Una SIDE suavizada

El Gobierno de Javier Milei dio marcha atrás con el Plan de Inteligencia Nacional (PIN) original, dirigido a espiar abiertamente a opositores, y remitió en silencio una nueva versión al Congreso, tras las fuertes críticas por el riesgo de espionaje interno.
El PIN original, de 170 páginas y elaborado bajo la gestión de Sergio Neiffert en la SIDE, habilitaba, bajo su lupa, a opositores, economistas, movimientos sociales y periodistas acusados de "erosionar" la confianza pública, según el texto que analizó la Comisión Bicameral de Inteligencia.
Tras un dictamen crítico de la Bicameral, la SIDE eliminó o reformuló referencias a "actores" que pudieran afectar la "percepción" y los procesos "cognitivos" de la opinión pública, incluyendo el uso de nuevas tecnologías e inteligencia artificial. La información fue reportada por el diario La Nación.
Mientras tanto, persisten las alertas en el Congreso por el decreto 941/2025, con el que Milei amplió por su cuenta las facultades de la SIDE para detener personas sin control judicial previo y realizar cruces masivos de datos personales, al margen del debate parlamentario.
Javier Milei esperó a que se terminaran las sesiones extraordinarias del Congreso para firmar un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que produce una reforma total del sistema de inteligencia. La recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad. Todas las actividades de la central de espías pasarán a ser "encubiertas". Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. "Es una reforma muy regresiva y peligrosa", denunció Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
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