en los contenedores correspondientes.

En la investigación realizada por la Fundación COLSECOR, el 42,4% de las personas encuestadas indicaron que en su localidad no hay un espacio dispuesto específicamente para desechar residuos electrónicos, mientras que el 45,2% sostuvo que sí existe.

Notoriamente, quienes viven en ciudades de más de 100.000 habitantes son quienes indican en menor medida tener esos espacios en sus localidades: sólo el 37,6% dice que esos espacios existen, incluso el 16,6% indica desconocimiento.

"Considerando el volumen creciente que van generando los dispositivos electrónicos, es necesario contemplar diversos aspectos. Uno de ellos es el traslado de esa chatarra desde el hogar a espacios de tratamiento y otro tiene que ver con una organización creativa de los componentes reutilizables. O sea, a la par de esa generación de residuos es importante que crezca la economía circular en torno a esta materia" sostuvo Alberto Calvo, del área de relaciones institucionales de la Fundación COLSECOR.

Y agregó: "Nuestras cooperativas, lejos de ser indiferentes a esta realidad y en el marco del proyecto de la Fundación, decidieron realizar este estudio para conocer en primera medida de qué manera sucede la opinión pública sobre la causa medioambiental, para planificar luego acciones en las comunidades".

Fuente:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/residuos-electronicos-se-generan-517-000-toneladas-por-ano-en-argentina-y-solo-se-recupera-el-3/

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