EL SAQUEO QUE QUISO GARANTIZAR RIVADAVIA HACE 200 AÑOS ATRÁS
La historia oficial sostiene que el primer presidente de la Argentina fue Bernardino Rivadavia a partir del 7 de febrero de 1826, doscientos años atrás. El hombre, había sancionado a Belgrano por izar la bandera, persiguió a San Martín y hacia 1820 comenzó a cobrar miles de libras esterlinas de la empresa inglesa River Plate Mining Land Company — Compañía de Minas y Tierras del Río de la Plata—.

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Por Carlos del Frade
Lo primero que hizo cuando asumió fue enviar a un soldado de la independencia, Gregorio Aráoz de Lamadrid a conquistar el cerro de Famatina en la Rioja para entregar el oro, la plata y otros metales a sus patrones, los ingleses.
La gente del lugar se organizó pariendo la montonera de Facundo, y aquel intento de saqueo fue rechazado.
Saqueo institucionalizado y legalizado
Hoy exactamente doscientos años después, Rivadavia retorna a través de Javier Milei para malvender la tierra, bien común del pueblo argentino al extranjero.
Esa historia está en el fondo del proyecto de ley 1326 mediante el cual, propone modificar sustancialmente el régimen jurídico que regula la adquisición y tenencia de tierras rurales por parte de las personas físicas, jurídicas y extranjeras.
Hoy existen 13 millones de hectáreas en manos extranjeras, equivalentes a toda la superficie de la provincia de Santa Fe o a todo el mapa entero de Gran Bretaña. El límite actual es del 15%, —hoy están en el 5%—, todavía pueden vender otras 26 millones de hectáreas.
La extranjerización especialmente se concentra sobre el río Paraná y la cordillera de los Andes. Hoy los principales capitales o ciudadanos extranjeros que manejan las mayorías de las tierras compradas son:
►EE.UU. con casi 2 millones setecientas mil hectáreas
►Italia con 2 millones de hectáreas
►España con 1 millón setecientas mil hectáreas.
En el caso de Santa Fe, del departamento Garay, el 16% del territorio pertenece a capitales estadounidenses con un equivalente a tres veces a la ciudad de Buenos Aires.
Por otro lado, el proyecto de ley deroga el Decreto 1944 que reservaba las tierras de fronteras exclusivamente para ciudadanos argentinos. La defensa de la propiedad privada no puede convertirse en fundamentos para eliminar las facultades regulatorias del Estado cuando se encuentran comprometidos bienes comunes, recursos estratégicos y la integridad nacional.
La iniciativa se presenta bajo el argumento de fortalecer el derecho a la propiedad y promover inversiones, sin embargo el texto implica la flexibilización de herramientas que históricamente fueron concebidas para resguardar la soberanía territorial, evitar la concentración de la propiedad y preservar el control nacional sobre recursos estratégicos.
La tierra rural no constituye un bien económico más, es un recurso estratégico estrechamente vinculada a la producción de alimentos, a la preservación ambiental, a la protección de las fuentes de agua, el desarrollo de las economías regionales y el arraigo de las comunidades que habitan el territorio nacional.
La experiencia internacional demuestra que los procesos de concentración y extranjerización de la tierra generan una creciente pérdida de capacidad de decisión de los Estados sobre sus propios recursos naturales, favoreciendo la especulación inmobiliaria y dificultando el acceso a la tierra por parte de pequeños productores, cooperativas y emprendimientos familiares.
Asimismo existe una preocupación creciente respecto del eventual impacto que este tipo de políticas puede producir sobre el acceso público a los ríos, los lagos, las nacientes de agua, los caminos rurales y otros espacios de utilización comunitaria y afectando derechos colectivos vinculados al ambiente y al uso social del territorio.
Por otro lado deroga los artículos 22 bis y 22 ter de la Ley de Manejo de Fuego, la 26815 diseñada para desalentar los incendios intencionales, eliminando la restricción, ahora a los terrenos quemados que pueden ser convertidos en expansiones agropecuarias y para desarrollos inmobiliarios.
El saqueo que quiso garantizar Rivadavia hace 200 años atrás hoy reaparece con este proyecto de la administración Milei. Si las tierras y las riquezas argentinas quedan en manos extranjeras, no habrá posibilidad de felicidad para los que amamos, que en definitiva parece ser el verdadero objetivo de la política. Construir la sociedad que queremos para los que amamos.
Colaboración Cecilia Trelini
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