REUNIR LAS RESISTENCIAS

16.05.2026

Mientras el gobierno nacional anuncia de acuerdo a la entidades financieras internacionales, que la Argentina podría llegar a recibir inversiones de acá al 2031 por 750.000 millones de dólares, una cifra realmente monstruosa y exorbitante, al mismo tiempo que el propio gobierno nacional, también de acuerdo a esas usinas financieras financieras, está diciendo que bajo el riesgo país. 













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Por Carlos del Frade

El verdadero riesgo existencial que se ve en la vida cotidiana en los barrios de Rosario, de Santa Fe y de cualquier lugar de la Argentina. Hace dos semanas atrás un militante social de la ciudad de Rosario vinculado a los consejos municipales, denunció que en los barrios el saqueo es tan profundo que no se pueden pagar las deudas del almacén, las deudas mínimas que tienen que ver con el alquiler y los impuestos. Tal dramatismo se genera en semejante situación de saqueo, de falta dinero, que hay vecinas que le llegan a decir al almacenero, que le mandan a su nena, a su hija, para saldar sexualmente la deuda con el almacenero.

La fenomenal profundidad que tiene esa frase, entregar el cuerpo de una hija como elemento para saldar una deuda, está marcando el saqueo de la vida cotidiana. No es solo un saqueo que tiene que ver con lo material y lo económico, sino, también con lo cultural, con lo moral, con aquello que en la argentina se había hecho carne desde la década del 50 en adelante, sobre que los chicos, son los únicos privilegiados y que con los pibes no.

Esta degradación de la política, del periodismo, acompaña por supuesto, a un saqueo que genera la degradación entonces, cultural, espiritual y también social. Esta realidad es el contraste de una especie de mosaico roto, de pedacitos dispersos en donde aparecen estas urgencias existenciales, donde el narcotráfico sigue creciendo y donde además de que hay drogas en cada lugar de la Argentina, cada vez más también, comienza a verse como en cada regional surgen algunos procedimientos en donde la DEA está directamente involucrada. Aquel elemento del Estado norteamericano creado por Richard Nixon, el primero de junio de 1973 que dijo haber estado al servicio del combate del narcotráfico pero terminó siendo el organismo que desde EE.UU. regula cuáles son los carteles que trabajan desde América Latina o para la exportación de cocaína y otras drogas para distintas partes del mundo.

Por eso nos parece que esas postales contradictorias, nos muestran que la concentración y la extranjerización de riquezas en pocas manos marca una minoría cada vez más consolidada y una mayoría dispersa, desesperada, angustiada y que todavía no tiene una salida política.

Aparece también, la otra dimensión. Es lo que hoy dicen sobre cuál es la distancia que hoy tiene la realidad argentina con diciembre de 2001, y la distancia se ve exactamente en lo que sucede después en las páginas policiales en donde no hay explosión social, sino, que lo que realmente comienza a aparecer es la implosión social. La explosión de las familias como consecuencia de esa saqueo y de esas distintas degradaciones que son hijas del saqueo.

Por eso en estas horas en donde hubo una cuarta marcha federal a favor de la universidad pública, a favor del presupuesto universitario, son señales que tienen que ver con la otra postal, con otro pedacito de mosaico roto que son los pedacitos vinculados a las esperanzas colectivas que siguen existiendo, que son chiquitas, pero que son múltiples y que aparecen en todas las geografías de todas las provincias.

Falta todavía estructurar la herramienta política que sea capaz de reunir a todas esas resistencias individuales en medio de esos pedacitos dispersos. Es fundamental entonces, apuntalar lo que significa la necesidad del regreso de lo humano.

Si el humanismo no se hace presente en la Argentina el problema será mucho más que la dependencia económica, política y cultural que hoy tiene la Argentina de Milei, en mundo que además, se hace cada vez más feroz por este robo impactante, impresionante, que se tiene sobre los bienes comunes pero también, sobre la cuestión humana. Por eso, esa contradicción por un lado, baja el riesgo país pero, por otro lado, aumenta el riesgo existencial en la Argentina de Milei.


Corrección y edición de contenidos web: S ilvana Lazzarín

Colaboración: Cecilia Trelini 

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