Nació de una donación en Misiones: la reserva que protege 78 hectáreas de selva nativa y conecta áreas clave

20.10.2026

Su ubicación estratégica permite conectar con otras áreas protegidas para la preservación de la biodiversidad de la región misionera. Además, permite un mejor monitoreo de la zona fronteriza con Brasil.

La Reserva Nacional Silvestre Alto Iguazú se creó a partir de la donación de 78 hectáreas por parte de la Fundación Vida Silvestre Argentina a la Administración de Parques Nacionales (APN). Ubicadas en la Colonia Andresito, municipio de Comandante Andrés Guacurarí del departamento misionero de General Manuel Belgrano, las tierras tienen un alto valor ecológico.

Alto Iguazú cuenta con un bosque nativo en buen estado de conservación con presencia de palmitos y helechos arborescentes. Además, este corredor natural se localiza en un punto estratégico de conectividad entre el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Yacuy, preservando también la cuenca del arroyo homónimo.

Si bien la creación arrancó en 2017 con la donación de las hectáreas, recién en 2019 se oficializó a través del decreto presidencial 537/2019. A partir de la normativa, se estableció un área clave para la preservación de la biodiversidad, conexión de áreas y el resguardo de especies amenazas. También se lo considera como uno de los sectores mejores conservados de la Selva Paranaense en la provincia de Misiones.

¿Por qué es importante la Reserva Nacional Silvestre Alto Iguazú?

A partir de la conexión que permite el corredor biológico, favorece la continuidad de la vegetación nativa y permite que distintas especies encuentren hábitats para desplazarse, alimentarse y reproducirse. La conservación de estos espacios es importante para reducir el aislamiento de las poblaciones animales y mantener el equilibrio de los ecosistemas.

El área también protege la cuenca alta del arroyo Yacuy, que desemboca en el río Iguazú. Por ende, la preservación de la selva también contribuye al cuidado de los recursos hídricos de la región. Antes de convertirse en reserva natural, las tierras pertenecieron a Tomás y Alejandra Hans, quienes la conservaron como la reserva privada Ywyporá.

En agosto de 2017 fueron adquiridas por Vida Silvestre con el fin de ser donadas a la APN, con financiamiento del filántropo holandés Martijn Witteveen a través de WWF Holanda.

El impacto de la selva misionera

La selva misionera es uno de los ecosistemas más biodiversos de la Argentina. Entre su vegetación destacan los palmitos y los helechos arborescentes, y su fauna incluye cerca de 300 especies de mamíferos, más de 1000 de aves y más de 300 variedades de peces.

Uno de los mamíferos que más destaca es el yaguareté, una especie amenazada cuya supervivencia depende de la conservación de los bosques nativos. La creación de la reserva también resultó clave para las tareas de vigilancia y conservación en conjunto con guardaparques de Brasil, lo que ayuda a reforzar la zona fronteriza expuesta a amenazas como la tala ilegal y la caza furtiva.

Fuente y foto:

https://www.eldestapeweb.com/sociedad/reserva-natural-misiones-78-hectareas-selva-nativa-conservar-biodiversidad-20261019175451 

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