EL GRAN DESAFÍO
Después del mundial de fútbol indispensablemente, hay que hacer el juego de lo que nosotros proponemos desde el año 2006 cuando escribimos: "La ciudad goleada, fútbol, lavado de dinero y poder" hablando de Central y Newells, sobre todo lo que pasó en Rosario. Dos años después hacíamos el segundo tomo y veinte años después, cuando terminó el mundial con el triunfo de España sobre la Argentina, después del partido con Gran Bretaña, es indispensable pensar cómo más allá del pueblo argentino — a lo que produjo este grupo de muchachos dentro de la cancha chica del fútbol—, cómo podemos contagiar esas ganas en la cancha grande de la historia para cambiar las reglas de juego y hacer que alguna vez las mayorías argentinas, dejen de ser goleadas para empezar a ganar en el campeonato cotidiano de la felicidad del pueblo argentino.

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Por Carlos del Frade
Mientras comienza esa organización, esa manera de pensar la realidad como protagonistas y no simplemente como testigos, como quien solo mira como si fuera un espectador de la historia, como si estuviera viendo un partido de fútbol, resulta útil recuperar lo que plantean algunos pensadores, como el escritor y filósofo israelí Yuval Noaḥ Harari, autor del libro Nexus, quien advierte sobre los poderes, las amenazas y los desafíos que la inteligencia artificial representa para la humanidad.
Hoy la IA podría ser una gran psicópata, manipuladora, dice Harari en una nota que salió en el diario La Nación del sábado 18/7, y que quería compartir con ustedes porque está directamente vinculado a lo que las máquinas hoy, nos están haciendo en la vida cotidiana de cada uno de nosotros y de cada uno de ustedes aquí en la geografía santafesina, o en cualquier geografía de esta única cápsula espacial que tenemos que es el planeta Tierra.
Dice Harari:
Las relaciones entre humanos y la inteligencia artificial puede acabar en una pesadilla a base de reforzar justamente las tendencias narcisistas de los hombres.
Agrega Harari que un amigo humano no hace siempre lo que quieres ni tiene todo su tiempo para ti, ni está permanentemente de buen humor. La IA sí y ahí aparece una de las grandes trampas.
Dice Harari, que en realidad una herramienta es algo que está en tus manos, de la que tú tienes todo el control, puede ser muy peligrosa pero no toma decisiones. Un cuchillo no puede decidir si se usa para cortar a alguien o para cortar una ensalada, y la energía atómica no decide si destruye una ciudad o genera electricidad; un agente al contrario es alguien que toma decisiones. Un arma con IA conectada a un dron, por ejemplo, puede decidir si se estrella contra este edificio o contra otro. La IA también tiene sus propias ideas, pudiendo inventar así con IA una nueva arma desconocida.
Agrega más adelante en esta entrevista que realmente es muy jugosa:
Ahora no está permitido que una terminal de la IA pueda tener una cuenta bancaria porque no tiene entidad jurídica porque para eso, necesita ciertos requisitos legales que solo pueden obtener los seres humanos, pero esto puede cambiar.
Hace un mes leí que el gobierno de la Argentina había dado permiso para crear empresas dirigidas por entidades no humanas. La IA puede inventar y manejar artefactos financieros que nosotros no llegaremos a entender, en el fondo, un nuevo tipo de dinero. Agrega entre otras cuestiones —este gran intelectual que es Yuval Noaḥ Harari — que es fundamental la cuestión de sobrevivir, expandirse. Piensa en la electricidad —le dice al entrevistador— para alimentar todos los sistemas la IA necesita electricidad y para obtener esa electricidad necesita dinero. El principal objetivo de cualquier agente es sobrevivir, así que actuará como cuando nosotros liquidamos un bosque para instalar una ciudad y le decimos a los animales: "Vale, lo siento, pero hay que irse".
La IA actuará así con nosotros ni siquiera por maldad sino porque precisa además más electricidad porque necesita más poder de computación.
Sigue diciendo entre otras cuestiones, que la democracia se entiende como una conversación entre gente, depende de los sistemas de comunicación por eso hasta que no aparecieron los medios de comunicación de masas no hubo democracias en grandes países.
Las redes sociales han debilitado este sistema porque el objetivo de sus algoritmos no era publicar hechos, sino atraer y fijar la atención del usuario, y la IA descubrió que nada atrapa tanto como la rabia, el miedo o el odio.
Este gran desafío también forma parte de lo que deberá resolverse una vez terminado el mundial en la cancha grande de la realidad, donde necesitamos ser protagonistas para no seguir siendo goleados.
La nueva respuesta de Milei a Yuval Harari por cuestionar su iniciativa para crear empresas no humanas con IA
En un artículo publicado en el Financial Times, el jefe de Estado se manifestó a favor de crear "sociedades automatizadas", una postura que despertó la preocupación del filósofo israelí
El presidente Javier Milei sumó un nuevo capítulo a su debate con el influyente historiador israelí Yuval Noah Harari sobre la posibilidad de crear empresas no humanas con inteligencia artificial (IA).
El lunes, el filósofo había cuestionado un artículo de la autoría del mandatario para el Financial Times. En resumidas cuentas, el jefe de Estado se había expresado a favor de crear "sociedades automatizadas", que funcionan con algoritmos o robots, sin la necesidad de contar con personas humanas.
Harari ofreció respuesta a aquel planteo en otra columna para el mismo medio: "Cuando hablé en el Foro Económico Mundial en enero de este año, advertí que los gobiernos podrían algún día otorgar personalidad jurídica a los modelos de IA. Jamás imaginé que ese algún día llegaría tan solo cuatro meses después".

Desde el título de la nota -"No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA"-, Harari se ubica en la vereda de enfrente de Milei, quien imagina nueva tipología de empresas no humanas con el objetivo de garantizar una seguridad jurídica a un tipo de inversiones que en general operan en un gris legal. Esa idea es la que surge del proyecto de ley empujado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
"La semana pasada, en este periódico, el presidente argentino Javier Milei anunció la creación de una nueva categoría jurídica para las corporaciones no humanas. Al igual que las corporaciones tradicionales, estas corporaciones no humanas gozarán de los beneficios de la personalidad jurídica. Presumiblemente, podrán poseer activos, contratar empleados, participar en el comercio internacional, demandar ante los tribunales e incluso donar a campañas políticas. A diferencia de las corporaciones tradicionales, podrán hacer todo esto sin la intervención ni la responsabilidad de ningún ser humano. Todas las decisiones sobre compra, venta, contratación, inversión, litigios y donaciones podrán ser tomadas por agentes de IA", escribió el filósofo e historiador.
Y cerró al advertir: "Otorgar personalidad jurídica a las IA permitiría a los agentes de IA emprender numerosas iniciativas nuevas, generando potencialmente una enorme riqueza. Sin embargo, la personalidad jurídica es una llave de uso general que también les permitiría acceder a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos. Esto suscita muchas preocupaciones".
En su última contestación, Milei le agradeció por participar del "fascinante y trascendental debate" y anticipó que prepararía una réplica con la intención de "calmar sus temores". En ese marco, la Oficina del Presidente compartió este jueves un extenso comunicado en inglés, que lleva la firma de Milei y donde ofrece una formulación más amplia del punto de vista del líder de La Libertad Avanza (LLA).
La respuesta oficial de Milei al planteo de Harari
"Siempre es un placer y un honor que Noah Harari comente una de las ideas de uno. Sin embargo, la preocupación de Harari respecto de las sociedades de responsabilidad limitada operadas de manera autónoma por inteligencia artificial es, en todo caso, inesperada", plantea Milei al principio del texto.
"En primer lugar, porque probablemente ninguna persona en el mundo pueda prever el futuro tan bien como él; y otorgarles a las empresas gestionadas por IA un marco jurídico parece ser una característica necesaria de ese futuro. En segundo lugar, porque en Sapiens Harari elogia la responsabilidad limitada. De hecho, sostiene: 'La idea detrás de tales compañías se encuentra entre las invenciones más ingeniosas de la humanidad'", analiza.
E insiste: "La personalidad jurídica cumple una función precisa y ampliamente comprendida: permite que una organización tenga un patrimonio propio y centraliza las relaciones jurídicas derivadas de sus actividades. Lejos de ser una novedad, es una de las herramientas más probadas en la historia del derecho comercial".
En otro pasaje del documento, coincide con lo expuesto por Harari a la vez que interpreta: "Si es cierto, como argumenta Harari, que las empresas operadas por IA conllevan mayores riesgos que las corporaciones dirigidas por seres humanos (volveré sobre esto más adelante), entonces el argumento a favor de la personalidad jurídica se vuelve más fuerte, no más débil. Cuanto mayores son los riesgos, más necesario es poder identificar los activos vinculados (o susceptibles de ser vinculados) a una actividad. Los temores de Harari son, en mi opinión, un argumento a favor de la personalidad jurídica, no en contra.
"También tengo reparos respecto de su preocupación por la supuesta capacidad Sobre el final del texto, el mandatario puntualiza: "Imaginar el futuro también plantea una cuestión que Harari no aborda plenamente: ¿la IA conducirá a un pequeño número de corporaciones dominantes o a una cantidad cada vez mayor de empresas más pequeñas? La IA parece reducir las barreras de entrada en muchas actividades. Si es así, la teoría económica sugiere que las empresas serán más pequeñas, no más grandes. En ese caso, lejos de ser el vehículo institucional de la concentración, la personalidad jurídica para la IA podría demostrar ser su antídoto. De hecho, me preocupa menos el poder de las corporaciones —que deben competir entre sí, una experiencia profundamente aleccionadora— que el del Estado, porque el autoritarismo surge del monopolio de la fuerza que solo los gobiernos poseen. Una empresa legalmente constituida jamás mantendrá ese monopolio. De hecho, siempre estará a un paso de la irrelevancia".
"Finalmente, la personalidad jurídica, lejos de habilitar abusos, es precisamente el mecanismo mediante el cual una sociedad canaliza su energía creativa dentro del marco de la ley, los derechos de propiedad y el principio de no agresión que constituyen los pilares del liberalismo. Esto es así porque una empresa de IA estará sujeta al Estado de derecho exactamente del mismo modo que cualquier corporación convencional", acota.
Y concluye: "Esto me lleva a la analogía histórica final de Harari. La comparación es vívida y atractiva, pero no es precisa. La Compañía Holandesa de las Indias Orientales poseía poderes soberanos delegados por el Estado: administración territorial, fuerza militar y el derecho a celebrar tratados. En otras palabras, fue el Estado quien causó y permitió los abusos. Una empresa autónoma que opere dentro de un marco jurídico capaz de disolverla, embargar sus activos o exigirle responsabilidad legal no está escapando de la ley. Está sometiéndose a ella. Y, en gran medida, esa es precisamente la razón por la que importa otorgarle personalidad jurídica".
Fuente:

Para aquellos que estén interesados en leer el libro al que hace referencia Carlos del Frade con solo pinchar la foto del libro podrán bajarlo. Como siempre les recomendamos entrar a nuestra rica biblioteca que siempre intentamos enriquecer para todos ustedes.
Colaboración: Cecilia Trelini
Corrección y edición de contenidos web: Silvana Lazzarín
Foto de Portada: Pawel Czerwinski en Unsplash
