QUEBRANTAR Y DISCIPLINAR

21.03.2026

El 24 de marzo de 1976 comenzaba en la historia contemporánea de la Argentina del siglo XX, el sexto golpe de estado que producían las fuerzas armadas a través de una junta que sintetizaba al ejército, a la armada y a la aviación. 









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Por Carlos del Frade

Lo cierto, es que detrás de eso estaban los verdaderos titiriteros del golpe que eran los integrantes del poder económico. Aquel 24 de marzo de 1976 comenzó un proceso de terrorismo de estado, que había sido inoculado en las fuerzas armadas y también en muchas policías provinciales, a partir de 1958, cuando llegaron los instructores franceses en guerra contra insurgente, lo que significaba en buen romance, enseñar a torturar a quienes consideraban, -en aquel momento por la doctrina de seguridad nacional- los enemigos del sistema como eran los delincuentes terroristas subversivos.

Esa doctrina de seguridad nacional fue impulsada por el ejército norteamericano, por el Comando Sur e impuesta a sangre, fuego y tortura en distintos lugares de América Latina con la excusa de disciplinar a las sociedades para el saqueo de los bienes comunes que eran indispensables especialmente, para las grandes empresas estadounidenses. 

El modelo fue reemplazar a la industria nacional por un sistema financiero, convertir a la Argentina en una especie de garito, el gran casino universal después de lo que significó la explosión de los petrodólares, el necesario endeudamiento de los países del Tercer Mundo que generó además, que se octuplicara la deuda externa de la Argentina que tenía hasta 1975. 

El resultado del golpe enseña cuál era su objetivo, 30.000 desaparecidos y desaparecidas de los cuales 6 de cada 10 eran chicas y chicos menores de 35 años y 6 de cada 10 eran obreros y empleados.

Es decir, trabajadores jóvenes con ideas revolucionarias, con la idea de que la felicidad no es la propiedad privada de uno, sino necesariamente, se tiene que dar en un contexto de justicia social e igualdad.

En ese objetivo, en esos números, se marca lo que realmente buscaba el golpe, disciplinar la sociedad a través de quebrantar la voluntad de lucha de la clase trabajadora, por eso fueron la mayoría de los desaparecidos. Ramón Genaro Díaz Bessone iba a ser el primer comandante del segundo cuerpo de ejército con asiento en Rosario y jurisdicción sobre las provincias de Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos que iba a diseñar el sistema represivo en las seis provincias, incluso antes del golpe. El que lo va a reemplazar es Leopoldo Fortunato Galtieri el 12 de octubre de 1976 y gracias a los empresarios de la provincia de Santa Fe fundamentalmente, gana la interna del partido militar. Después nos llevaría a Malvinas.

Pero quedémonos con la idea de Ramón Genaro Díaz Bessone, porque él después de estar a cargo del segundo cuerpo de ejército, cuando Galtieri lo reemplaza termina siendo el ministro de planificación de Jorge Rafael Videla y en septiembre de 1977 vuelve a la ciudad de Rosario bolsa de comercio de la ciudad, el edificio emblemático de la calle Corrientes y Córdoba y allí, con alfombra roja y aplauso cerrado del mundo empresarial rosarino y de la zona, Ramón Genaro Díaz Bessone, dice que el objetivo del golpe, era defender a la empresa y el capital privado, nada de defensa del ser nacional, nada de defensa de valores sanmartinianos, había que defender a la empresa y el capital privado.

Por eso la mayoría de los desaparecidos iban a ser trabajadoras y trabajadores, ese era el objetivo del golpe. 50 años después no solamente viene bien recordar que ese terrorismo de Estado, enseñado por los instructores franceses en la tortura y seguido por los norteamericanos, generó no solamente la desaparición, el secuestro de bebés, el robo de los bienes de las familias de desaparecidas y desaparecidos, la violación sistemática como sistema de quebrantamiento dentro de las mazmorras de la dictadura, sino que también, impuso un modelo económico financiero.

No es casual justamente, que hasta el día de hoy desde febrero de 1977 la Ley de Entidades Financieras, -la ley que rige los bancos- sea la ley de la dictadura en donde increíblemente el dinero del pueblo depositado en los bancos no es del pueblo sino es de los bancos, como dramáticamente se aprendió en la Argentina a partir del estallido del 2001.

Hay aproximadamente mil decretos leyes de la dictadura todavía vigentes, que incluso, achican la democracia para la participación especialmente de sectores de izquierda política como pasan en distintas provincias argentinas entre ellos, la provincia de Santa Fe.

50 años después sin embargo, es fundamental darnos cuenta que pelear por el sueño colectivo inconcluso de la Argentina, que es ver en el trono de la vida cotidiana la noble igualdad, merece de parte nuestra pelear por lo que amamos y para hacerlo, hay que protagonizar la historia, salir del exacerbado individualismo, del exacerbado consumismo, para justamente intentar democratizar la felicidad.

Frente a este aniversario nada menos que a medio siglo del golpe de Estado, hay que reafirmar la memoria, la verdad y la justicia, indispensables para una democracia en donde insisto, la felicidad sea el patrimonio colectivo y no la propiedad privada del que la pueda comprar.

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