El punto exacto en que es útil el cannabidiol
Científicos de Bahía Blanca realizaron un descubrimiento clave para la memoria, el aprendizaje y enfermedades neurodegenerativas
El trabajo de un equipo de la UNS y el CONICET cobró relevancia internacional.

Por Omar Alfonzo
"Encontramos el sitio exacto en el cual el cannabidiol, una sustancia derivada del cannabis pero sin efectos psicoactivos, se une a la proteína, que es el receptor. Eso abre las puertas a buscar otros compuestos que puedan tener efecto sobre él", dice Juan Facundo Chrestia, científico bahiense, para resumir el último de sus descubrimientos, que llevó años de experimentos y que cobra gran relevancia tanto en el universo sanitario como en el científico.
Junto a Cecilia Bouzat, del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB), lideraron un equipo de investigadores locales y colaboradores de las universidades de Oxford y Oxford Brookes, en Inglaterra. En conjunto y a distancia, desembarcaron en una conclusión inédita: por primera vez ubicaron con precisión el punto exacto donde el cannabidiol se conecta con el receptor nicotínico alfa-7, una molécula que interviene en la comunicación entre neuronas en el cerebro humano. El trabajo logró tal repercusión a nivel mundial que fue publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), la revista de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, una de las más prestigiosas del mundo.

Un receptor clave para la memoria
El receptor alfa-7 no es un desconocido para la ciencia. Interviene en procesos como la cognición, la memoria y el aprendizaje, y, disminuido su funcionamiento, es clave para estudiar enfermedades como el Alzheimer, algunos cuadros de esquizofrenia y ciertos trastornos inflamatorios. Por eso, potenciarlo es un objetivo que persiguen laboratorios de todo el mundo.
Aún no existen fármacos específicos que actúen sobre él. El cannabidiol, un compuesto que se extrae de la planta de cannabis y que a diferencia del THC no genera efectos psicoactivos ni altera la percepción, había demostrado, en una investigación previa del mismo equipo, de 2022, tener un efecto sobre este receptor. Lo que no se sabía era dónde ni cómo se producía esa unión.
"Lo que hicimos en este segundo trabajo, luego de haber demostrado el efecto en el primero, fue encontrar el sitio en el cual el CBD se une a la proteína. Ha sido un sitio novedoso dentro del receptor", explicó Chrestia. Ese punto de anclaje, hasta entonces desconocido, es lo que ahora permite pensar en el diseño de nuevas moléculas, derivadas o no de la familia de los cannabinoides, capaces de actuar sobre el mismo lugar. "Nosotros encontramos que en ese sitio se pueden unir otros compuestos, y vamos a seguir la investigación buscando aquellos que lo potencien fuertemente, como para poder ver, el día de mañana y tras muchos años de investigación, si alguno de esos compuestos puede llegar a la clínica", afirma el investigador.
El proceso
Identificar un sitio de unión dentro de una proteína no es tarea fácil. Para lograrlo, el equipo internacional combinó técnicas de electrofisiología con mutagénesis y modelado computacional, un cruce de herramientas que permitió reconstruir, paso por paso, la región del receptor especialmente sensible al CBD.
Chrestia trabaja con un sistema de células in vitro: no hay pacientes ni animales de por medio, sino células aisladas a partir de tejido animal. Es, según sus propias palabras, uno de los primeros peldaños de un camino de investigación mucho más largo. Esa distancia entre el laboratorio y la clínica no le resta valor al hallazgo. Al contrario: es la que permite, según él, pensar en tratamientos concretos a posteriori. "Es algo muy difícil identificar el sitio, y eso es lo que le dio la fuerza para publicarse en una revista tan importante como PNAS", señaló el investigador.
El propio Chrestia advirtió, además, sobre un punto que suele quedar afuera de la conversación pública en torno al cannabis medicinal. Los cannabinoides son compuestos lipofílicos e hidrofóbicos, es decir, tienden a asociarse con muchas estructuras de las células. Eso explica por qué pueden tener efectos beneficiosos, como en la epilepsia refractaria o en ciertos cuadros inflamatorios, pero también por qué podrían alterar el funcionamiento de otras proteínas en algunos pacientes. Conocer con exactitud dónde y cómo actúa el CBD, remarcó, es lo que permite anticipar tanto sus beneficios como sus riesgos.
El rol de la universidad pública
Bahía Blanca tiene un antecedente insoslayable en esta historia: César Milstein, formado también en la educación pública argentina, recibió el Premio Nobel de Medicina en 1984 por el descubrimiento de los anticuerpos monoclonales, una herramienta nacida de la investigación básica que hoy es central para el diagnóstico y el tratamiento de numerosas enfermedades.
Con tal precedente, Chrestia hizo toda su formación, desde la escuela primaria hasta el posdoctorado, en instituciones públicas. "Estoy orgulloso de la educación que tuve y del país que me la brindó. Creo que es algo muy valioso la educación pública en Argentina y tiene que defenderse con uñas y dientes, porque es lo que nos da una identidad", destacó. Lo cierto es que, para el investigador, la educación pública de calidad es la que permite el ascenso social a quien se lo propone, mientras que una educación exclusivamente privada solo profundiza la distancia entre quienes tienen más y quienes tienen menos. "La educación pública, la ciencia y la salud pública son pilares que tiene nuestro país, y hay que cuidarlos con garra", concluyó.
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