Usan huevo en polvo para prevenir infecciones intestinales

28.10.2026
El equipo del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA. INTA
El equipo del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA. INTA

Al valor nutricional que tiene el alimento, le sumaron anticuerpos que sirven para evitar enfermedades como salmonela y rotavirus. Ahora falta que una empresa confíe en el producto para llevarlo a los comercios.

Por Pablo Esteban 

El proyecto se denomina OvoProtect y obtuvo el primer premio en un concurso al que se habían postulado 135 trabajos de toda Latinoamérica. Se destacó, precisamente, porque se trata de una iniciativa por demás interesante: huevo en polvo enriquecido con anticuerpos específicos capaces de proteger al organismo ante enfermedades intestinales. A pesar de un presente oscuro y de un desfinanciamiento palpable, las instituciones científicas y tecnológicas de Argentina se las arreglan para seguir destacándose en la arena internacional con apuestas que son capaces de mejorar la vida a las personas. El lunes pasado, el gobierno concretó la exoneración de Virginia Aparicio, una científica del INTA que desde hace décadas estudia los efectos de los agroquímicos en la salud de las personas y los ambientes.

La investigación distinguida fue desarrollada por el Instituto de Tecnología de Alimentos (que pertenece al INTA), Incuinta (plataforma orientada a la incubación de proyectos biotecnológicos) y Bioinnovo (empresa de base tecnológica creada junto a Vetanco). Obtuvo el primer lugar en la segunda edición del premio "Alimentación del futuro", un galardón que entrega el Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria (Ciati) y la Fundación Ciencia para el Ser. La iniciativa presentada por los científicos argentinos combina dos aspectos novedosos: por un lado, el valor nutricional y proteico, y por otro, aporta anticuerpos específicos (igY) para proteger la salud intestinal de niños y también de adultos mayores.

El producto del INTA fue probado en el laboratorio y los ensayos fueron positivos. En el presente, buscan un socio de la industria alimenticia para conseguir escalarlo y llevarlo al mercado. A diferencia de antibióticos convencionales, está en condiciones de evitar la colonización del intestino por parte de patógenos, y así conservar la salud de la microbiota.

Andrés Wigdorovitz, director de Incuinta, señala a Página/12: "Dentro de la matriz del huevo colocamos anticuerpos contra los distintos microorganismos que afectan a la salud intestinal. Junto con el suplemento proteico que ya posee el alimento, pensamos que representa una ayuda al intestino para que sufra menos el daño de los patógenos naturales". Y continúa: "El desafío ahora es dar con un socio estratégico que venga del rubro y decida formular esta tecnología. El premio nos sirve para ganar exposición, para que puedan conocer la calidad de lo que hacemos", advierte.

Luciana Rossetti, investigadora del INTA e integrante del proyecto, apunta en el mismo sentido: "La posibilidad de transferir estos conocimientos que hacemos es clave. Hoy en día, justamente, es un problema que afronta el sistema científico. Me refiero a pasar de escala laboratorio a una escala industrial, a partir de una empresa que ponga los productos a disposición de la población. Hay un montón de desarrollos buenos que no llegan a la gente. El premio ayuda a eso y aumenta la visibilidad del INTA en un momento difícil".

Experiencia previa

A menudo, diversos microorganismos afectan a los intestinos y provocan enfermedades en las poblaciones más sensibles. OvoProtect surge para prevenir enfermedades intestinales e infecciones que obstaculizan una adecuada absorción de nutrientes. El producto es yema de huevos aportada por gallinas que previamente habían sido inmunizadas contra microorganismos de preocupación para la industria alimenticia. Posee proteínas, pero también vitaminas y minerales con anticuerpos para prevenir salmonella, rotavirus y adenovirus, entre otros.

El proyecto comenzó hace unos años cuando los propios científicos comprobaron que, entre sus familiares, había adultos mayores que afrontaban cuadros graves gracias a episodios gastrointestinales que podían evitarse. Así pusieron manos a la obra y vieron cuál era la mejor manera de avanzar en un tratamiento capaz de evitarlo. Además, desde INTA ya contaban con un recorrido similar, a partir de la producción de anticuerpos en huevos que luego se suministraban a terneros.

Wigdorovitz narra cómo fue el desarrollo del producto y cuáles fueron los antecedentes. "OvoProtect surge en el seno de Bioinnovo, la startup que creamos entre INTA y el laboratorio Vetanco. Fue una de las primeras empresas de base tecnológica que nació con un subsidio de 2010. Entre otros productos que salieron al mercado, había uno que era huevo en polvo para diarrea en los terneros. Teníamos la experiencia de haber hecho un producto biológico para veterinaria, así que hace unos años nos presentamos a un fondo (Fonarsec) que otorgaba la Agencia de promoción científica. Esta vez, lo habíamos enfocado para aplicar en niños y adultos mayores. Lo ganamos, pero no nos entregaron el dinero. Así fue cómo entre Incuinta, Bioinnovo y el Instituto de Tecnología de Alimentos decidimos ir para adelante de cualquier manera".

Una buena y muchas malas

Wigdorovitz tiene 61 años, es investigador superior del Conicet y desde hace tiempo trabaja en la intersección entre lo público y lo privado. "Mi situación es muy distinta a la de alguien que en este momento tenga 30 o 40 años. Claramente hacer ciencia hoy no es nada fácil, porque salvo las interacciones con los privados no hay ayuda para poder avanzar".

Como cuenta el científico, hacer ciencia no es nada fácil en el presente. Nada parece alcanzar para equilibrar una balanza de malas noticias que el organismo científico acumula desde la propia asunción de Javier Milei. Salarios rezagados, el desfinanciamiento de líneas de investigación, el cierre de estaciones experimentales y el remate de campos e inmuebles son algunos de los aspectos que describen un paisaje negro. Para rematar, el gobierno insiste con sus programas de retiros voluntarios que pretenden vaciar al organismo de capacidades.

Desde el inicio de esta gestión, entre jubilaciones, renuncias y retiros voluntarios, el organismo tiene 2 mil menos trabajadores menos. Esto es: de 6700 empleados, quedaron 4705. Según datos del grupo economía.política.ciencia, el presupuesto real del organismo se redujo casi un 50 por ciento en dos años y medio.

La última pálida: Virginia Aparicio, una investigadora del Conicet, fue exonerada del INTA por investigar de qué manera los plaguicidas pueden afectar la salud humana. En una nota con este diario a fines de septiembre lo planteaba de este modo: "Toda la vida hubo tensión en torno a los temas que investigo. Lo que quieren es generar miedo para que el resto de los investigadores se autocensuren; quieren que se dejen de investigar los temas verdaderamente importantes, los temas sensibles".

Su desplazamiento de la administración pública ya fue denunciado por amplios sectores académicos como una grave persecución institucional y un avance contra la libertad de investigación en temáticas de alta sensibilidad social y ambiental.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/10/28/usan-huevo-en-polvo-para-prevenir-infecciones-intestinales/

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