El escenario de Bullrich: entre la tensión con Karina y la autonomía de su sucesora en Seguridad

07.04.2026

La senadora enfrenta el desgaste de las operaciones de Olivos y el desplazamiento de sus hombres de confianza en el Gabinete. El papel de Alejandra Monteoliva y el freno al desembarco de Diego Valenzuela en la estructura ministerial.

Patricia Bullrich está molesta, dolida. Para la senadora, hay un componente de ingratitud que supura desde las filas de La Libertad Avanza. La dirigenta, que ahora busca refugio en el contacto directo con la gente, no soporta las operaciones emanadas desde el despacho de Karina Milei. Su Plan A, repiten en su entorno, nunca fue ser candidata a Jefa de Gobierno, pero aceptó el destino cuando en la orilla violeta le encomendaron ir por una banca en la Cámara Alta como plataforma para desembarcar en la Ciudad. Lo que siguió no fue el acompañamiento prometido, sino una campaña de desgaste mediático que ella considera intolerable.

Hoy, Bullrich enfrenta dos frentes abiertos y simultáneos. Por un lado, la batalla sorda con "El Jefe", una guerra fría que el escándalo de Manuel Adorni logró congelar momentáneamente, pero que promete reactivarse ante el menor descuido. La esperanza de la senadora radica en la necesidad: confía en que, tarde o temprano, el Gobierno requiera de su imagen positiva para apalancar candidaturas o sostener figuras debilitadas, como la del propio Jefe de Gabinete, quien hace apenas diez días buscó la foto sanadora con ella. Por el otro lado, el frente es interno y, quizás, más doloroso: la relación con su sucesora en Seguridad, Alejandra Monteoliva.

En el bullrichismo militan la versión de que el vínculo entre la legisladora y la ministra transita por carriles normales e insisten en que la sintonía es inamovible. En la reunión de Gabinete de este lunes, de hecho, se las pudo ver sentadas una al lado de la otra en la mesa principal. Para sostener su relato de unidad, el entorno de Bullrich se apoya en la continuidad de los equipos: es cierto que la estructura de Seguridad no sintió el cambio de mando en diciembre; se mantuvieron subsecretarios, asesores y directores de la gestión anterior. No obstante, en los pasillos circula otra lectura: Monteoliva no tuvo alternativa, ya que remover a los cuadros de Bullrich hubiera significado una declaración de guerra abierta contra su mentora. La estocada llegó por otro lado.

La verdadera guillotina cayó sobre un desembarco que no solo se esperaba, sino que se había prometido: el de Diego Valenzuela. El ex intendente de Tres de Febrero fue la condición que Bullrich puso sobre la mesa para entregar la llave del Ministerio. Era la cartera con Valenzuela adentro. Pero, según analiza una fuente, Monteoliva dilató su llegada con la pericia de quien conoce los tiempos del poder, hasta que el contexto habilitó a Karina Milei a bajar el pulgar de forma definitiva. La ministra vio en Valenzuela una amenaza a su propia construcción y operó para obturarlo.

Cerca de las dirigentas hay quienes intentan mantener la relación entre algodones. Dicen que el senador bonaerense no pudo desembarcar en Migraciones porque se "sobregiró" operando en favor propio, algo que Monteoliva no estaba dispuesta a tolerar bajo su ala. Pero el trasfondo es idéntico: el miedo a la sombra de un cuadro político de peso. En Valenzuela, Bullrich tenía un proyecto bonaerense; un nombre posible para luchar por la conducción de la provincia de Buenos Aires. No era solo una silla en el Ministerio.

Tras estos movimientos de fichas y posiciones, se dice que Bullrich ya no tiene margen para cambiar el rumbo de los acontecimientos, ni para reconocer en público que su sucesora decidió cortarse sola. Se lee que la actual ministra vio una diagonal directa hacia Karina y no dudó en tomarla.

Monteoliva fue la primera funcionaria en reunirse con Manuel Adorni a pedido del Presidente, tal y como se resolvió la semana pasada en un encuentro entre Javier Milei y el Jefe de Gabinete en Olivos. Según se informó oficialmente, la ministra y el vocero evaluaron los resultados de la gestión de los últimos dos años y proyectaron los próximos, hasta el 2027, en base a cuatro ejes: la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado; el mantenimiento del orden público y la reducción del delito; la modernización del sistema penitenciario; y el fortalecimiento integral del sistema de seguridad.

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/politica/patricia-bullrich/el-escenario-de-bullrich-entre-la-tension-con-karina-y-la-autonomia-de-su-sucesora-en-seguridad-202646205458

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